Ejemplos ?
Mejor me sale la cuenta de lo que yo había entendido. No mintió la montañesa, cuentas a sumar me dio, que mi dicha averiguó, por lo que en ello interesa.
porque él trabajaba en YACIMIENTOS acá de YPF, estaba en Destilería de LA PLATA. Se averiguó y hacía días que no iba... después...
Nunca se averiguó más; al oírle soltar su castilla dulzona rayada por delgados zumbidos de insectos al sol, se le adivinaba esculpido por el Mediterráneo.
Poco después averiguó que el pobre galleguito que muchos años antes salió del lugar con él, volvía siendo gobernador de la provincia.
Es para ser preciso nada más. Trabajaba en Y.P.F. se averiguó y hacía días que no iba, a ver se acuerda de eso, ustedes fueron a preguntar a Y.P.F. ?.
Por la pista del caballo, averiguó el camino que llevaban los que huían a toda brida, y, furioso el hombrón, de cada paso adelantaba una legua.
No se lo dijo a nadie, pero cuando un diario local lo averiguó, simplemente dijo, Conozco a algunas de esas personas desde que tengo 7 años.
Smith, médico delegado, averiguó que 28.000 gramos de carbono y 1.330 gramos de nitrógeno semanales eran necesarios, por término medio, para conservar la vida de una persona adulta...
El clima de Zaruma era también saludable; así nos cuenta el mismo Don Blas Aguirre de Ugarte: "Y viose, dice, por experiencia que ahora un año que hubo aquí (1610) igualmente casi en todo el distrito de Quito, una enfermedad que llaman garrotillo (difteria en la laringe), que en España se dice esquinancia (esquinencia), murieron en esta ciudad (Loja) y en otras muchos naturales y en Zaruma sólo se averiguó murieron cinco indios" (3).
Entre cuna y ataúd sola esta distancia ha habido hacia la tierra o el cielo arrojarnos o admitirnos. ¡Qué bien en sus confesiones lo significó Agustino, cuando a esta proposición no le averiguó el sentido!
ESCRIBANO PÚBLICO DEL CABILDO Y MINAS DE ZARUMA Habiendo Blas Delgado, Escribano Público y del Cabildo de Minas de San Antonio de Zaruma, renunciado su oficio en favor de Luis López de Solís, previos los autos y diligencias necesarias, dando fianzas de pagar trescientos pesos de a ocho reales, que fue el tercio del valor que se averiguó tenía el referido oficio, la Real Audiencia de Quito le dio el título de ese oficio en la Navidad de 1626, a condición de que presentase la confirmación Real dentro de cuatro años.
Bien escondida estaba Zenana, pero al fin se averiguó su refugio, e Higinio, antes de llevarla a la presencia de Alejandro, la enteró de cómo el rey, prendado de su voz, se moría por ella.