atrever

(redireccionado de atrevían)
Traducciones

atrever

confiar

atrever

spolehat

atrever

trauen

atrever

count, rely

atrever

luottaa

atrever

conpter sur

atrever

leistamej, לסמוך, על

atrever

bizni

atrever

rekenen

atrever

contar
Ejemplos ?
5. Estaban tan asustadas que no se atrevían a levantar los ojos del suelo. Pero ellos les dijeron: "¿Por qué buscan entre los muertos al que vive?
Su elevada construcción no le quitaba lo sencillo de su porte que seducía a todos lo viajeros que por ahí cruzaban, pero que jamás, quién sabe por qué, se atrevían a llamar a sus impresionantes portones en forma de tablillas de dura madera.
Y así lo hicieron; y, despavoridos, fueron algunos vecinos bajando a la calle... Los hermanos no se atrevían a abrir la puerta ni acercarse a ella.
-gritó el alcalde-, haced fuego sobre el miserable que me arrebata mi honra, mi dicha... Los hombres no se atrevían a obedecer temiendo herir o causar la muerte a Cecilia, pero Serrano era esclavo de su deber.
Pero ellos no entendieron estas palabras. Algo les impedía comprender lo que significaban, y no se atrevían a pedirle una aclaración.
Llegó la noche y sopló un ventarrón que les llenó de miedo, porque creían que sus rugidos eran los de los lobos que se encaminaban hacia donde estaban para devorarles. Tanto era su espanto que ni se atrevían a hablar ni a volver la cabeza.
Contábase de él que sólo iba a la mina a dormir y que un socio cuyo nombre no se atrevían a pronunciar, desprendía de la vena el carbón necesario para completar la tarea del día.
En efecto, en cuanto Plotina percibió ruido en la puerta, saltó animosamente en mitad de la habitación y todo lo puso en alboroto con sus repetidos gritos, despertando a los soldados, llamando a los criados por sus nombres y pidiendo socorro a los vecinos. Y sin el miedo de todos ellos, que no se atrevían a salir de sus escondites, no nos hubiéramos retirado impunemente.
Bajaban la escalera interior doña Consolación y su consorte, para meterse en el cochecillo, y apenas se atrevían a mirarse; tan raros se encontraban, él de rigurosa etiqueta, envarado; ella, emperifollada, sintiéndose, en efecto, bonita y rejuvenecida dos lustros...
A ninguno de estos seres, sin embargo, se atrevían a decirles: «Caballero, o no caballero: usted absorbe más oxígeno del que conviene a nuestros pulmones; usted ocupa más lugar del que corresponde a una persona racional y de dimensiones bien proporcionadas.
-Pues os engañáis grandemente, porque yo no hago más que pagarle así la cacería que hace en los ratones que se atrevían a mis vestidos, y la satisfacción que me causa el verle jugar con mis zapatillas y el hilo de mi calceta, mientras con mi mano, que él conoce, acaricio su pelo brillante y blanco como la piel de un cisne.
Varias damas llegaron a sentirse enfermas; algunas no se atrevían a abandonar la litera, como la madre de Annie, quien, con gran alegría de mi parte, sustrayéndose a la vigilancia maternal, venía a charlar a mi camarote.