Ejemplos ?
De mi haciendita y manada un corral y una quintita sólo vi una que otra pita por allí desparramada; ansí es la suerte malvada del que lo azotó el destino.
Sonó, cerrándose tras de mí, la puerta del hotel. Una ráfaga helada me azotó la cara y me hizo correr un escalofrío por las vértebras.
Hago mía la pena de cada uno de ustedes por estas pérdidas irreparables que no se pueden compensar con nada. La tragedia que nos azotó el día de ayer ha sido una de las más graves que ha resentido México en su historia.
Él fue, haciendo mil papeles en rondas y francachelas, el alma de las vihuelas y el terror de los bedeles. Y causador de las bullas y arrestos estudiantiles, azotó a los alguaciles y acuchilló las patrullas.
El viento de los montes nos azotó tempestuoso, helado, bravío, y nuestros ponchos volaron flameantes, y las boinas, descubriendo las tostadas frentes, tendiéronse hacia atrás con algo de furia trágica y hermosa.
Me encontrarán, me encontrarán, me encontrarán..." Y el helicóptero, alejándose, se perdió entre las nubes de sombras y la voz también... Un estremecimiento azotó entonces a cada molécula existente y nuevamente se hizo la luz...
Entonces se alzaron súbitamente remolinos de polvo en las calles de la ciudad; azotó la cara de los transeúntes una ráfaga de viento húmedo y frío; oyóse el chasquido de algunas vidrieras sacudidas contra la pared; cubrió los cerros del Oeste un velo achubascado; nublóse repentinamente el sol; tomó la bahía un color verdoso con fajas blanquecinas y rizadas, y comenzó a estrellarse contra las fachadas traseras de la población una lluvia gruesa y fría.
Un vértigo de celos y de ira salvaje resbaló por el alma del Carambuco, que saltó al patio a riesgo de tener que andar un par de meses con muletas, se incorporó rápido sin tener que lamentar percance alguno en su persona, y se dirigió trágico como una amenaza de muerte hacia la puerta, al llegar ante la cual se detuvo al oír cómo a los sones de la guitarra comenzaba a cantar un hombre, a juzgar por la voz y de modo dulcísimo y maravilloso: El que te tuvo en la mano te despreció, y yo, paloma, ya en toa mi vía no te suerto manque los mengues me coman. Una ola rugiente azotó el cerebro del Carambuco.
Volvió éste la cabeza y vio el mosquito que había velado junto a su cuna para que sus compañeros no le molestaran. Al mismo tiempo azotó su rostro un fuerte viento producido por el aleteo del águila.
Al que encuentre lejos de los bajeles, allí mismo le daré muerte, y luego sus hermanos y hermanas no le entregarán a las llamas, sino que le despedazarán los perros fuera de la ciudad. En diciendo esto, azotó con el látigo el lomo de los caballos; y mientras atravesaba las filas, animaba a los teucros.
Enderecemos a aquel sitio los corceles del carro, que allí es más empeñada la pelea, mayor la matanza de peones y de los que combaten en carros, e inmensa la gritería que se levanta. Habiendo hablado así, azotó con el sonoro látigo a los caballos de hermosas crines.
Un terrible estallido atronó la bóveda y una ráfaga de aire azotó el rostro de los dos obreros clavados en el sitio por el espanto, desapareciendo súbitamente la infernal visión.