bancal

(redireccionado de bancales)
También se encuentra en: Sinónimos.

bancal

1. s. m. AGRICULTURA Cada uno de los cuadrados o secciones en que se divide una tierra para distribuir mejor los cultivos y el riego la ladera está dispuesta en bancales.
2. AGRICULTURA Rellano de tierra cultivable que se forma natural o artificialmente en una pendiente.
3. Acumulación de arena a la orilla del mar.
4. Tapete con que se cubre un banco.
5. BOTÁNICA Árbol de Filipinas, de madera dura.

bancal

 
m. Rellano de tierra, en una pendiente, que se aprovecha para cultivo.
Pedazo de tierra cuadrilongo, dispuesto para la siembra o plantación.

bancal

(ban'kal)
sustantivo masculino
agricultura terreno de cultivo bancal de judías
Sinónimos

bancal

sustantivo masculino
tabla, arriate.
Tabla se aplica a un pedazo de tierra cuadrilongo, dispuesto para plantar legumbres, vides, olivos u otros árboles frutales y arriate a un recuadro acotado en un jardín o patio, donde hay flores plantadas.
Traducciones

bancal

terrace

bancal

SM
1. (Agr) (= terraza) → terrace; (= terreno cultivado) → patch, plot
2. (Mec) → runner, bench cover
Ejemplos ?
Debido a su geografía montañosa la agricultura se desarrolla en pequeños bancales escalonados que se distribuyen por las laderas.
astellfort es un municipio de la Comunidad Valenciana, España, perteneciente a la provincia de Castellón. Está situado en la cima de un espolón rocoso, rodeado de laderas llenas de bancales.
Igualmente la cabra montés es polivalente, habitando tanto roquedos como pinares o bancales abandonados, por lo que no existe impedimento biofísico para su restablecimiento pirenaico.
En Tacoronte, el padre de Óscar Domínguez prestaría especial atención a su finca de Guayonje, provista de varias series de bancales al pie de un acantiliado de unos 700 m.s.m.; Antonio Domínguez habría diseñado para el terreno un sistema de riego propio, así como un modelo de teleférico a motor mediante el cual se valdría para el transporte de los productos, el ascenso de la cosecha de plataneras y el descenso de provisiones.
C. La construcción de los grandes bancales del interior de las isla no superarían el periodo comprendido entre el 800 y el 1200 a.
Antonio seguía soñando solo en medio de los que con él huían de los patrios lares; seguía soñando y contemplando en su imaginación la imagen de la hembra querida, con su cuerpo bizarrísimo, con su semblante moreno de tez suave y brilladora, de ojos negros y pasionales, de nariz ligera y graciosamente arremangada, de boca algo grande, de labios rojos y fragantísimos que dejaban ver casi siempre la dentadura, si algo desigual, tan nítida, en cambio, como la nieve que en invierno matizaba los picachos de la montaña, y viéndola parecíale oír su voz dulce y sonora que le repetía sin cesar: -¡Ay, Antonio, y qué feliz que yo sería si alguna vez pudiera ser, además del ama de tu presona, el ama del olivar y el ama de los bancales!
El pequeño cementerio que la rodea, cerrado por un muro a la altura del antepecho, está tan lleno de sepulturas que las viejas lápidas a ras del suelo forman un enlosado continuo, donde la hierba ha dibujado espontáneamente bancales verdes regulares.
Era a principios de abril, cuando abren las primaveras; un aire tibio circulaba sobre los bancales labrados, y los jardines, como mujeres, parecían componerse para las fiestas de verano.
Las flores que no sirven para la venta las desprecia; las que crecen silvestres, matizando con vivas tintas los rubios bancales de trigo, las aborrece como diosas ladronas que roban al surco una, parte del vigor destinado a dar al pan su fuerza nutritiva.
Una nube blanquísima y luminosa descendía por el horizonte, y el espacio vibraba con rumor de alas y la melodía de un coro que se perdía en el infinito, repitiendo con mística monotonía: ¡Hosanna!, ¡hosanna!...Ya echaban pie a tierra, ya venían por el camino, con tal resplandor que parecía que todas las estrellas del cielo habían bajado a pasear por entre los bancales de trigo.
El aire huele a incienso música de amor tañen las ondas de la acequia, nupciales himnos cantan, entre matas y arbustos, los verderones y jilgueros; las hierbas cuchichean lascivamente en los bancales.
En China, los bancales inundados para el cultivo de arroz eran utilizados para la cría de carpas, como fuente complementaria de proteína.