avalancha


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avalancha

(Del fr. avalanche.)
1. s. f. Deslizamiento repentino de una masa de nieve, hielo o rocas, por la ladera de una montaña la avalancha sepultó el refugio. alud
2. Abundancia de personas en una misma dirección el fuego provocó una avalancha en la gradería. alud, aluvión

avalancha

 
f. Galicismo por alud.
fig.Muchedumbre, multitud.
efecto avalancha Alud electrónico.

avalancha

(aβaˈlanʧa)
sustantivo femenino
1. gran masa de nieve que cae con violencia por una montaña La avalancha arrastró el pueblo de la montaña.
2. gran cantidad de personas que se reúnen o van al mismo lugar El pueblo tuvo este año una avalancha de turistas.
3. aparición repentina de una gran cantidad de algo una avalancha de solicitudes
Sinónimos

avalancha

sustantivo femenino
1 alud, argayo, lurte (Aragón).
Argayo es un término dialectal.
2 alud, aluvión, raudal, nube.
Por ejemplo: una avalancha de consejos y recomendaciones.
Traducciones

avalancha

avalanche, flood

avalancha

Lawine

avalancha

avalanche

avalancha

lawinw, lawine

avalancha

лавина

avalancha

lavina

avalancha

lavine

avalancha

lumivyöry

avalancha

lavina

avalancha

なだれ

avalancha

사태

avalancha

snøskred

avalancha

lawina

avalancha

lavin

avalancha

หิมะถล่ม

avalancha

çığ

avalancha

sự lở tuyết

avalancha

雪崩

avalancha

Лавина

avalancha

雪崩

avalancha

מפולת שלגים

avalancha

SF
1. [de nieve] → avalanche
2. (fig) una avalancha de gentea flood o torrent of people
una avalancha de cartasan avalanche of letters
Ejemplos ?
¡Eh! ¡Los que estáis junto a la valla!» Siguió un silencio y una nueva avalancha de voces: «Levantadle la cabeza... Venga un trago...
Después, llevados por el valor enloquecido de la desesperación, un amplio grupo entró en avalancha en el salón negro, en el que la alta figura seguía inmóvil y erguida bajo la sombra del reloj de ébano; pero al ponerle la mano encima al enmascarado, un horror innombrable les cortó el aliento y descubrieron que la mortaja y la máscara cadavérica que habían tratado con violenta rudeza no estaban habitadas por ninguna forma tangible.
Silencio es recordar que el simple hecho de repetir lo que otros dicen, es formar la avalancha que luego arrastra la reputación y la tranquilidad de los demás.
Entonces, como ahora, la revolución había tocado a su fin; el triunfo con un poco de más entereza hubiera sido radical; pero la ambición de mando, que siempre domina a los hombres de espíritu mezquino, detuvo los ímpetus de aquella avalancha que hubiera barrido totalmente con los elementos leproso-políticos del malestar nacional; pero los convenios de Ciudad Juárez, fraguados más bien por la debilidad que por la fuerza de las circunstancias, demolieron el triunfo de la revolución que en vez de ser vencedora, resultó vencida.
Lejos de su pensamiento estaba el propósito de cambiarse de campo o de cometer la felonía de abrir los portones de la ciudad a una avalancha de sitiadores.
Esta enorme avalancha humana quedó instalada frente al mar, sin otro límite que la playa y una cerca de alambre con púas fijadas en una extensión de dos y medio kilómetros de largo por uno y medio de ancho.
Han demostrado que están dispuestos a cualquier cosa para no perder el poder político que durante los setenta tuvieron, mientras el económico lo conservan vía sus nexos con el narcotráfico: éstos podrían ser los autores de la conspiración criminal”. Por eso he señalado que esta avalancha de acusaciones en mi contra tienen que ponerse en su adecuado contexto político.
Bien, ahora, volviendo al tema central, como decía, comenzó la campaña electoral, una recuperación exitosa, todos aquellos meses de junio, julio más bien, julio; el mes de julio, todos los eventos militares que hicimos, luego la campaña, las giras por el país; luego enfrentamos las inundaciones de Cumanacoa, luego la tragedia de Amuay, terminando agosto; septiembre, el remate de la campaña electoral, las giras, la última avalancha de Sabaneta a Miraflores, el diluvio que nos cayó aquí en las siete avenidas, la avenida Bolívar y siete más, o seis más que se desbordaron de Patria, el Plan de la Patria, las discusiones.
Aquella copla estaba pidiendo a voces una puñalada por contestación, y como no era el Carambuco hombre capaz de no dársela a quien así se la reclamaba, un momento después abrióse la puerta como si acabara de estrellarse una avalancha en el renegrido maderamen.
Ante el agrietamiento de la oligarquía, ante el hecho de no haber podido imponer los candidatos contra la opinión pública, ante el hecho de haber fracasado con la intransigencia y haber fracasado con la transigencia, ante el hecho de haber puesto al partido conservador a decidir de la suerte del candidato liberal y no haberlo logrado, hemos llegado ya entonces, ante el peligro de esta avalancha humana, que no mi nombre sino la restauración moral y democrática de la república, ¡libra una batalla, librará una batalla!, ¡¡vencerá a la oligarquía liberal y aplastará a la oligarquía conservadora!!
La tentativa fue ineficaz y estalló el conflicto, chocando las fuerzas cívico-militares, desde el primer instante, no tanto con las fuerzas gubernamentales que intentaran reducirlo como con la furia desencadenada de unas milicias populares que, al amparo, por lo menos, de la pasividad gubernamental, encuadrándose en los mandos oficiales del ejército (pf) y utilizando, a más del que ilegítimamente poseían, el armamento de los parques del Estado, se arrojaron como avalancha destructora contra todo lo que constituye un sostén en la sociedad.
La reforma del Estado, y el desarrollo económico constituían la principal preocupación de los más connotados representantes del pensamiento demoliberal en esta etapa, que coincide cronológicamente con una avalancha de movimientos revolucionarios y reformistas dirigidos a liquidar el predominio conservador desde México hasta el Cono Sur (1850-1870-80).