azulado

(redireccionado de azulada)

azulado, a

adj. De color azul o parecido a él las azuladas plumas de su cola.

azulado, -da

 
adj. De color próximo al azul.
Traducciones

azulado

bluish

azulado

blauw

azulado

μπλε

azulado

ADJblue, bluish

azulado -da

adj bluish
Ejemplos ?
II El día que muere y la noche que nace luchan un momento, mientras la azulada niebla del crepúsculo tiende sus alas diáfanas sobre los valles robando el color y las formas a los objetos, que parecen vacilar agitados por el soplo de un espíritu.
Al brillante y súbito resplandor de los relámpagos sucede una claridad tenue y azulada, una luz indecisa, semejante al primer albor de un día sin sol y sin aurora.
Sunium extiende la azulada sombra de su alto promontorio sobre el lecho de las calladas ondas, y en la cumbre blanco se eleva de Minerva el templo, donde Platón meditabundo entabla coloquios con las musas del silencio.
Y frente por frente al viejo destacábase Dolores, una hermosa plenitud de la vida a la que la maternidad no había logrado hurtarle turgencias y valentías en el seno, ni esbeltez en la cintura; una hermosa plenitud de ojos enormes de córnea azulada, en que las pupilas negrísimas y luminosas parecían dormir eternamente un sueño lánguido y voluptuoso; una hermosa plenitud, alta, mórbida, ondulante, de sonrisa picaresca, de pelo abundoso, de cuello tornátil, de frente amplia y noble y de voz de ritmo susurrante y desmayado.
Mas, cuando su alma aniquilada por el dolor, iba a desfallecer, he aquí que de un cúmulo de blancas nubes aisladas en el azul del cielo, desprendiose una luz diáfana, azulada, que descendiendo a él, tomó de súbito la figura maravillosa de un arcángel.
Era bastante alta, con un talle y un porte de diosa; sus cabellos, de un rubio claro, se separaban en la frente, y caían sobre sus sienes como dos ríos de oro; parecía una reina con su diadema; su frente, de una blancura azulada y transparente, se abría amplia y serrna sobre los arcos de las pestañas negras, singularidad que contrastaba con las pupilas verde mar de una vivacidad y un brillo insostenibles.
La habitación era francamente siniestra, con su altísimo cielorraso surcado de telarañas y la estrecha ventana protegida por el nudoso enrejado. En el enchapado de un armario antiguo, arrinconado, la claridad azulada se rompía en lívidas penumbras.
Miró un instante el rostro de la mujer dormida, esfumado en la claridad azulada que entraba por los cristales, y con extraordinaria precaución se puso de pie.
En otra oportunidad, el fraudulento hubiérale dicho algo al hombre que el Astrólogo llamaba en su intimidad el Rufián Melancólico, quien, después de estrechar la mano de Erdosain, se cruzó de piernas en el sillón, apoyando la azulada mejilla en tres dedos de uñas centellantes.
Ahora el revólver estaba de relieve bajo la tela gris del saco, y Haffner, displicente, apoyaba la azulada mejilla en sus tres dedos de uñas centelleantes.
En Sevilla, pues, y en una noche azulada de aquéllas en que la luna derrama tranquila claridad trémula, y en lo cóncavo del aire resplandecen las estrellas, y más allá con más brillo los luceros reverberan; en una de aquellas noches en que todo se presenta blanco, pacífico, hermoso, y que la mente embelesa, y los sentidos embriaga y el corazón enajena; noche de aventuras propia en mil trescientos sesenta (edad en que esto pasaba, si mi memoria no yerra), por la calle de la Sierpe, media noche siendo apenas, dos hombres en la ancha plaza con prisa y silencio se entran.
Un chorro de grisú encendido que brotaba de una grieta del techo esparcía una claridad de incendio en derredor del fantástico personaje, delante del cual la hulla lanzaba reflejos extraños y sus caprichosas facetas resplandecían como azabache pulimentado ante la llama azulada del temible gas.