auditorio


También se encuentra en: Sinónimos.

auditorio, a

1. adj. Que tiene capacidad de oír.
2. Que tiene relación con el oído. auditivo
3. s. m. Conjunto de oyentes ejercía una gran fascinación sobre el auditorio.
4. Sala acondicionada para conciertos, conferencias y otros actos públicos este auditorio es el de mayor aforo de la ciudad. auditórium

auditorio, -ria

 
adj. Auditivo.
m. Concurso de oyentes.
Local de gran capacidad acondicionado para escuchar conferencias, lecturas, espectáculos, etcétera.

auditorio

(awði'toɾjo)
sustantivo masculino
1. espectadores de distintos tipos de eventos El auditorio rompió en aplausos.
2. recinto con capacidad para varias personas donde se realizan diferentes eventos auditorio de música clásica
Sinónimos

auditorio

sustantivo masculino

auditorio:

asistenciateatro, concurrencia, auditorium, audiencia, público, concurso,
Traducciones

auditorio

Auditorium

auditorio

auditorium

auditorio

auditori, uditorio

auditorio

auditorium

auditorio

auditório

auditorio

قاعة

auditorio

audytorium

auditorio

Hlediště

auditorio

Auditorium

auditorio

강당

auditorio

Auditorium

auditorio

SM
1. (= público) → audience
2. (= local) → auditorium, hall
Ejemplos ?
Don Luciano Hernández ocupase la tribuna, y en una elocuente improvisación conmoviese al auditorio elogiando la conducta generosa del Señor Presidente y felcitándole á nombre de la patria y de sus conciudadanos.
Y después de haber contemplado el panorama penetren los que nos siguen en la venta de San Cayetano, no sin quitarse antes el sombrero ante la imagen del Santo encerrada en una tosca hornacina; saluden a la ventera, una cuarentona renegrida por el sol y picardeada por sus tratos y contratos con la arriería andante; al ventero, un hombrecillo todo nervios y marrullerías, de solapado sonreír y de mirar malicioso, y como nunca por cortés condenóse ningún nacido, saluden también con un «A la paz de Dios, señores» a los en la venta congregados por la sed y por el cansancio, y oigan tras los saludos de rúbrica entre gente bien nacida, lo que dice el señor Antón el Zorzales al reanudar la interrumpida conversación, que dirige a su típico auditorio...
Y viniendo él con la cruz y agua bendita, después de haber sobre él cantado, el señor mi amo, puestas las manos al cielo y los ojos que casi nada se le parecía sino un poco de blanco, comienza una oración no menos larga que devota, con la cual hizo llorar a toda la gente como suelen hazer en los sermones de Pasión, de predicador y auditorio devoto, suplicando a Nuestro Señor, pues no quería la muerte del pecador, sino su vida y arrepentimiento, que aquel encaminado por el demonio y persuadido de la muerte y pecado, le quisiese perdonar y dar vida y salud, para que se arrepintiese y confesase sus pecados.
Brindó el alcalde, brin- dó el cura, brindaron los mayordomos, y cuando le llegó turno á don Pascual, éste dijo: que tenía á mucha honra el haber sido contratado para ejecutar obra de tanta importancia, y que el nial de polilla, de que adolecían con frecuencia los santos, provenía de la pésima calidad de las maderas ó de torpeza del artista en la preparación del barniz; por ende, lo primero que había que hacer era escoger buenos troncos, y que para ello iría él mismo, acompañado de las autoridades y vecinos, de fuste, á recorrer el campo hasta dar con los tron- cos de que había menester. Aplauso atronador del auditorio.
El mismo patriótico designio se cumple con el impulso dado a la difusión cultural y a las manifestaciones de nuestro arte, por medio de espectáculos, exposiciones y conciertos al aire libre y en zonas populosas, como lo atestiguan los Domingos Populares de la Cultura en el Auditorio Nacional, así como el intercambio internacional.
Remátense las escenas con sentencia, con donaire, con versos elegantes, de suerte que al entrarse el que recita no deje con disgusto el auditorio.
Miran todos a la casa Por fuera de las paredes, Como si a través pudieran Ver lo que dentro sucede, Y el dintel los alguaciles A pasar sin atreverse, Se desgañitan de miedo, Y al auditorio ensordecen.
Durante un par de horas, mi amigo, que era un auténtico melómano, fijó toda su atención exclusivamente en el escenario, en tanto que yo me distraje observando al auditorio, compuesto por la flor y nata de la ciudad.
El periodista Pedro Ferriz de Con: señor Presidente, yo pienso que el Plan Nacional de Desarrollo no debe de ser visto y es una interpretación que me gustaría que me ayudara a comunicarla con nuestro auditorio en todo el país no debe de ser visto como una varita mágica...
La indignación llegó a su colmo, hasta el punto que uno de sus guardas, lanzándose sobre el reo, cuya pertinacia en callar bastaría a apurar la apariencia de un santo, le abrió violentamente la visera. Un grito de general sorpresa se escapó del auditorio, que permaneció por un instante herido de un inconcebible estupor.
Así es que la reticencia era su fuerte, y con un interrogante, unos puntos suspensivos y un gesto de «¡qué pillo soy!» resolvía todas las cuestiones, arrancaba a su placer las carcajadas al auditorio y enredaba a sus convecinos cada día en un berenjenal de pleitos y rencillas, extraviándoles más y más la justicia con lo vago de sus maliciosos pareceres.
No diré que con muy brillantes formas, pero con un pulmón admirable, con palabras sencillas y con una doctrina pura y llena de paz y de consuelo, infundió tal entusiasmo en su auditorio, que, convertido cada oyente en un héroe, hubiera seguido al franciscano...