azucena

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azucena

(Del ár. vulgar as-sussena < ár. as-susana.)
1. s. f. BOTÁNICA Denominación que se da a diversas plantas liliáceas, apocináceas, amarilidáceas y orquídeas, de las que la más conocida es la azucena común.
2. BOTÁNICA Flor de la azucena común.
3. Persona o cosa pura, casta o blanca.

azucena

 
f. bot. Planta herbácea de la familia liliáceas (Lilium candidum), de tallo alto y flores terminales grandes, blancas y muy olorosas.
azucena de Guernesey Planta perenne, monocotiledónea, de la familia amarilidáceas (Amarylis sarniensis).

azucena

(aθuθena)
sustantivo femenino
1. planta de tallo alto y flores grandes al extremo La azucena es una planta bulbosa.
2. botánica flor de esta planta, grande, blanca y aromática ramo de azucenas
Sinónimos

azucena

sustantivo femenino

azucena:

lirio blanco
Traducciones

azucena

lily

azucena

Lilie

azucena

giglio

azucena

lilie

azucena

lilje

azucena

lilja

azucena

lys

azucena

ljiljan

azucena

ユリ

azucena

백합

azucena

lelie

azucena

lilje

azucena

lilia

azucena

lírio

azucena

лилия

azucena

lilja

azucena

ดอกลิลลี่

azucena

zambak

azucena

hoa loa kèn

azucena

百合花

azucena

לילי

azucena

SFwhite lily, Madonna lily
azucena rosabelladonna lily
azucena tigrinatiger lily
Ejemplos ?
-Pus pa eso tengo yo cinco azucenas y tos de elástico, como que si hoy las vendo yo es poique como los hijos son unos déspotas pa uno y como a mi Olorcilla, que hoy no está aquí, se le ha puesto entre ceja y ceja el que le merque un mantón de Manila, pos lo que pasa, me voy a desprender por dalle gusto de esas cinco rosas de mayo que son cinco plumas de las alas de mi corazón.
Ésta era bastante espaciosa, con columnas de piedra, ventanas con cristales de colores, rotos los unos y sucios los otros, varios altares con imágenes de escaso mérito, lámparas de cristal o de metal dorado, cuatro arañas antiguas, floreros adornados con rosas y azucenas hechas por manos más piadosas que hábiles y algunos bancos de madera que ocupaban los días festivos las mujeres y los niños, porque eran contados los hombres que iban a oír misa en aquel lugar.
Amor; tu harpón dorado asesta y hiere de Belisa el pecho; yo besaré gustoso mis cadenas; voluntario me echo el dogal apretado, y de hoy más tu cautivo me confieso, si tus grillos de lirios y azucenas a mi Belisa echases y en una misma cárcel nos juntases.
En el fondo de sombría gruta aparecieron una hermosísima mujer y un hombre de plateada barba, que llevaba en la mano una vara de azucenas.
Cada quien en sus rincones Va entonando sus canciones Para la sartén alzar. Baila el macetón sus azucenas. Guiñan las cerezas sus ojazos.
No me digas que no fuiste dichosa, porque yo contemplé el fulgor de tus ojos, ese fulgor sólo tuyo y de las almas magnánimas. Sé que tu corazón se desgranaba en azucenas y todo en ti era diafanidad.
El soplo de la revolución no agita únicamente las copas de los robles; pasa por los floridos cármenes y sacude las blancas azucenas y las tiernas violetas.
Amapolas de sangre y azucenas de nieve he mirado no lejos del divino laurel, y he sabido que el vino de nuestra vida breve precipita hondamente la ponzoña y la hiel.
Como aquel príncipe protegía mucho la agricultura y tenía prohibido molestar a los pájaros, también las flores, las aves y los insectos quisieron demostrar su contento: las rosas y las azucenas dieron sus más tiernas y olorosas hojas para llenar el colchón que con destino a la cama tejieron los gusanos de seda y cubrieron de caprichosos dibujos las hormigas...
Mas ni en mis noches divinas con estrellas diamantinas, ni en mis caseras palomas, ni en la miel de los aromas de mis natales colinas, ni en las puras azucenas, ni en las fuentes de la umbría, ni en las auroras serenas, ni en las dulces tardes llenas de profunda melodía, ni en los besos ideales, ni en las mieles musicales de las madres cuando cantan, ni en las risas celestiales de los niños que amamantan, encontró la musa mía pobre símbolo siquiera que con miel de poesía interpretarme pudiera la pureza de María...
Además, trae gran pesadumbre sobre sus manos, que sustentan un libro, y sobre el libro un divino niño, que es el Redentor del mundo. Trae también una vara de azucenas.
Rosadas nubes te circundan, y de tus azucenas se desprenden finísimos aromas que embelesan el alma, dándole a conocer el puro ambiente que en la mansión de los justos se respira.