atrever

(redireccionado de atreví)
Traducciones

atrever

confiar

atrever

spolehat

atrever

trauen

atrever

count, rely

atrever

luottaa

atrever

conpter sur

atrever

leistamej, לסמוך, על

atrever

bizni

atrever

rekenen

atrever

contar
Ejemplos ?
Por fin reanudamos nuestros esfuerzos, y pasó una hora sin que nadie dijera una palabra. Yo me atreví, por fin, a insinuar una observación.
-¿Es la segunda por casualidad? -me atreví a preguntar. -No -dijo Traddles-; Sarah es la segunda; Sarah tiene algo en la espina dorsal; ¡pobrecilla!
Un día me atreví a preguntar a miss Murdstone cuándo iba a volver a Salem House; pero me contestó muy secamente que era probable que no volviera nunca.
La noche miré de lleno, de temor y dudas pleno, y soñé sueños que nadie osó soñar jamás; pero en este silencio atroz, superior a toda voz, sólo se oyó la palabra "Leonor", que yo me atreví a susurrar...
No pude hacer que las armas de César no empezasen a ser dichosas; empero procuraré que no acaben de serlo. Si hubiere quien me siga, verá la posteridad que hubo otros buenos romanos; si no, conocerán que yo solo me atreví a ser bueno.
Que al trasponer de España de vuelta a la frontera mi patria me dijera: «y tú, ¿quién eres, di?»; y ante esta idea extraña no me atreví, de miedo, ni en Francia ni en España a preguntar pro mí.
Lectores de mi alma, el otro era un príncipe, porque Olózaga tiene la monomanía de ellos. «Bueno será él -me atreví a decir para mi capote-, cuando tú le ofreces, y aun así no te atreves a nombrarle».
Pienso que nunca he visto a nadie saborear un pudding de aquel modo, y después de terminar, todavía se reía como si lo estuviera saboreando. Le encontré tan amable que me atreví a pedirle pluma, tinta y papel para escribir a Peggotty.
En una ocasión en que me hacía el honor de charlar conmigo en el patio de recreo me atreví a hacerle observar que algo o alguien se parecía a algo o a alguien de Peregrine Pickle.
Me avergonzaba aludir a una cosa tan vulgar como mi maleta ante aquel profesor de Salem House; tanto, que hasta que no estuvimos a alguna distancia no me atreví a decirlo.
Me senté a la mesa con las piernas encogidas como un pájaro y moviendo los brazos con dificultad; pero como había sido mi tía quien me había empaquetado de aquel modo con sus propias manos, no me atreví a quejarme.
Después, viendo que la resistía, me atreví a exigirle más, mejor dicho, a permitírselo; escribí alguna cosa y con mayor intensidad, por cierto, de lo que acostumbro cuando me quito de encima una materia difícil y no me quiero ser vencido, hasta que intervinieron los amigos a hacerme violencia y reprimirme como un enfermo imprudente.