azada

azada

(Del lat. vulgar *asciata < lat. ascia, hacha, azuela.)
1. s. f. AGRICULTURA Herramienta agrícola formada por una plancha de hierro con un borde afilado, unida a un mango que forma con ella ángulo agudo.
2. AGRICULTURA Azadón, herramienta agrícola.

azada

 
f. Instrumento que consiste en una lámina de hierro, gralte. de 20 a 25 cm de lado, cortante uno de estos y provisto el opuesto de un anillo donde encaja el mango.
Traducciones

azada

hoe, mattock

azada

houe

azada

zappa, vanga

azada

schop

azada

мотика

azada

azada

azada

Hoe

azada

azada

괭이

azada

Hoe

azada

SFhoe
Ejemplos ?
A pesar de la sirvienta, que gritaba como si estuviera siendo despellejada, el sacerdote buscó una azada y un pico, abrió la puerta y se encontró con Pierre.
¡Como no pongas otros!... -Ni falta que me hacen, para que lo sepas; probe nací, y con saya de estameña y tirando de la azada me han de querer...
Ya no piden aquel cuento de la azada y el tesoro, ni la historia fabulosa de la guerra con el moro, ni el romance tierno y bello de la Virgen y el pastor.
Debía de hacer mucho tiempo que sus frutales no conocían la poda ni su campo era removido por la azada, que orea los terrones y los liberta de hierbas nocivas.
Iba a levantarme cuando quedó todo en silencio. Después, al cabo de mucho tiempo, resonaron en el huerto sordos golpes de azada, como si estuviesen cavando una cueva.
Las piernecitas que apenas lo sostienen, tendrán más tarde tendones y músculos y osatura formidable con que oprima los ijares del caballo fogoso en que cruce la llanura y las manos pequeñas llenas de sonrosados hoyuelos, cuyos dedillos sostenían con dificultad el juguete preferido, alzarán la azada para labrar el suelo de la patria y la espada para defenderlo!...
25 Y á todos los montes que se cavaban con azada, no llegará allá el temor de los espinos y de los cardos: mas serán para pasto de bueyes, y para ser hollados de los ganados.
Su hermano cavaba en la huerta, donde sólo medraban las malas hierbas, y vio que de la tierra brotaba sangre. Apoyado en la azada contemplaba la huerta, y un frío sudor corría por su frente.
Y dicho esto penetró el viejo en la casa, de la que volvió a salir a poco al hombro la azada, y momentos después se perdía de vista por entre los verdinegros olivares que parecen jadear eternamente trepando, torcidos y retorcidos, por la empinada vertiente de la pintoresca montaña.
Don Restituto se enjugó el sudor de la frente con un amplísimo pañuelo de yerbas, sacó una enorme caja de rapé, de la que tomó un polvo, no sin haberle ofrecido antes al mesonero y, después de restregarse las manos, se inclinó con lentitud, recogió la azada e imitó a regañadientes la conducta de su colega.
Arrojar la azada lejos de sí, apresurarse a escarbar con las uñas para no exponerse a quebrar el precioso hallazgo, sacarlo a luz y exhibirlo triunfalmente a sus atónitos compañeros, todo fue obra de un instante.
Algunas gotas de frío sudor surcaron la frente del Zorzales, y tirando, al pensar esto, violentamente el cigarro que fumaba, echose al hombro la chaqueta y la azada y se encaminó hacia su hogar, abrumado, más que por el peso de los años, por uno misterioso que angustiábale el corazón y llenábale de sombras el pensamiento.