Ejemplos ?
Quien lo conozca, Rabicán lo llama; aquel mismo que junto al caballero que mirto hoy mece el viento en la marina, llevó allí la ballena a orden de Alcina.
Aquello le sonó a campana cascada. El real que guarda ciento es buen real. Como la ballena, que todo le cabe y nada le llena. Padre tengo, y lo tengo muerto.
La maga satisfecha y sonriente dejando a aquellos dos, tras de mí monta. La ballena en su empleo diligente las olas de aquel mar surca y remonta.
Enterado el Rey del abandono en que se halla el Puerto de Nuestra Señora del Paposo y sus inmensas costas en el mar del sur, así como de las proporciones que ofrece el territorio inmediato y el desierto de Atacama para cria de ganados, cosechas de granos y semillas, caza de vicuñas, esplotación de metales y para la pesca del congrio y de ballena: ha resuelto S.
Excelentísimo Señor: El misionero apostólico Don Rafael Andreu y Guerrero, obispo auxiliar electo de Chile, Charcas, Arequipa y Córdoba del Tucumán, describiendo el puerto, costas y territorio del Paposo y desierto de Atacama sobre el mar del Sur, expuso en representación de 27 de junio de este año las proporciones que ofrece para ganados, cosechas de granos y semillas, caza de vicuñas, explotación de metales, pesca de congrio y de ballena...
Debió de decir el cruel cazador: “El ratón y culebra que me daban guerra y me comían mi hacienda he hallado.” De lo que sucedió en aquellos tres días siguientes ninguna fe daré, porque los tuve en el vientre de la ballena; mas de como esto que he contado oí, después que en mi torne, decir a mi amo, el cual a cuantos allí venían lo contaba por extenso.
Pero estaba facultado para llevar a todo matriculado ante el capitán del puerto, y este señor cumplía la Ordenanza al pie de la letra, y la letra de la Ordenanza era capaz de amansar a una ballena.
El Misionero Apostólico Don Rafael Andreu y Guerrero, Obispo Auxiliar de Chile, Charcas, Arequipa y Córdoba del Tucumán, ha hecho presente la indefensión en que se hallan el puerto, costas y territorio de Nuestra Señora del Paposo y desierto de Atacama sobre el Mar del Sur, y las proporciones que ofrecen para ganados, cosechas de granos, caza de vicuñas, pesca de congrio y ballena.
Inclinábanse pues nuestros dos caminantes á creer que no hay razon en nuestra habitacion, cuando, con el auxîlio del microscopio, distinguiéron otro bulto mas grueso que una ballena, que en el mar Báltico andaba fluctuando.
En las palabras también, pues jamás a estos les falta cosa que les pidan, aunque no la tengan, como vean dinero, pues dan por aceite de Matiolo aceite de ballena, y no compra sino las palabras el que compra.
El ferrocarril suplantó la diligencia, y mil ciudades de las colinas murieron mientras otras tantas brotaban en los valles, y los granjeros del este se empobrecieron por la nueva agricultura del oeste. El petróleo sucedió al aceite de ballena, y cien puertos de mar se marchitaron.
Tenían cerillas de lucifer en vez de pedernal y acero, keroseno y electricidad en vez de velas y aceite de ballena, pero los espectáculos de escualidez, miseria, y degradación sobre los que brillaba la luz eran los mismos, y tan solo tenían el peor aspecto bajo ella.