atónito


También se encuentra en: Sinónimos.

atónito, a

(Del lat. attonitus, aturdido, herido del rayo.)
adj. Extrañado o estupefacto nos dejó atónitos con sus bravatas.

atónito, -ta

 
adj. Pasmado de algo raro.

atónito, -ta

(a'tonito, -ta)
abreviación
1. persona que queda estupefacta o pasmada ante un hecho inusual testigo atónito
2. impasible que manifiesta confusión y asombro espectador atónito
Sinónimos

atónito

, atónita
adjetivo
estupefacto, suspenso, asombrado, pasmado, turulato (col.), patitieso (irón.), patidifuso (irón.), helado, sin poder hablar, con la boca abierta, como quien ve visiones, absorto*, admirado, maravillado, cautivado, abismado.
Helado sugiere principalmente inquietud o miedo.
Traducciones

atónito

ADJamazed, astounded
me miró atónitohe looked at me in amazement o astonishment
Ejemplos ?
Empezose luego a desangrar copiosamente, a que se siguieron inmensos dolores, con calenturas y frío; y viendo a Bruto afligido y atónito de verla en tan peligroso estado y tan mortales congojas, le habló en esta manera: "Yo, Bruto, hija de Catón, me casé contigo, no como las concubinas solamente para el consorcio de la mesa y de la cama, sino para ser tu compañera en lo próspero y en lo adverso.
Y por Dios que lo merece, Porque es asombroso lance Y sutilísima suerte! Atónito don Favila Quedó, y receloso al verle Venírsele espada en mano, Rabioso como una sierpe.
Es necesario que el Presidente de la República opte por resolver los problemas de Chile dentro de la Constitución y de la ley, tal como él se comprometiera solemnemente; que el Presidente de la República opte a favor del clamor de un pueblo que pide trabajo, que pide orden, que pide tranquilidad, que pide medidas económicas de fondo y que no se siga sacrificando la economía por la toma total del poder por parte de algunos Partidos; un pueblo que exige en definitiva, que volvamos a la mínima institucionalidad, que a las Fuerzas Armadas se les permita mantener su unidad interna y que no sean víctimas de esta campaña que el país atónito presencia...
En esos ligeros y cortados sueños de la mañana, ricos en imágenes risueñas y voluptuosas, sueños diáfanos y celestes como la luz que entonces comienza a transparentarse a través de las blancas cortinas del lecho, no0 ha habido nunca imaginaciones de veinte años que bosquejase con los colores de la fantasía una escena semejante a la que se ofrecía en aquel punto a los ojos del atónito Garcés.
Levantóse el cura y fue donde estaba Cornelia, que ya tenía adornado a su hijo y puéstole las ricas joyas de la cruz y del agnus, con otras tres piezas preciosísimas, todas dadas del duque a Cornelia; y, tomando al niño entre sus brazos, salió adonde el duque estaba, y, diciéndole que se levantase y se llegase a la claridad de una ventana, quitó al niño de sus brazos y le puso en los del duque, el cual, cuando miró y reconoció las joyas y vio que eran las mismas que él había dado a Cornelia, quedó atónito; y, mirando ahincadamente al niño, le pareció que miraba su mismo retrato, y lleno de admiración preguntó al cura cúya era aquella criatura, que en su adorno y aderezo parecía hijo de algún príncipe.
Pero de mi asombro nada dije, aun cuando estaba atónito; lo estaba, porque cierta nota de debilidad o, más bien, una trémula inflexión que surgía en su voz al conversar, jamás me habrían autorizado a sospechar que podría atacar con éxito esas partituras.
Mi hija, mademoiselle Moissart, se casó con monsieur Voissart, y ambos apellidos son respetabilísimos. —¿Moissart y Voissart? —interrogué, atónito—. ¿Qué está diciendo?
¿Qué es de ese huérfano? "-Lo he asesinado ayer, padre. "Me quedé mirando atónito al juez Traitering. ¡Había asesinado al niño! -¿Por qué ha hecho eso?
Pero no sólo puso término a sus lágrimas, sino a las de los otros y a todo el ejército, que no sólo estaba triste, sino atónito; y cuando pedía para sí el cuerpo de su Druso, le redujo a que el llanto fuese conforme a la costumbre romana, juzgando que no sólo convenía guardar la disciplina en el militar, sino también en el llorar.
Abrióla aquel hombre, acaso Esperando en su fortuna; Alzó la tapa importuna, Ansiosa de ver si allí Algún secreto encontraba Que influyera en su destino, Mas sólo halló un pergamino Escrito, y decía así: «COMO CUANDO AQUÍ TE VUELVAS TODO LO HABRÁS YA PERDIDO, Y TENDRÁS PUESTO EN OLVIDO A TU PADRE Y A TU HONOR, EN ESA CUERDA Y ESCARPIA LO QUE MERECES TE DEJO Y CREO QUE ES EL CONSEJO QUE PUEDO DARTE MEJOR.» Quedóse don Juan atónito, Pues no era otro el que leía, Ni era otro el que escribía Sino su padre don Gil; Y sin apartar los ojos De aquel fatal pergamino, Contemplaba su destino Con arrebato febril.
Él, atónito, y enajenado con la admiración y la pena, levantando las dos manos al cielo, suplicó a los dioses fuesen propicios a su intento para que se mostrase digno marido de Porcia.
Su temperamento, mimado y desatado, era porfiado y autoritario, y no dudaba en golpear a los sirvientes con sus propios puños, ni en dirigirse a ellos con un lenguaje que habría dejado atónito a cualquiera que no estuviese acostumbrado a la autocrática conducta de la poderosa nobleza rusa.