Ejemplos ?
—y la enigmática visión, recuerdos vueltos presente para un futuro aparentemente lejano, avasallaba su cuerpo dolorido y su cerebro atormentado —Le pasa todo eso por honrado...
«El sueño concede al sujeto atormentado por sufrimientos físicos y morales aquello que la realidad le negaba -bienestar y dicha-, y del mismo modo surgen en los enfermos mentales las más rientes imágenes de felicidad, poderío, riqueza y suntuosidad.
Del mismo modo, creemos de suma importancia que sea conocida nuestra situación actual por las naciones europeas, en donde el sobrante de capitales y de una población activa e industriosa, se hubieran abierto paso hasta nosotros, hace tiempo, sin las continuas revueltas y agitaciones que nos han atormentado, y que hacían incierta, por no decir imposible, toda especulación industrial o cualquier empresa fundada en la estabilidad de nuestros gobiernos e instituciones.
Callose Rafaelito y no su estómago, que cada vez era más exigente atormentado por el hambre, pero debió seguir trabajando hasta las doce; y cuando a mediodía iba a dejar el taburete rendido por la fatiga y por la necesidad, volvieron a pasar los niños que salían de la escuela y a coro repitieron la burla.
Se sentó a mi lado, encima de mi cama, y cogiendo mi mano, que de vez en cuando llevaba a sus labios y a veces acariciaba con las suyas como hubiera podido hacer para consolar a mi hermanito, me contó a su manera todo lo que tenía que contarme concerniente a los últimos sucesos. -Desde hacía mucho tiempo no estaba nunca bien --dijo Peggotty-; su espíritu estaba atormentado y no era feliz.
-Sería mejor ser este pobre Peggotty o el cabezota de su sobrino --dijo levantándose y apoyándose contra la chimenea, todavía mirando el fuego- mejor que ser lo que soy, veinte veces más rico y más instruido, y no estar, en cambio, atormentado como lo estoy desde pace más de media hora en esta barca del demonio...
En otro tiempo también Zaratustra proyectó su ilusión más allá del hombre, al igual que todos los trasmundanos. Obra de un dios sufriente y atormentado me parecía entonces el mundo.
Se trata de un hombre acusado criminal- mente, preso, secuestrados sus bienes, consumidos más de mil ducados de ellos, y atormentado cuatro veces en el potro, sien- do el cuerpo del delito una fábula de la Mitología.
Su hijo vivía, su hijo era hasta feliz... Y, sin embargo, en el fondo del atormentado corazón, el hábito de la pena dominaba. El desaparecido le parecía más desaparecido que antes.
-¡Quién tuviera eso! -murmuró Josefina sin poder contenerse más. -¿Es semejante deseo el que te ha atormentado durante el día? -preguntó Víctor.
El padre, la venerable madre y los amigos abrazábanme las rodillas y me suplicaban que me quedara con ellos —¡de tal modo tiemblan todos!— pero mi ánimo se sentía atormentado por grave pesar.
Irás a buscarla pronto, mi pobre Dan, es muy justo; pero ahora no. Siéntate y perdóname el haberte atormentado tanto, Dan... (¿qué son mis penas al lado de esta?) y hablemos de los tiempos en que ella se quedó huérfana y Ham huérfano; cuando yo era una pobre viuda y tú me habías recogido.