bíblico

(redireccionado de bíblicos)

bíblico, a

adj. Que tiene relación con la Biblia episodio bíblico; escrituras bíblicas.

bíblico, -ca

 
adj. Relativo a la Biblia.

bíblico, -ca

('biβliko, -ka)
abreviación
perteneciente a las Sagradas Escrituras personaje bíblico
Traducciones

bíblico

biblical

bíblico

الكتاب المقدس

bíblico

Βιβλική

bíblico

圣经

bíblico

聖經

bíblico

聖書

bíblico

성경

bíblico

ไบเบิล

bíblico

ADJbiblical
Ejemplos ?
De los grecolatinos tomó las bases estéticas, de los bíblicos las morales y de Villón, la idea de satirizar con el ridículo a la sociedad y a los personajes de su siglo.
Pero vosotros no la tenéis, no podéis tenerla, y si aceptáis la parte que os asignan en el degradante sainete, no habrá subterfugios que valgan; ni el agua de cien diluvios bíblicos podrá limpiarnos la mancha que os habréis arrojado encima.
El Plata, padre extraordinario, más que del Tíber y el Sena, más que del Támesis rubio, más que del azul Danubio y que del Ganges indiano, es el misterioso hermano del Tigris y Éufrates bíblicos, pues junto a él han de surgir los adanes del porvenir.
Mas, como esto será imposible a la mayoría, es de desear que, a instigación vuestra y bajo vuestos auspicios, vengan a Roma miembros escogidos de uno y otro clero para dedicarse a los estudios bíblicos en nuestro Instituto.
Hela aquí: Hijo único del matrimonio de amor de dos seres de opuestos orígenes, dentro de mi alma luchan y bregan los instintos encontrados de dos razas, como los dos gemelos bíblicos en el vientre materno.
Carta Encíclica del Sumo Pontífice sobre los Estudios Bíblicos 1. La providencia de Dios, que por un admirable designio de amor elevó en sus comienzos al género humano a la participación de la naturaleza divina y, sacándolo después del pecado y de la ruina original, lo restituyó a su primitiva dignidad, quiso darle además el precioso auxilio de abrirle por un medio sobrenatural los tesoros ocultos de su divinidad, de su sabíduría y de su misericordia(1).
Estos, aunque se dedicaron a investigar la verdadera lección de la versión latina, como lo demuestran los correctorios bíblicos que crearon, pusieron todavía más celo y más cuidado en la interpretación y en la explicación de los libros santos.
Ni debe omitirse el recuerdo de aquel gran número de hombres doctos, pertenecientes sobre todo a las órdenes religiosas, que desde el concilio de Viena hasta el de Trento trabajaron por la prosperidad de los estudios bíblicos; empleando nuevos métodos y aportando la cosecha de su vasta erudición y de su talento, no sólo acrecentaron las riquezas acumuladas por sus predecesores, sino que prepararon en cierto modo el camino para la gloria del siguiente siglo, en el que, a partir del concilio de Trento, pareció hasta cierto punto haber renacido la época gloriosa de los Padres de la Iglesia.
La autoridad de los demás intérpretes católicos es, en verdad, menor; pero, toda vez que los estudios bíblicos han hecho en la Iglesia continuos progresos, es preciso dar el honor que les corresponde a los comentarios de estos doctores, de los cuales se pueden tomar muchos argumentos para rechazar los ataques y esclarecer los puntos difíciles.
Knud llegó a la plaza del mercado, con la mochila a la espalda, y se detuvo junto a una antigua fuente, en la que unas soberbias figuras de bronce, representativas de personajes bíblicos e históricos, se levantan entre los chorros de agua que brotan del surtidor.
Hay que poner, por lo tanto, especial cuidado en que los jóvenes acometan los estudios bíblicos convenientemente instruidos y pertrechados, para que no defrauden nuestras legítimas esperanzas ni, lo que sería más grave, sucumban incautamente ante el error, engañados por las falacias de los racionalistas y por el fantasma de una erudición superficial.
¿Me permitiré apetecer la sierva de mi prójimo Véase Éxodo, 20, 16: «No dirás falso testimonio»; Éxodo, 20, 14: «No cometerás adulterio»; Éxodo, 20, 17: «No desearás... la sierva de tu prójimo.» Zaratustra cita textualmente estos tres preceptos bíblicos.