ayacuchos

ayacuchos

 
m. pl. hist. Nombre despectivo aplicado a los partidarios del general Espartero.
Ejemplos ?
Fué el pueblo español, quien se encargó de hacer jus- ticia, más tremenda que la realizada por el hacha del verdu- go, bautizando á los rebeldes de Aznapuquio con el oprobioso y muy significativo epíteto de ayacuchos.
En adelante todos ellos serían conocidos despectivamente como "ayacuchos" y aunque la corona les confió cargos altos y de confianza, este mote perduraría en el tiempo.
Refiere el general Guillermo Miller en sus memorias que tras la capitulación de Ayacucho algunos soldados realistas se incorporaron al ejército patriota pero que la gran mayoría se dispersaron y regresaron a sus hogares, respecto a los oficiales peruanos hubo varios que entraron a servir en el ejército republicano aunque muchas veces sufriendo el desprecio de quienes pese a haber servido también en el ejército real habiánse unido a los independentistas antes de Ayacucho, estos oficiales conocidos como "capitulados" sufrían la misma estigma que los "ayacuchos" en España.
Perteneció al grupo de los ayacuchos, facción política integrada por sus antiguos camaradas de la guerra en el Perú, que se hizo famosa por sus pugnas por el poder.
Ayacuchos es el mote con el que los oponentes al general español Baldomero Espartero designaban a los militares agrupados en torno a él y que formaban una "camarilla" que tuvo una notable influencia durante su regencia (1840-1843) y con el que compartían la orientación política liberal-progresista (entre otros: José Ramón Rodil, García Camba, Isidro Alaix, Antonio Seoane y el general Linaje, su secretario militar).
El grupo de militares que la oposición antiesparterista denominó en tono despectivo como los “ayacuchos” tiene su origen en las relaciones que mantuvieron durante su estancia en Perú los jefes y oficiales bajo las órdenes del general José de la Serna, de ideas liberales.
En este grupo de los “ayacuchos” figuraban, entre otros, el general Antonio Seoane, el general Juan Van Halen, el general Martín Zurbano, el general José Ramón Rodil y Campillo y el general Linaje, que era el secretario de Espartero.
Al poco tiempo de asumir la regencia a finales de 1840, Espartero fue acusado por ciertos sectores del ejército y de los partidos moderado y progresista de que su política de nombramientos militares –y en algunos casos también civiles- favorecía únicamente a los miembros de su camarilla militar conocida por sus oponentes con el nombre de los "ayacuchos".
Al favoritismo hacia los “ayacuchos” se sumaba el malestar del ejército por los retrasos en las pagas a los oficiales y las dificultades que tenían para promocionar y desarrollar su carrera militar.
(Madrid, 1846, en dos volúmenes) es una obra de mucho interés para conocer la guerra de la independencia peruana desde el punto de vista español, si bien fue escrita con el propósito tácito de encomiar la actuación de los militares españoles en el Perú, llamados despectivamente en España los ayacuchos.
Estos militares eran generales que gozaban de la máxima confianza del general Baldomero Espartero porque habían combatido y desarrollado su carrera militar junto a él en las guerras de independencia hispanoamericanas, y de ahí el nombre de “ayacuchos” -en referencia a la última batalla de aquella guerra, batalla en la que, por cierto, Espartero no participó-.
Descartado, por razones ideológicas obvias, el pretendiente carlista (Carlos VII, que estaba sopesando sus opciones de llegar al trono por vías pacíficas o por un levantamiento en armas, que se produciría finalmente en 1872 -la Tercera Guerra Carlista-), se barajaron diversos nombres; como el propio Espartero (el último de los ayacuchos...