azotea

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azotea

(Del ár. as-suteih, diminutivo de sath, azotea, planicie.)
1. s. f. CONSTRUCCIÓN Cubierta llana de un edificio instalaron la antena colectiva de televisión en la azotea.
2. estar mal de la azotea coloquial Estar mal de la cabeza, estar loco está mal de la azotea, se bañó en la playa en pleno invierno.

azotea

 
f. Cubierta llana de un edificio, dispuesta para poder andar por ella.
constr. azotea a la catalana Techumbre formada por una lámina de gruesos de rasilla y un embaldosado que se apoya sobre unos tabiques dis continuos separados 60 cm, muy utilizada para viviendas gracias a la gran inercia térmica causada por la cámara de aire.

azotea

(aθo'tea)
sustantivo femenino
1. terraza llana y abierta de una casa o edificio Tomaba el sol en la azotea.
2. cabeza de un ser humano estar mal de la azotea
Sinónimos

azotea

sustantivo femenino

azotea:

cabezatarro, coco, mollera, torrado, chola,
Traducciones

azotea

terrat

azotea

terrasse

azotea

Terrasse

azotea

terrace

azotea

terassi

azotea

terrasse

azotea

dakterras

azotea

terraço

azotea

terrass

azotea

سقف

azotea

dach

azotea

покрив

azotea

屋顶

azotea

屋頂

azotea

střecha

azotea

גג

azotea

屋根

azotea

지붕

azotea

หลังคา

azotea

SF
1. (Arquit) (= terraza) → flat roof, terrace roof (Andes, Cono Sur) (= casa) → flat-roofed adobe house
2. (= cabeza) → bonce, head
estar mal de la azoteato be round the bend o twist, be off one's head
Ejemplos ?
-exclamaba-. ¿Cuál de tus almenadas azoteas, cuál de tus blancas bóvedas, cual de tus sombrosos vergeles la cobija? ¿qué hace ahora?
¿Es Belén? Por el aire yerbaluisa y romero. Brillan las azoteas y las nubes. Don Pedro pasa por arcos rotos. Dos mujeres y un viejo con velones de plata le salen al encuentro.
Con sus puertas de clavos y sus azoteas, lleno de moros tunecinos y hebreos de barba negra, bebiendo vino de oro en el café, comprando puñales con letras del Corán en la hoja, está, entre bosques de dátiles, el caserío de Túnez, hecho con piedras viejas y lozas rotas de Cartago.
Oigamos al mismo Santiago relatar las consecuencias del embuste: «En el genio del país, tan novelero y ciego de ver cosas prodigiosas, no quedó noble ni plebeyo que no se aproximase al cerro u ocupase los balcones, azoteas de las casas y torres de las iglesias.
Víctor Manuel Mendoza de la Cruz. PREGÓN. ALLÍ... POR LAS CALLES... O LAS AZOTEAS... TRAS LOS ZAGUANES... O EN ALGÚN RINCÓN... ENTRE LOS JARDINES...
Los que tuvieren en balcones, ventanas o azoteas, macetas u otros objetos, sin las precauciones necesarias para evitar su caída o molestia para los transeúntes; 12.
Mientras recorría la Plaza, las damas, desde los balcones y azoteas, arrojaban flores sobre ellos; y el pueblo, que ocupaba andamios en el atrio de la Catedral y portales, victoreaba frenéticamente.
Gracias a un singular efecto óptico se dibujaba, rubio y dorado, bajo un rayo único de luz, un edificio que sobrepasaba en altura a las construcciones vecinas, hundidas por completo en el vaho; aunque estaba a más de una legua, parecía muy cercano. Podían distinguirse los más mínimos detalles, las torres, las azoteas, las ventanas e incluso las veletas con cola de milano.
En el portal de la calle, que en Sevilla llaman casapuerta, hizo una caballeriza para una mula, y encima della un pajar y apartamiento donde estuviese el que había de curar della, que fue un negro viejo y eunuco; levantó las paredes de las azoteas de tal manera, que el que entraba en la casa había de mirar al cielo por línea recta, sin que pudiesen ver otra cosa; hizo torno que de la casapuerta respondía al patio.
Oyéronlo los de dentro, y alborotáronse todos de manera que la Cariharta y la Escalanta se calzaron sus chapines al revés, dejó la escoba la Gananciosa, Monipodio sus tejoletas, y quedó en turbado silencio toda la música, enmudeció Chiquiznaque, pasmóse Repolido y suspendióse Maniferro; y todos, cuál por una y cuál por otra parte, desaparecieron, subiéndose a las azoteas y tejados, para escaparse y pasar por ellos a otra calle.
El techo tenía un borde como las azoteas, porque con el calor subía la gente allí a dormir, y la ley mandaba que fabricasen los techos con muro, para que no cayese la gente a tierra.
Vamos ahora a que el esposo le dijo a la esposa algunos días después de casados que quería ver todo el palacio, que era tan grande que ocupaba una legua de terreno. Hízose así, y echaron tres días en verlo. Al cuarto subieron a las azoteas. El caballero se quedó admirado.