Ejemplos ?
Mientras llegaban los amartelados ansiosos de obedecer su orden, me hizo acostar en su cama y se despidió afectuosamente de mí al partir. Quedeme aterrada con las revelaciones que me había hecho y admirada de los caprichos de aquella mujer tan extraña y...
Estela, con la curiosidad inquieta de las mujeres para registrarlo todo, había reconocido su antiguo camarote en un hueco, especie de escondite, formado por casualidad en la construcción del buque, y tan disimulado por el ajuste de dos tablas, que solo ojos tan perspicaces como los suyos podrían descubrirlo. Aterrada como yo, al recuerdo de la carta de Isacar, ocultó allí el oro y las letras, y formó el plan de aquella farsa, con la que echó tierra en los ojos de aquellos bribones redomados.
Oíase a lo lejos rodar la tempestad, arrebatada en alas del revuelto torbellino; Y en pos de los vivísimos reflejos del rápido relámpago rugía la poderosa voz del ronco trueno, que la nube sombría dentro guardaba del preñado seno, del viento proceloso al vaivén vigoroso crujir se oían los tronchados robles, y de los puentes las cadenas dobles rechinar en los goznes sacudidos por el recio huracán estremecidos. » ¿Oyes, Clotilde? preguntó don Félix a su aterrada esposa Sin duda se ha formado de repente tempestad horrorosa. CLOTILDE.
Cuando del templo tocaron los peldaños se postró cada uno 375 inclinado al suelo, y atemorizado dio besos la helada roca, y así 'Si con sus plegarias justas' dijeron 'los númenes vencidos se ablandan, si se doblega la ira de los dioses, di, Temis, por qué arte el daño del género nuestro reparable es, y presta ayuda, clementísima, a estas sumergidas cosas.' 380 Conmovida la diosa fue y su ventura dio: 'Retiraos del templo y velaos la cabeza, y soltad vuestros ceñidos vestidos, y los huesos tras vuestra espalda arrojad de la gran madre.' Quedaron pasmados largo tiempo, y rompe los silencios con su voz Pirra primera y los mandatos de la diosa obedecer rehúsa, 385 y tanto que le dé su venia con aterrada boca ruega...
Por eso reniega de sus hombres, se enjuga una lágrima, tiende las manos al vacío, y nada. Trémula y aterrada, da sus pasos, y al tercero se hunde hasta las rodillas.
Y España, aterrada, levanta entonces sus ojos al Cielo, y los hombres que la han regenerado conjuran el horrible conflicto abriendo nuevas cátedras a la predicación de todas las blasfemias y empeñándose más y más en arrancar de los corazones católicos la fe, que se presenta por los filósofos de la revolución como la única demora que impide a la Patria llegar a su regeneración, o, lo que es igual, coronarse dignamente la empresa redentora de los mártires septembrinos.
490 ¡Ay, cuántas veces por las rocas los ladridos de los perros la llevaron, y la cazadora por el miedo de los cazadores aterrada huyó!
—¡Luis! ¡Cállate! —lancé yo aterrada—. Si repites eso otra vez ... Su cabeza se alzó, y nuestros ojos de espectros —¡es horrible decir esto!
Después de intentos vanos, cruzó Simón los brazos no sin dolor: muy grande lo expresaba su gesto, y yo, como aterrada, miraba el barrilete: “¿Iría hacia las nubes, por fin libre de freno?” Mas no; pronto le vimos bajar cual si las nubes gritáranle severas, su vuelo deteniendo: “¡Baja, papel osado!
Subió tras él la pobre, acongojada, y la puerta tras ella asegurando. -Traéis sangre, don Juan -dijo aterrada. Mas don Juan, si la oyó, siguió callando, su roja espada ante la luz limpiando.
La aterrada multitud corre despavorida por los quebrados, llanuras y montañas, atraviesa los valles y va a esconderse en lo más oculto de las selvas.
Los atunes habían tomado este año otro camino, y nadie conseguía izar uno sobre su barca. Rufina estaba aterrada por esta situación.