bandido


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Búsquedas relacionadas con bandido: bandolero

bandido, a

(Del ital. bandito < bandire, proscribir.)
1. adj./ s. Fugitivo de la justicia reclamado por bando.
2. coloquial Persona perversa o que engaña o estafa. bandolero
3. s. m. Persona que salteaba o robaba en caminos o lugares despoblados según el gobierno los antiguos guerrilleros se convirtieron en bandidos. bandolero

bandido, -da

 
adj.-s. Fugitivo de la justicia.
Persona perversa.
m. Bandolero.

bandido, -da

(ban'diðo, -ða)
sustantivo masculino-femenino
1. asaltante de caminos perteneciente a una banda Los bandidos asaltaron la diligencia.
2. persona cruel que tima o defrauda a otros negocio de bandidos
3. forma cariñosa o festiva para dirigirse a alguien ¡Cuánto te quiero, bandido!
Traducciones

bandido

ravisseur

bandido

Bandit

bandido

Bandit

bandido

Бандит

bandido

Bandita

bandido

Bandit

bandido

산적

bandido

Bandit

bandido

SM
1. (= delincuente) → bandit, outlaw
2. ¡bandido!you rogue!, you beast!
Ejemplos ?
El prestamista, tomándose con la mano un haz de estas barbas, dijo, al tiempo que se las retorcía con colérica frialdad: -¿Qué te has creído? ¿Que yo asalto a los traficantes, como ese bandido de Raisuli?
Todo el resto de su traje Igualmente convenía A hombre que más no tenía O a un hombre que va de viaje. Al ver su cuerpo fornido, Su capa al hombro y su fiera Presencia, bien se pudiera Tomarle por un bandido.
Clavé los ojos en el rostro del noble anciano, que en su juventud había sido un conspicuo bandido, y moví también la cabeza, como si participara de sus sentimientos.
Oír esto y caerme de espaldas, todo fue una misma cosa. El bandido se echó a reír. Yo me levanté desencajado, me puse de rodillas, y exclamé en todos los tonos de voz que pude inventar: - ¡Bendita sea tu alma, rey de los hombres!...
Yo se la cogí; medité un momento; conocí que estaba en el caso de hablar formalmente, y le dije con todas las veras de mi alma: - Parrón, tarde que temprano, ya me quites la vida, ya me la dejes..., ¡morirás ahorcado! - Eso ya lo sabía yo... -respondió el bandido con entera tranquilidad-. Dime cuándo.
¡Mal hecho! ¡Mal hecho! Yo repuse con imperio: —El cura es un bandido. —En la guerra son necesarios esos bandidos. ¡Pero claro, como esta no es una guerra sino una farsa de masones!
- No seas loco... -exclamó al fin un bandido, dirigiéndose al segador-. Haces mal en pensar en tu dinero, cuando tienes cuidados mayores en que ocuparte.
Dictó el gitano la filiación del bandido; cobró desde luego la suma ofrecida, y salió de la Capitanía General, dejando asombrados al Conde del Montijo y al sujeto, allí presente, que nos ha contado todos estos pormenores.
Mi proyecto era meter a los indígenas en el valle de Moka y obligarlos a cruzar el valle en dirección contraria a la que habían venido, aprendizaje que tenía que ser rico en experiencias para mí y Alí, a quien pensaba convertir en un eficiente ayudante de bandido.
Cuando yo dormía, ella, de pie a mi lado, movía constantemente unas hojas de palma para renovar el aire en torno de mi rostro. Yo pensaba ahora que no me dedicaría a ser bandido ni intentaría robar el banco de mi proyecto.
Y aquel bandido de quince años iba creciendo en la cárcel, trabajando como una bestia, aprendiendo a ratos perdidos el caló del crimen, oyendo la novelesca relación de interesantes atracos y mirando como hombres sublimes a los «carteristas» y «enterradores», señores muy listos y bien portados que iban por el patio con sortijas y reloj de oro y que tiraban el dinero, siendo reverenciados por todos los presos.
-¡Vengo muerta de pena! -exclamó sofocada haciendo visajes-. ¡Allá le hice dar de Ríos una cueriza a aquel bandido!... ¡Vean las cosas de estos diablos!