avariento

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avariento, a

adj./ s. Que tiene avaricia. avaricioso

avariento, -ta

 
adj. Que tiene avaricia.
Sinónimos

avariento

, avarienta
adjetivo y sustantivo
avaro, avaricioso*, ávido, codicioso, mezquino, tacaño, ruin, roñoso, cicatero, sórdido, miserable*, desventurado. derrochador, generoso.
«El avariento tiene el afán de guardar; el codicioso el de adquirir. No se dice ser avariento del bien ajeno, ni codiciar el bien propio, porque sólo es avariento el que posee, y codicioso el que desea. El avariento no expone nunca su caudal, por medio de una pérdida. El codicioso lo arriesga muchas veces, por el afán de la ganancia. Este es más digno de compasión, porque siempre va lejos de sí el objeto en que pone su felicidad; pero el avariento sabe que posee lo que cree que puede hacerlo dichoso, y se complace en cierto modo, con la falsa idea de que, si se priva de mucho, es por poder lograr de todo.»
José López de la Huerta
Traducciones
Ejemplos ?
HARPAGÓN Es lo que quiero hacer. (Revisa los bolsillos de La Fle cha.) LA FLECHA (aparte) ¡Malditos sean la avaricia y los avarientos!
Como todo tiene su razón de ser, hay que considerar que el arzobispo de Campo (muchos cronistas le llaman de Ocampo) pretendió con este edicto aliviar la desventurada condición de los negros esclavos y de los indios mitayas o sujetos a las antiguas encomiendas, a quienes amos y encomenderos avarientos obligaban a trabajar con brutal exceso.
Halló el son obediencia en los mármoles y oídos en los muertos, y así al punto comenzó a moverse toda la tierra y a dar licencia a los güesos que anduviesen unos en busca de otros; y pasando tiempo, aunque fue breve, vi a los que habían sido soldados y capitanes levantarse de los sepulcros con ira, juzgándola por seña de guerra; a los avarientos con ansias y congojas, recelando algún rebato; y los dados a vanidad y gula, con ser áspero el son, lo tuvieron por cosa de sarao o caza.
Porque si decís que aquellos que siguen la virtud son avarientos, deshonestos y ambiciosos, ¿qué sois vosotros que aborrecéis el mismo nombre de la virtud?
(6) En vano á los placeres avarientos Nos lanzamos do quier, y órgias sonoras Estremecen los ricos aposentos Y fantásticas danzas tentadoras; Porque antes y despues caminan lentos Los turbios dias y las lentas horas Sin que alguna ilusion de breve instante Del alma el sueño fugitiva encante.
Sus ojos avarientos por cima de los olmos corpulentos ansiaban alcanzar el edificio donde tuvo su amor templo y sepulcro, donde fué de su amor el sacrificio; y en la lejana matinal neblina, que huyendo al sol turbaba el horizonte, imaginaba sobre el pardo monte la blanca aparición de Valentina.
Y aun vienen alguna noche Los lobos en turba hambrienta A hozar la tierra sangrienta Regada ocho siglos há; Y aun pasan los calvos buitres Sobre el valle en banda espesa Avarientos de la presa Reducida á polvo ya.
POLONIA Pues, señora, ¿qué soliloquios son ésos? DOÑA JUSEPA Lloro avarientos excesos de mi hermana. POLONIA Ella está ahora comprando a una vizcaína viudeces, si no mortajas, que la enfadan tocas bajas y a lo nuevo determina ser ya viuda garrafal, si lo ha sido recoleta: en gorgorán la bayeta, porque el peso le hace mal; media seda el anascote, que otros tiempos fue contray; y espumillas con cambray, por el ruan.
Estaban con ellos los avarientos, cerrando cofres y arcones y ventanas, enlodando resquicios, hechos sepulturas de sus talegos y pendientes de cualquier ruido del viento, los ojos hambrientos de sueño, las bocas quejosas de las manos, las almas trocadas en plata y oro.
XI No quisiera morir, pero el adiós es cierto; adiós a las envidias brutas de pequeños renacuajos políticos de los tormentos; adiós a los rencores mustios, ¡altaneros!, de simplemente cuidapuertas cancerberos; adiós a puñetas morales de gobiernos que luego de pecar se visten de paperos; adiós a los ilusos; adiós los perversos; adiós a los mostrados; adiós encubiertos; adiós los pródigos; adiós los avarientos, agiotistas de su propia caca… hambrientos; adiós a la fealdad; adiós todo lo bello; adiós a lo vital y adiós, adiós lo yerto.
Ora me hables de los avarientos, ora de los airados, ora de los guerreros, todos éstos pecan más varonilmente; pero la mancha de los inclinados a sensualidad y deleites es torpe.
Los que, por ser avarientos o por otra cualquiera causa o razón que sea, como no nazca de fuerza o necesidad (que no se; deben guardar leyes en los tales casos) cuando van a la plaza compran de lo más malo por más barato, como si no fuera mas caro un médico, un boticario y un barbero todo el año en casa curando las enfermedades que los matos mantenimientos' causan, condenámoslos en desgracia general de sí mismos, declarándolos, como los declaramos por profesos, y los mandamos no lo hagan, o serán por ello castigados de los curas, sacristanes y sepultureros de su parroquia, más o menos conforme al daño causado por su necedad.