bacante


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bacante

(Del lat. bacchans < Bacchus, dios romano del vino.)
1. s. f. Mujer que tomaba parte en las fiestas celebradas en honor del dios Baco.
2. Mujer ebria que actúa con desenfreno.

bacante

 
f. Mujer que tomaba parte en las bacanales.
Sinónimos
Traducciones

bacante

baccante

bacante

SF
1. (Mit) → bacchante
2. (= mujer ebria) → drunken and noisy woman
Ejemplos ?
Te vas por la niebla del Otoño, virgen Como Inés, Cecilia, y la dulce Clara, Siendo una bacante que hubiera danzado De pámpanos verdes y vid coronada.
Como furiosa bacante dirígese precipitada a la plaza pública, corre por las llanuras, por los montes, lamentando con desgarradora voz la muerte de su esposo.
El tirso es la representación de vuestra asombrosa dualidad, maestro poderoso y venerando, caro bacante de la belleza misteriosa y apasionada.
Yo llevaré al sepulcro, Cual dementada y férvida bacante, Lúgubres trenos, cánticos de muerte, Pues en su propia sangre Torpemente manchados, Yacen los dos.
Pues a su continua ternura una pasión violenta unía. En un peplo de gasa pura una bacante se envolvía... En sus brazos tomó mi ensueño y lo arrulló como a un bebé...
De un lado Agamenón, lleno de consideración por ti y honrando el lecho de la bacante profética, y de otro lado los dos Teseidas, llegados de Atenas, sustentaban criterios diferentes; pero todos estaban unánimes en querer que se honrase con una sangre joven la tumba de Aquileo, pues decían que no debe preferirse el lecho de Casandra á la lanza de Aquileo.
Por las calles de San Roque, donde estaba destacado para el sitio de Gibraltar, desfilaba el regimiento de la Princesa, precedido de su música militar, irreflexiva y animada como una bacante.
CORO En danzas nocturnas pondré mi blanco pie, bacante, mis pieles al cielo lleno de rocío lanzando, como una corza que en los verdes placeres del prado retoza, cuando ha escapado la terrible caza, fuera del alcance de las redes bien tejidas, y saltando ante los cazadores delante de la carrera de los perros, De la fatiga de la carrera y los torbellinos, salta al llano junto al río, y goza en la soledad sin mortales y en los retoños de la selva umbría.
A su paso huyen del bosque las errantes ninfas, muere en el mar la voz de las sirenas, desparece en las linfas del claro arroyo la voluble ondina, Juno depone el cetro, la musa olvida el cadencioso metro de los festines lúbricos, su danza torpe suspende la bacante impura junto al altar de Venus Citerea, y otra aurora de amor y de esperanza logra encender, tras de la noche oscura del mundo, al fin, la Virgen de Judea.
Tu me pareces una bacante, que tomó con un engaño Desde la frente de una virgen el mirto verde de mártir, De una virgen que tenía un alma santa como un rezo, Mientras el corazón de la bacante es un delirio largo y espasmódico.
En fin, aquella mujer era una mezcla del ángel cristiano y de la diosa pagana; todo en ella revelaba la pureza del alma y la fogosidad de los sentidos. Hubiera podido pasar al mismo tiempo por la santa Virgen o por una bacante lasciva, enloquecer a un sabio y dar la fe a un ateo.
Te regocijaste en tu felicidad, te entusiasmaste con tales gozos, te entregaste a la ambición como una bacante se arroja a la lascivia, cuando no escucharás ni observarás a ningún hombre de bien en el conjunto de tus sicarios.