Ejemplos ?
Y si había de buscar índices de cocción, vitrificación y demás, con muestras amorfas, prefería ensayar con cacharros, caretas y animales fantásticos, en todo lo cual sus chicos lo ayudaban con gran éxito.
Algunos se ayudaban a caminar con un báculo, y entre ellos venían jovencitas, y todos, sin distinción de edad, cargaban hasta cinco cestas redondas, puestas una encima de la otra, sobre la cabeza.
Ensoberbecidos preconizaban: Inventos para darles atole con el dedo, en términos de Huitzilopochtli, a los creídos humanitos siempre explotados por los poderosos asaltantes de los tronos y hacerlos vivir en el engaño de sentimientos de admiración que ayudaban a mantener el equilibrio psicosocial a los estados esclavistas, feudales, mercantilistas, capitalistas o comunistas que han existido en el chismoso planeta Tierra.
En los rastrojos, varias veces removidos, vino la alfalfa como bendición del Cielo; y los pechos amarillos, chacotones y bulliciosos, ayudaban a destruir en ella la isoca, en recompensa de la hospitalidad que se les diera en los sauces, ya frondosos, del primitivo corral, que llenaron de nidos y de la alegre algarabía matutina y vespertina de sus contiendas amorosas.
De vestidura bella allí vestidas las gracias esculpidas se veían; solamente traían un delgado velo qu’el delicado cuerpo viste, mas tal que no resiste a nuestra vista. Su diligencia en vista demostraban; todas tres ayudaban en una hora una muy gran señora que paría.
Los tres enjambres eran del mismo origen, y todas las abejas parientas; pero no por esto se ayudaban de colmena a colmena, y cada familia trabajaba sola para sí, con guiñadas de envidia, más bien que de cariño, a las vecinas.
¿Entonces? Y había formado familia, y sus hijos, mozos ya, lo ayudaban en sus trabajos, sin pedir más, como en herencia propia. Poco a poco, el campo había tomado valor; lo habían cercado; los animales criollos habían desaparecido, algunos años después de los indios.
El proletariado de París, que veía en la república su propia obra, aclamaba, naturalmente, todos los actos del Gobierno provisional que ayudaban a éste a afirmarse con más facilidad en la sociedad burguesa.
No supe cuánto tiempo pasé así, mas en cuanto hube recuperado algo el conocimiento, vi a lo lejos, entre sorprendido suspiro, un hermoso oasis de espigadas palmeras que rodeaban a un pozuelo de aguas muy transparentes, o por lo menos así lo aparentaban; era cual el jagüey del pueblo de mi abuela, ese que en Entre la bruma dejé relatado: un pequeñísimo lago de aguas estancadas; entonces me estremecí gozoso como si algo hubiese resplandecido en mi ser y mi cuerpo se repuso; lleno de inmensa y súbita felicidad quise proseguir, pero no pude; las piernas no me ayudaban.
En ocasiones, sintiéndome envidioso de los que me ayudaban a endulzar la agonía de aquella hermosa criatura, protestaba de su preferencia por los canarios, y Dolores, volviéndose hacia mí y riendo con la risa amarga y silenciosa propia a los desgraciados, me decía: -Si supieses lo que valen no les harías objeto de tu rivalidad.
Después de llegar a los sesenta años, tan miserable que ya iba a echarse a pedir limosna... -¿Y los hijos? ¿No le ayudaban? -interrumpí.
Lejos todavía estaba ese horror, pero mal síntoma era ir pensando tanto en aquello. Pues sus lecturas morales, religiosas, la ayudaban no poco a conformarse.