Ejemplos ?
Dos compositores importantes en su carrera, fueron el cubano Oswaldo Farrés: autor de temas como Madrecita, Toda una vida, No me vayas a engañar, Quizás, quizás, quizás, Ay de mí...
puto deus fio! («¡Ay de mí, creo que me estoy convirtiendo en dios!»), al sentir que la muerte le llegaba. Para las mujeres de las dinastías imperiales la adquisición del título de Augusta, otorgado solo de forma excepcional, significaba un paso esencial para alcanzar el estatus de divinidad.
".: Ciego y lazarilla recitando la leyenda: " Hijos de Dios en la tierra, peregrinos de Santiago, buenas gentes del lugar, oid el triste relato de la criminosa muerte... ".: Guillén y el Anciano: " ¡Ay de mí, vil asesino!
Esto parece ir de acuerdo con el relato de la primera batalla Nicolaus. "¡Ay de mí! ' -exclamó el rey golpeando su muslo, 'Que yo, sabiendo bien que no debemos hacer el bien al mal, he permitido llevar por discursos inteligentes, y se han levantado este Mardian ser un mal ejemplo para mí.
¡ Ay de mí, monstruo nefando! ¡Soy yo quien mató a Felicia y aún tiene vida mi brazo! El puñal que hundí en su pecho... ".: Procesión: " ¿Quién, pues, se apiada de mí?
Para entonces el Yaraví adopta su temática definitiva: “La melancolía fundada en la fatalidad por el amor jamás correspondido”, que se puede apreciar en el que muchos cultores consideran como el mejor de los yaravíes de Melgar::: En lo frondoso de un verde prado, a un desdichado la voz le oí.: Y entre sus ayes y sus lamentos, con triste acento cantaba así:: Amor infame dime hasta cuando quieres cruel mando tener en mí.: Por todas partes cruel me persigue, siempre me sigue, siempre ¡Ay de mí!
De entre las más de 60 canciones distintas que llegó a grabar, por su cuenta y con discográficas internacionales como EMI-ODEÓN, RCA VICTOR o MOVIEPLAY, destacan por su éxito: «Hay una línea trazada», «Playina la de Xixón», «Tengo de cortar un roble», «Si vas a sacar cuchu», «Ay de mí que me oscurece», «Entre les faldes del monte», «Madre si vas a Xixón», «Ya non vuelvo más a Granda», «Tá floreciendo el maíz», «En la gaita traigo Asturias», «A la salida del Sella», «De la raíz del manzano», «Carpinteru faime un arca», «Vas facer una llamarga», «En Xixón canta Noriega» o «Adiós Asturies del alma».
Son aquellos cuyo núcleo es una interjección propia o impropia y sus complementos, pero no pueden sustituirse por una interjección: «¡Ay de mí!»; «¡Ay de los vencidos!» «¡Cuidado con el perro» Los gramáticos Manuel Seco, Leonardo Gómez Torrego y José Martínez de Sousa clasifican las interjecciones con criterios mixtos: por sus funciones comunicativas y por su morfología o estructura.
A solo y dos violines que intervienen cuando la voz calla. Es un número muy lírico y consta de estribillo y coplas. Amor: ¡Ay de mí! La menor.
La tradición judía consigna la crueldad de la clase dirigente saducea: “¡Ay de mí por la casa de Janín, ay de mí por sus calumnias!”.
Muy comentada fue la parodia que durante una actuación realizaron del duelo de la viuda del presidente Salvador Allende («ay de mí, llorona»).
"Agua a presión " Complemento preposicional de la interjección: "¡Ay de mí!" Complemento preposicional del adjetivo: "Corto de entendederas " Complemento preposicional del adverbio: "Cerca de aquí " Los complementos preposicionales del verbo tienen todos una denominación más específica: complemento agente, suplemento o complemento de régimen, por ejemplo; otros complementos pueden llevar o no preposición en función de selecciones semánticas y sintácticas concretas; por ejemplo, en español el objeto directo que es persona o cosa personificada lleva la preposición a: "Golpeó a su mujer ", pero si es cosa no la lleva: "Golpeó la nevera ".