bañista

(redireccionado de bañistas)

bañista

s. m. y f. Persona que se baña en lugares públicos, como playas y piscinas.

bañista

 
com. Persona que concurre a tomar baños.
Traducciones

bañista

bathroom, toilet

bañista

bagnante, bagnino

bañista

badande

bañista

SMF
1. (en mar, río) → bather
2. (Med) (en balneario) → patient
Ejemplos ?
n el balneario de Aguachirle, situado en lo más frondoso de una región de España muy fértil y pintoresca, todos están contentos, todos se estiman, todos se entienden, menos dos ancianos venerables, que desprecian al miserable vulgo de los bañistas y mutuamente se aborrecen.
El noble interior con luz resplandeciente, la inmensa piscina, las cuatro grandes fuentes llenando el aire con resplandor diamantino y el ruido del agua al caer, junto con el gentío de bañistas con sus alegres trajes y riendo, componían una escena vivificante y magnífica, la cual constituía una eficaz presentación de la parte atlética de la vida moderna.
Lo que yo veo es que delante de la cara de Dios no valen trampas, y han de salir muchas a relucir el día del juicio, porque allí todos hemos de estar peor vestidos que los bañistas del Sardinero chico, por no decir tan desnudos como los del Sardinero grande...
Por mi parte, y con permiso de las bañistas, puedo asegurarte que por una «verdadera infracción» de la ley en la costa de San Martín ninguna multa me parecería cara.
Pero, a los pocos días, la conducta de aquellos señores fue la comidilla de los desocupados bañistas, que vieron una graciosísima comedia en la antipatía y rivalidad de los viejos.
Un día, viendo pasar una manifestación de obreros, a cuyo frente marchaba un estandarte que decía: ¡Ocho horas de trabajo!, Chiripa, estremeciéndose, pensó: -¡Rediós, ocho horas de trabajo; y para eso tiran bombas! Con ocho horas tengo yo para toda la temporada de verano, que es la de más apuro, por los bañistas.
En cinco minutos se alborotó la fonda y empezó el bureo, el trastear en la cocina, el ir y venir del servicio, las preguntas de los demás huéspedes que se despertaban: -¿Qué pasa? -¿Arde la casa? -No; esos de Madrid, que se han ajumado hoy más que otras veces -decían los bañistas locales. -¡Quiá!
¡La soledad, el espectáculo de la pagana naturaleza y la rápida visión de las hechiceras veraneadoras y bañistas que pasaban por delante de nuestra solitaria vivienda, en soberbios carruajes, dirigiéndose a otros puntos del Pirineo, contribuyeron sin duda a sacarme de mis casillas!
Las gabarras se mueven poco más que el minutero de un gran reloj; pero de tarde en tarde chocan, con tenue, triste, monótono rumor, acompañado del ruido de la mar que a lo lejos suena, como para imponer silencio, con voz de lechuza. El pueblo, de comerciantes y bañistas, duerme; la casa duerme.
Y para que no los siguieran, cuando ellos se iban, les quitaron las ropas que habían quedado en la orilla y dejaron completamente desnudos a los bañistas.
Se quejaba de todo; del cuarto que le habían dado, del lugar que ocupaba en la mesa redonda, del bañero, del pianista, del médico, de la camarera, del mozo que limpiaba las botas, de la campana de la capilla, del cocinero, y de los gallos y los perros de la vecindad, que no le dejaban dormir. De los bañistas no se atrevía a quejarse, pero eran la mayor molestia.
Se acercaba el día de las grandes propinas, y esto contribuía al mal talante de los bañistas, a darles audacia y tono de déspotas, y también a la paciencia de los criados.