banderilla

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banderilla

1. s. f. TAUROMAQUIA Palo delgado y adornado con un arponcillo en uno de sus extremos, que se clava al toro en una de las suertes de la corrida.
2. Tapa o aperitivo atravesado por un palillo.
3. coloquial Pulla, comentario burlón.

banderilla

 
f. Dim. de bandera.
(Amér.) Petardo, chasco, sablazo.
impr. Papel que se pega en las pruebas para añadir o enmendar el texto.
taur. Palo adornado y armado de una lengüeta de hierro, que usan los banderilleros para clavárselo al toro en la cerviz.
Sinónimos

banderilla

sustantivo femenino

banderilla:

rehiletealarde, palos, arponcillo (NoRAE), señal, indicio, repullo, palitroque, signo, garapullo, aviso, muestra,
Traducciones

banderilla

banderilla

banderilla

SF
1. (Taur) → banderilla
clavar banderillas a algnto goad sb
poner un par de banderillas a algnto taunt sb, provoke sb
banderilla de fuegobanderilla with attached firecracker
2. (Culin) → savoury appetizer, savory appetizer (EEUU)
3. (LAm) → scrounging
Ejemplos ?
El paseo que da a la ermita se llena de puestos con diversos elementos gastronómicos de la cocina madrileña como pueden ser la fritura de las gallinejas y los entresijos, bocadillos, encurtidos diversos (banderillas, aceitunas, berenjena de Almagro).
La viste el torero durante el paseíllo y en los dos primeros tercios de la faena (suerte de varas y de banderillas), momento en el que se descubre y brinda el toro con ella.
Su singular estilo de torear, apasionado, con mucho sentimiento, valentía y voluntad, le llevó a la fama.Fue hijo de Amparo y pepe junto con sus 9 hermanos de los cuales 2 uno se dedico tambien al Mundo torero y su hermana se dedico a la música quien triunfo y años mas tarde se retiro Pero El Soro destacaba especialmente en la suerte de banderillas, donde era considerado un verdadero maestro y así lo demostraba el público cuando le insistía para que ejecutara ese tercio en las faenas en las plazas.
La tauromaquia vasconavarra se basaba en los saltos, en los recortes y en las banderillas, sin mayor sofisticación, mientras que la andaluza se desarrollaba con lienzos y capas para engañar a los toros.
El señor intendente dijo que eso de legislar sobre el vestido y la moda era asunto de sastres y costureras más que de la autoridad; que la regia ordenanza había caído en desuso; y que, por fin, antes se pondría a clavar banderillas y a estoquear un toro bravo, que en dimes y diretes con el sexo que se viste por la cabeza.
Pocos años después, vino la escuela de Sevilla, en oposición á la de Ronda, con las estocadas á volapié y la invención de las banderillas.
Conozca usted que sus banderillas iban mojadas con la sangre del centauro Quirón, o en la de la Hidra, y producen, por lo menos, como las de Hércules, a Filoctetes, largos padecimientos, terribles llagas, que sólo se borran con los restos y polvo del arma que hirió, semejantes a las que hacía la lanza de Aquiles.
A ésta, como a Cajapaico, lo arrojaron de todas las barandas muchísimos pesos fuertes y aun monedas de oro. Después que los chulos se desempeñaron bastante bien, mandó el ayuntamiento tocar banderillas.
Pero si bien los toros han perdido su primitiva nobleza; si bien antes eran una prueba del valor español, y ahora sólo lo son de la barbarie y ferocidad, también han enriquecido considerablemente estas fiestas una porción de medios que se han añadido para hacer sufrir más al animal y a los espectadores racionales: el uso de perros, que no tienen más crimen para morir que el ser más débiles que el toro y que su bárbaro dueño; el de los caballos, que no tienen más culpa que el ser fieles hasta expirar, guardando al jinete aunque lleven las entrañas entre las herraduras; el uso de banderillas sencillas y de fuego...
La bondad de una revolución estribaría en sacrificar el menor número de hombres, escogiendo los más culpables y más elevados: un cachetero en la cerviz del toro hace más que diez banderillas o mil alfileres en lomos y patas.
Entretanto Boqui, bajo garantía de la valiosa custodia, que andaba entre si la vendía a los dominicos o la compraban los agustinos, clavaba banderillas a los comerciantes, llegando a firmar documentos por dinero recibido hasta la suma de sesenta mil pesos.
que contener a don Silvestre, que, embravecido como un toro con aquellas banderillas que tan inhumanamente ponía a su inofensivo desparpajo cerril la intransigente civilización, quiso acometer a garrotazos a aquella turba de enclenques, famélicos, petardistas, vagabundos y tahúres que poblaban el salón, disfrazados de personas decentes .