Ejemplos ?
Entonces, Dimitas era el obispo Gómez Plata, que venía a confirmar todos los niños del sitio. Con Su Ilustrísima rezaba el rosario, y daba tiempo a que él le contestase las avemarías.
-¡Dios quiera que no quede ni un miñaque, ni un ovillo, ni un loro, ni un calcetín! -exclamaba el feliz tendero, balbuceando a ratos avemarías y atrayendo muy curiosamente sobre sí la atención de los vecinos.
¡Qué recursos podía ofrecer un lugar como Iviraromí, cuyas comadronas indígenas no hablaban sino guaraní, y rezaban después de 150 años de expulsión jesuítica, sus avemarías en latín!
Arrodilláronse las dos hermanas al pie del lecho mortuorio de su tío y rezaron el mismo rosario que con él habían rezado durante tantos años, con dos padrenuestros y avemarías por el eterno descanso de las almas de su madre y de la del que yacía allí muerto, a que añadieron otro padrenuestro y otra avemaría por el alma del recién bienaventurado.
-¿Qué hay? -le dije-, ¿qué insecto pescas? Se calló cohibido; luego me dijo: -Son las avemarías que pasan. ¿Recemos una más nosotros?
Murió en la tarde, tenía fiebre, se hizo sacar a la puerta del rancho, donde recibió el Sacramento. Cuando sonaron los toques del Ángelus se descubrió y miraba pasar en el cielo bandadas de avemarías.
Por una casualidad imprevista, las señoras de aquellos tres caballeros acaudalados, representantes de la sociedad serena y fuerte, personas distinguidas y sensatas, se hallaban juntas a un mismo lado, cuyos otros dos asientos ocupaban dos monjas, que sin cesar hacían correr entre sus dedos las cuentas de los rosarios, desgranando padrenuestros y avemarías.
Me despojarás de mis ropas, rezarás padrenuestros y avemarías elevando tu alma a Dios y humedecerás cuidadosamente con este agua santa mis ojos, mis labios, toda mi cabeza primero, y luego sucesivamente los miembros y el cuerpo; pero, hijo mío, el poder de Dios es tan grande, que no deberás asombrarte de nada.
Paquita, llena de fervorosa devoción, se encomendaba a la Virgen y le rezaba muchas salves y avemarías, rogándole que le diese conformidad para el celibato y que hiciese de ella una santa.
Fuéronse y juntáronse con las muchas labradoras que a la hora de las avemarías suelen salir de Madrid para volverse a sus aldeas; y entre otras vuelven muchas, con quien siempre se acompañaban las gitanas, y volvían seguras; porque la gitana vieja vivía en continuo temor no le salteasen a su Preciosa.
La procesión entra en calle Plana, y la de Rogelio continúa por dentro. Musita padrenuestros, avemarías, salves, cualquier cosa. Mas sólo con los labios: su alma ora de otro modo.
¿Soñaba la madre Hilaria al asegurar que el año pasado el rosario sólo tenía un diez rojo, y ahora ya era otro diez y las Avemarías?