atavío


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atavío

1. s. m. INDUMENTARIA Y MODA Modo de ir vestida una persona.
2. INDUMENTARIA Y MODA Atuendo, conjunto de piezas que componen un traje o un vestido se ocupa del atavío del torero. vestimenta
3. s. m. pl. INDUMENTARIA Y MODA Adornos en el vestir.

atavío

 
m. Compostura y adorno.
fig.Vestido.
pl. Objetos para adorno.

atavío

(ataˈβio)
sustantivo masculino
1. vestido y adornos que componen un traje de características especiales atavíos populares
2. ropa prenda o conjunto de prendas de vestir y adornos los atavíos de las mujeres
Sinónimos

atavío

sustantivo masculino
Traducciones

atavío

acconciare

atavío

Kleidung

atavío

strój

atavío

服饰

atavío

服飾

atavío

dragt

atavío

הלבוש

atavío

服装

atavío

복장

atavío

SM (= atuendo) → getup
atavíosfinery sing
Ejemplos ?
La compañera de Cayé, que desprovista ya de su lujoso atavío se ganaba la vida lavando la ropa a los peones, cambió un día de domicilio.
Las negras y luengas trenzas con negligente prendido dan más blancura a su frente, dan a sus ojos más brillo, dan más carmín a sus labios de amor poderoso hechizo, dibujando un albo cuello y un seno de ángeles nido; pues viendo en él agrupados a los dos infantes lindos, el llamarle de esta suerte no es exagerado estilo. El mancebo, armado, muestra, en aspecto y atavío, de su linaje lo ilustre y de su cuna lo rico.
Tres bultos mira en la calle que a él dirigen su camino, a dos quedarse ve luego en no muy distante sitio, y al tercero aproximarse a paso largo y altivo, resplandeciendo la luna en su pomposo atavío.
Queda el pobre viajero corrido de verse tan desgalichado y sucio entre damas tan atildadas, por más que le retoza la risa en el cuerpo notando lo heteróclito de su atavío; y haciendo cortesías y respondiendo con ellas a largos y pesados cumplimientos, lo conducen hasta el estrado, y lo sientan en el sofá cuando él desea hacerlo a la mesa.
Nunca, cualquiera que fuese el atavío que se llevara, debían quitarse estas cintas, para que de una ojeada, al ver a aquellas jóvenes personas con un color por delante y otro por detrás, pudiera distinguirse en seguida quién tenía derechos sobre su culo o quien los tenía sobre su coño.
Y en Tebas la primera de esta tierra de Grecia he gritado ¡ijujú!, envuelto en una piel de cabrito y puesto en mi mano el tirso, mi dardo de yedra; y porque las hermanas de mi madre, las que menos debían, decían que Dioniso no había nacido de Zeus, y que Sémele, hecha novia de cualquier mortal, echaba a Zeus la culpa de su desliz, mentiras de Cadmo, y se gloriaban de que por eso Zeus la había matado, por inventar unas falsas bodas, por esto yo las he aguijoneado fuera de su casa enloquecidas, y con la mente enajenada habitan en el monte, las he obligado a llevar el atavío de mis orgías, y a toda la ralea femenina de Tebas, cuantas mujeres había, las he arrastrado locas fuera de sus casas.
El atavío de la inteligencia creadora, la serpiente preciosa, QUETZALCOATL. El atavío de la voluntad que fecunda y domina las adversidades, TLALOC-HUITZILOPOCHTLI.
Y la Duelos prosiguió así: Prevenida, dijo, de todo lo que ocurriría con el libertino que me enviaban, me vestí de muchacho y, como sólo tenía veinte años, una hermosa cabellera y un lindo rostro, el atavío me sentaba maravillosamente.
Ya no se entendieron claramente las unas a las otras cuando vinieron de Lugar de la Abundancia: allá se separaron: hubo algunas que fueron al Este: muchas vinieron aquí. Solamente unas pieles sus vestidos: no tenían telas perfectas para vestidos, sino que las pieles de las bestias su atavío.
Nadie reconocería a la famosa Ángeles Luzán en 1875, alma de las fiestas y tormento de las modistas, en la señora de anticuado atavío que frecuenta las Pascualas tosiqueando y se tapa la boca al salir de misa, cuidando con igual solicitud el alma inmortal y el deteriorado cuerpo.
Y fue un golpe de efecto, que asentó mi crédito, el ver llegar, a los pocos días, muebles de cierta elegancia para casa de las Cutres; el ver que se hicieron en ella obras de reparación y comodidad, y el ver, ¡oh maravilla!, que las Cutres mismas salían a la calle con decoroso atavío, sabiéndose que habían tomado una doncella y una cocinera.
El pretendiente expresaba su admiración; la pretendida, coqueteando, negaba que ella valiese nada; hasta negaba la elegancia de su atavío, a la cual había notado que su pretendiente era muy sensible...