aves de rapiña

Traducciones

aves de rapiña

uccelli di rapina
Ejemplos ?
Primero, has de presuponer que todos cuantos en él trabajan, desde el menor hasta el mayor, es gente ancha de conciencia, desalmada, sin temer al Rey ni a su justicia; los más, amancebados; son aves de rapiña carniceras: mantiénense ellos y sus amigas de lo que hurtan.
"A los azores, aves de rapiña, cuenta San Alberto Magno", cantaba éste; "San Luis, Rey de Francia, al acostarse con sus hijos", cantaba aquél; y, absortos, embebecidos en su grandeza, en los ejemplos estupendos del libro inmortal de San Casiano, ni cuenta de la vida ni de su propio sér se daban estos sabiondos.
Aquel hombre había edificado un castillo en un picacho alto, muy alto, donde anidaban las aves de rapiña; y éstas le cedieron las peladas rocas porque se dijeron: -Vámonos de aquí, pues no podemos vivir en compañía de un hombre que es peor que nosotras.
Y aquel que se quede voluntariamente en las corvas naves, lejos de la batalla como yo le vea, no se librará de los perros y de las aves de rapiña.
De otra clase es el agudo dardo que yo arrojo: por poco que penetre deja exánime al que lo recibe, y la mujer del muerto desgarra sus mejillas, sus hijos quedan huérfanos, y el cadáver se pudre enrojeciendo con su sangre la tierra y teniendo a su alrededor más aves de rapiña que mujeres.
Ni temo tanto por el cadáver de Patroclo, que pronto saciará en Troya a los perros y aves de rapiña, cuanto por tu cabeza y por la mía: pues el nublado de la guerra, Héctor, todo lo cubre, y a nosotros nos espera una muerte cruel.
Cazan entre nosotros el producto de nuestro pasado inmoral y amoral - asesinos que no tienen consciencia del valor de la vida humana, violadores que tienen total desprecio por las mujeres de nuestro país, animales que sacarían partido de la vulnerabilidad de los niños, los incapacitados y los ancianos, las aves de rapiña que no conocen obstáculos a la hora de enriquecerse.
El mojón solitario, un riel fuera de uso, acostumbrado desde varios años a no recibir más visitas que las interesadas de las aves de rapiña, que sentadas en su punta, espían silenciosamente la presa que les pueda reservar la casualidad, y de las vacas que, regalonas, y sin nunca darle las gracias, se refriegan voluptuosamente las paletas y el pescuezo en sus filos romos, ve con cierta sorpresa, juntarse tanta gente alrededor suyo.
Rodeado de esas aves de rapiña, el poblador de tierras nuevas les paga forzosamente un tributo que tiene que entrar en sus cálculos, lo mismo que lo que le puede costar cualquier otra plaga, y tiene que tomar precauciones para, sino evitar del todo el mal, por lo menos aminorarlo.
Ha permitido a los peces, a los animales feroces y a las aves de rapiña devorarse entre sí, porque carecen de justicia; pero ha dado a los hombres la justicia, que es la mejor de las cosas.
Obtuvo la muerte que merecía. Sus dispersas entrañas ofrecieron pasto a las aves de rapiña y a las fieras. »El castigo de la segunda hermana no tardó en llegar.
No penséis en las fieras, ni en las aves de rapiña, ni en el fuego, ni en los tormentos; ni os precipitéis tampoco a condenarla a las tinieblas de una temprana muerte.