bailarín

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bailarín, a

1. adj./ s. DANZA Que baila. bailador
2. s. DANZA, OFICIOS Y PROFESIONES Persona que tiene como profesión bailar. bailador

bailarín, -rina

 
m. f. Persona que se dedica al baile.

bailarín, -rina

(bajla'ɾin, -'ɾina)
abreviación
que danza perro bailarín

bailarín, -rina


sustantivo masculino-femenino
persona que baila profesionalmente primer bailarín del cuerpo de ballet

bailarín, -rina

(bajlaˈɾin, -'ɾina)
sustantivo masculino-femenino
professions persona que baila profesionalmente la carrera de una bailarina
Sinónimos

bailarín

, bailarina
adjetivo y sustantivo
Traducciones

bailarín

dancer

bailarín

راقِص

bailarín

tanečník

bailarín

danser

bailarín

Tänzer

bailarín

tanssija

bailarín

danseur

bailarín

plesač

bailarín

ダンサー

bailarín

춤추는 사람

bailarín

danser

bailarín

danser

bailarín

tancerz

bailarín

dançarino

bailarín

танцор

bailarín

dansare

bailarín

นักเต้นรำ

bailarín

dansçı

bailarín

diễn viên múa

bailarín

舞蹈家, 舞者

bailarín

舞者

bailarín

/ina
A. ADJdancing
B. SM/Fdancer (tb bailarín/ina de ballet) (= hombre) → ballet dancer; (= mujer) → ballet dancer, ballerina
primera bailarinaprima ballerina
bailarina del vientrebelly dancer
bailarín/ina de claquétap dancer
Ejemplos ?
Estandartes y faroles invaden las azoteas. Por los espejos sollozan bailarinas sin caderas. Agua y sombra, sombra y agua por Jerez de la Frontera.
Las bailarinas, hermosas como hadas o princesas, saltaban y hacían cabriolas al fulgor de las linternas, que les llenaba de chispas el faldellín.
Que el mundo de fuera se ocupase de sí mismo. Había bufones, había trovadores, había bailarinas, había músicos, había Belleza, había vino.
Ahora bien; entre nosotros, los seres humanos, hay lo que llamamos «mujeres emancipadas», entre las cuales se cuentan directoras de colegios, comadronas, bailarinas - que por su profesión pueden sostenerse sobre una pierna -, modistas y enfermeras; y a esta categoría de «emancipadas» se sumaron también las dos «pisonas» del cobertizo; la Administración de obras públicas las llamaba «pisonas», y en modo alguno se avenían a renunciar a su antiguo nombre y cambiarlo por el de «apisonadoras».
El negro canaco alza su lanza al cielo. Pasan, comiendo dulces, las bailarinas moras. Y el cielo, de repente, como en una llamarada, se enciende de rojo: ya es como la sangre: ya es como cuando el sol se pone: ya es del color del mar a la hora del amanecer: ya es de un azul como si se entrara por el pensamiento el cielo: ahora blanco, como plata: ahora violeta, como un ramo de lilas: ahora, con el amarillo de la luz, resplandecen las cúpulas de los palacios, como coronas de oro: allá abajo, en lo de adentro de las fuentes, están poniendo cristales de color entre la luz y el agua, que cae en raudales del color del cristal, y echa al cielo encendido sus florones de chispas.
perpetuando su nombre nuestro como el viento perpetúa los ecos de su voz, como el agua se solaza en rizos de sus ondas, como el fuego regocija bailarinas de sus chispas, como la tierra se transviste en surcos de sus arados...
Tú, tiempo, podrías quebrantar la corona, Y decorar con los trozos la habitación de los gusanos. Oh, reyes, subidos en el trono gracias a Dios, Para pagar bailarinas y tener concubinas.
Cualquier sujeto, el más plebeyo de los mortales, podía comprar por un florín el retrato de Poldy, expuesto en los escaparates de muchas tiendas de Viena, entre las bellezas de la corte y del teatro, entre princesas, actrices y bailarinas.
Trabajadores que adoptan posturas forzadas, zapateros, torneros, recolectores de arroz, cargadores, sastres, talladores de piedra, mineros, costureras, dibujantes, carpinteros, dactilógrafas, bailarinas de ballet, etc.
tan locas Por las cosas más opuestas, Como enanos por caballos, Y robustos por recetas, Y jorobadas por bailes, Y los pobres por apuestas, Y duques por bailarinas, Y por payasos, duquesas.
Aquellos cetáceos sólo estuvieron en escena unos cuantos minutos y huyeron; entonces las aguas de la ciudad submarina se vieron pobladas por una multitud de pececitos japoneses que con sus aletas traslúcidas, parecían bailarinas orientales.
Entonces TLALOCTLI, cansado de caer sobre la tierra, sin más ganas de llover por un rato, buscó una casa para refugiarse con su corte de gotas bailarinas, sus TLALOQUES.