atajo


También se encuentra en: Sinónimos.

atajo

1. s. m. Camino o paso más corto para llegar a un sitio cogeremos un atajo para evitar la caravana de la autopista.
2. Procedimiento rápido para llevar a cabo una cosa.
3. coloquial Grupo de personas caracterizadas de forma despectiva tus amigos son un atajo de granujas.
4. GANADERÍA Pequeño grupo de cabezas de ganado.
5. Acción de atajar un escrito.
6. Separación que se hace en alguna cosa.
7. DEPORTES Movimiento táctico realizado en esgrima que consiste en herir al adversario esquivando la defensa.
8. echar por el atajo coloquial Abreviar en la solución de una dificultad.
9. poner el atajo DEPORTES Apoyar la espada contra la del rival, en esgrima.
10. salir al atajo coloquial Interrumpir a una persona cuando habla.

atajo

 
m. Senda por donde se abrevia el camino.
fig.Procedimiento o medio rápido.
Separación o división de alguna cosa.
Pequeño grupo de cabezas de ganado.
fig.Conjunto o copia.

atajo

(a'taxo)
sustantivo masculino
desviación para acortar el camino principal un atajo para escapar del embotellamiento
Sinónimos

atajo

sustantivo masculino
1 acortamiento, simplificación, reducción, abreviación, trocha.
Trocha se utiliza cuando se trata de un camino.
3 (desp.)cuadrilla, pandilla, hatajo (desp.), hato, gavilla*.

atajo:

conjuntosenda, tropel, trocha, hato, hatajo, caterva, grupo,
Traducciones

atajo

scorciatoia, Verkürzung, Abkürzung

atajo

raccourci, ; bande

atajo

scurtătură

atajo

zkratka

atajo

genvej

atajo

oikotie

atajo

prečica

atajo

近道

atajo

지름길

atajo

snarvei

atajo

skrót

atajo

atalho

atajo

genväg

atajo

ทางลัด

atajo

đường tắt

atajo

捷径

atajo

SM
1. (en camino) → short cut
echar por el atajoto seek a quick solution
no hay atajo sin trabajoshort cuts don't help in the long run
2. (Dep) → tackle
Ejemplos ?
Todas las peripecias de los atletas les tuve de pasar aquél día, pero a la untura siguió el polvo de la gruta de Nápoles (túnel que servía de atajo para no haber de dar la vuelta al promontorio de Pausilipus) Nada más largo que aquella prisión, nada más umbrío que aquellas antorchas, las cuales, al contrario de hacernos ver entre las tinieblas, nos hacen ver las tinieblas.
Entre aquellos olivares que Torreblanca domina y ciñen de un lado y otro el camino de Sevilla, por un atajo atraviesa, para llegar más de prisa, una carretela verde con una gran baca encima; toda cubierta de barro, tableros, muelles y viga, de barro seco y reciente y de tierras muy distintas.
La abuela, con la falda arremangada y los pies descalzos, camina a toda prisa por el angosto sendero, evitando en lo posible el roce de las ramas, de las cuales de escurren gruesos goterones que horadan el suelo blando y esponjoso del atajo.
Las damas le mostraron cómo era al caballero aquel ser mostruoso venido a darle atajo en la ribera, como antes hizo a muchos insidioso.
Y así fue mientras pudo derechamente y cuando no, porque la Junta de Representantes, según se verá a su tiempo, opúsose a sus designios sin disimular el afán incorporativo, marchando personalmente de sacrificio en sacrificio por las vías del atajo para conservar la fuerza oriental incólume.
Y quiero lo que no tengo y tengo lo que no quiero.» «La imagen de mi propio deseo se sale de mi corazón, y, danzando ante mí, centellea una vez y otra, súbita. La quiero coger y se me va; y y a lejos, me llama otra vez desde el atajo...
Ataca, para defender al Correo, el segundo cuaderno del Duende: esto es echar por el atajo, cual su colaborador, y como ve su casa abrasada y reducida a cenizas, ya que no llega a tiempo el agua, se consuela con pegar fuego a la del vecino.
Nuestro hombre resolvió cortar por el atajo y, abocándose con el carcelero, le pidió resueltamente que lo dejase salir por un par de horas, empeñándole palabra de regresar a la prisión antes de que expirase el término fijado.
¿Con qué derecho podrían los trabajadores pedir que pusiéramos atajo a los banqueros, a los terratenientes, a los que especulan con la moneda, si hay obreros y empleados que hacen lo mismo?
El interpelado repuso: -Tan seguro, señor, como ahora lo estoy viendo a usted. Salía del atajo y apostaría diez contra uno a que venía del pueblo.
¿Qué necesidad había por el interés de estos bienes del cuerpo, o de los del alma, o de los exteriores, de adorar e invocar tanta multitud de dioses, que ni yo Ios he podido contar todos, ni ellos han podido proveer ni destinar a todos los bienes humanos, distribuidos menudamente y a cada uno de por sí, sus imbéciles y particulares dioses, pudiendo con un atajo importante y fácil conceder todos estos bienes la diosa Felicidad por sí sola; en cuyo caso, no sólo no buscaran otro alguno para alcanzar los bienes, pero ni aun para excusar los males?
-Oye, tú, ya están aquí los Pedrotes -exclamaba momentos después el viejo, puestos los ojos en una de las cumbres inmediatas. -Pos es verdá; pero es que yo los esperaba por el atajo.