auriga

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auriga

(Del lat. auriga.)
s. m. HISTORIA Conductor de los carruajes que participaban en las carreras de circo, en el mundo clásico.

auriga

 
m. poét.Cochero.
Sinónimos

auriga

sustantivo masculino
cochero.
Solo se usa auriga evocando la antigüedad clásica o en estilo elevado.
Traducciones

auriga

auriga
Ejemplos ?
Los aurigas se quedaron atónitos al ver el terrible e incesante fuego que en la cabeza del magnánimo Pelida hacía arder Atenea, la diosa de los brillantes ojos.
No es natural que los hábiles conductores de carros que no se cayeron de sus vehículos cuando comenzaron a conducirlos se caigan más tarde después de haber domado sus caballos y ser mejores aurigas.
Los carros, unas veces tocaban el fértil suelo y otras daban saltos en el aire; los aurigas permanecían en las sillas con el corazón palpitante por el deseo de la victoria; cada cual animaba a sus corceles, y éstos volaban, levantando polvo, por la llanura.
Como en el abaleo, cuando la rubia Deméter separa el grano de la paja al soplo del viento, el aire lleva el tamo por las sagradas eras y los montones de paja blanquean; del mismo modo los aqueos se tornaban blanquecinos por el polvo que levantaban hasta el cielo de bronce los corceles de cuantos volvían a encontrarse en la refriega. Los aurigas guiaban los caballos al combate y los guerreros acometían de frente con toda la fuerza de sus brazos.
Y creo que me apoderaría de los mismos, si tú quisieras ayudarme; pues arremetiendo nosotros a los aurigas, éstos no se atreverán a resistir ni a pelear frente a frente.
Empezó por exponer los premios destinados a los veloces aurigas: el que primero llegara, se llevaría una mujer diestra en primorosas labores y un trípode con asas de veintidós medidas; para el segundo ofreció una yegua de seis años, indómita, que llevaba en su vientre un feto de mulo; para el tercero, una hermosa caldera no puesta al fuego y luciente aún, cuya capacidad era de cuatro medidas; para el cuarto, dos talentos de oro; y para el quinto, un vaso con dos asas que la llama no tocara todavía.
Siguiéronles Cromio y el deiforme Areto, que tenían grandes esperanzas de matar a los aurigas y llevarse los corceles de erguido cuello.
Aquileo mandó a los belicosos mirmidones que tomaran las armas y unieran los caballos: y ellos se levantaron, vistieron la armadura, y los caudillos y sus aurigas montaron en los carros.
Pues éstos así lo refirieron por aquellos de quienes confiesa que corren su tormenta como los hombres, con la misma turbación y agitación de ánimo por las procelosas ondas de pensamientos para poder ejercer en favor de unos y contra otros el amor y el odio, no según razón y justicia, sino como acostumbraba el pueblo, semejante a ellos en favorecer a, los cazadores y aurigas en los juegos circenses, inclinándose a la parte que estaba más apasionado; y esto parece fue lo que pretendió el filósofo Platónico, que no se creyese cuando lo dijesen los poetas que lo hacían los mismos dioses, cuyos nombres ellos fingen y ponen, sino los demonios intermedios.
Y estando en pie, dijo a los argivos: —¡Atrida y demás aqueos de hermosas grebas! Estos premios, que en medio he colocado, son para los aurigas.
Pero yo permaneceré quieto, y también los solípedos corceles, porque perdieron al ilustre y benigno auriga que tantas veces derramó aceite sobre sus crines, después de lavarlos con agua pura ¡Adelantaos los aqueos que confiéis en vuestros corceles y sólidos carros! Así habló el Pelida, y los veloces aurigas se reunieron.
Advirtiólo el esclarecido Héctor; y al momento dijo a Eneas, que a su vera estaba: —¡Eneas, consejero de los teucros, de broncíneas corazas! Advierto que los corceles del Eácida, ligero de pies, aparecen nuevamente en la lid guiados por aurigas débiles.