bandada


También se encuentra en: Sinónimos.

bandada

1. s. f. Grupo numeroso de aves o peces que se desplazan juntos una bandada de golondrinas.
2. Gran cantidad de personas que van juntas. gentío
NOTA: También se escribe: banda

bandada

 
f. Grupo de aves que vuelan juntas.
Grupo numeroso de persona o animales.

bandada

(ban'daða)
sustantivo femenino
1. conjunto de aves bandada de gaviotas
2. grupo bullicioso de personas bandada de adolescentes
Sinónimos

bandada

sustantivo femenino
2 (de peces) banco, cardume, cardumen.
Traducciones

bandada

flock, flight, army, bevy

bandada

Zug

bandada

troupeau

bandada

قطيع

bandada

Стадо

bandada

Flok

bandada

群れ

bandada

무리

bandada

Flock

bandada

SF
1. (Zool) [de aves] → flock; [de peces] → shoal
2. (LAm) = banda 1
Ejemplos ?
¡Ayúdeme usted mismo!... Y al punto de agacharme veo levantarse la tapa de los areneros y a una bandada de ratas volcarse en el hogar.
He aquí por qué, estando de acuerdo con la interpretación que de mis declaraciones de Londres hizo Urales en Suplemento, y, coincidiendo, con las explicaciones tan claras y hermosas que Anselmo Lorenzo, mi hermano, amigo y compañero, hizo en el artículo "Definiendo", publicado en La Revista Blanca, no participo de los temores que les causa la aproximación a nuestras ideas de los que Lorenzo llama tan cruelmente "la bandada de políticos que se nos ha echado encima", olvidando que entre la "bandada" se encuentran hombres de buena fe con cuyo apoyo nos hemos sentido dichosos en días de terribles pruebas; hombres que nos proporcionarán aún la felicidad de encontrarlos a nuestro lado en el momento de la gran batalla (1).
Para descansar, las golondrinas de la bandada viéronse muchas veces obligadas a meter la punta de una de las alas en el agua, manteniendo la otra desplegada a modo de vela para que el aire las empujara.
Tampoco Héctor permanecía en la turba de los teucros, armados de fuertes corazas: como el águila negra se echa sobre una bandada de alígeras aves—gansos, grullas o cisnes cuellilargos—, que están comiendo a orillas de un río; así Héctor corría en derechura a una nave de negra proa, empujado por la mano poderosa de Zeus, y el dios incitaba también a la tropa para que le acompañara.
El dómine concedía asueto, y los chicos se desparramaban como bandada de pájaros por las murallas y huertas de la ciudad, armando más de una pelotera.
o hay como el olor a carne muerta para atraer desde lejos a todas clases de aves negras; y por pequeña que sea la presa, acuden, presurosas, solitarias o en bandada, silenciosas o gritonas, a tomar posiciones, de donde puedan dejarse caer a pellizcar.
Una noche -serían las doce y media- en que ni había teatro, ni reunión, ni distracción alguna nos juntábamos en el Club ocho o diez peces -gran bandada para un acuario tan chico-.
Como vuela una bandada de estorninos o grajos, dando horribles chillidos, cuando ven al gavilán, que trae la muerte a los pajarillos; así entonces los aqueos, perseguidos por Eneas y Héctor, corrían chillando horriblemente y se olvidaban de combatir.
A través del nublado de la metralla y el vapor de sangre de los combates, entre las nubes de polvo y los escombros del terremoto, sobre las aguas furiosas que inundan los pueblos, entre las llamas del incendio, en toda desgracia, en toda muerte, flota y tremola, como enseña de paz, el velo cándido que las envuelve. Son Las Cazadoras de Almas. Se diezma, se aclara la bandada. No importa.
Y de todos los puntos del horizonte, otros aullidos contestaban, y centenares de manchas negras caían sobre la nieve, engrosando la bandada, que iba haciéndose formidable.
Sus compañeros le recibieron con grandes muestras de alborozo porque le creían muerto; preguntáronle de dónde venía y contestoles que de una tierra donde había langostas en abundancia y muy ricas cerezas, invitándoles a ir a ella; pero como había en la bandada muchos gorriones viejos, disuadieron a los demás de su primer impulso, que fue volar hacia allí.
El castillo tenía altas torres desde las cuales los centinelas vigilaban la comarca, y hombres de armas prontos a caer como perros de presa sobre los desdichados señalados a sus iras; en las entrañas de la tierra había calabozos que ahogaban todos los gemidos; puentes levadizos le aislaban por completo; y el señor feudal, al dejar caer su mirada de fiera sobre el pueblo, que estaba acurrucado a la sombra del castillo, como bandada de palomas amenazada por el gavilán, exclamaba: -Nada resiste mi poder; nadie se atreve a levantar ante mí los ojos.