Ejemplos ?
Vitruvio por otro lado no menciona la tipología del templo privado totalmente de columnata externa (oikos), que en su época estaba ya desapareciendo. Al templo sin columnas que lo rodeasen se le llama astilo.
«Yo, hijos míos, me casé muy temprano, y a poco fui padre, según yo pensaba, muy dichoso. Primero tuve un hijo, luego una hija, y Astilo fue el tercero.
10. Al día siguiente el señor mozo, que se llamaba Astilo, llegó a caballo, en compañía de su parásito Gnatón. Este afeitaba sus barbas hacía no pocos años.
Astilo era un mancebo barbiponiente. Lamón, seguido de Mirtale y de Dafnis, se prosternó a los pies del amo mozo, y le rogó se compadeciese de un viejo infortunado y le salvase de la ira de su padre, pues él de nada tenía culpa.
Astilo le preguntó por qué hacía tales extremos; le mandó que se explicase, y juró darle auxilio en su cuita. «Ya se perdió y pereció Gnatón, mi amo, dijo Gnatón entonces.
Deseoso luego Astilo de embromar a Gnatón, le preguntó, riendo, si no le daba vergüenza de amar a una rústica y de acostarse con una zagala que por fuerza había de oler pícaramente.
¡Juro por las Ninfas que no te engaño!» 23. Parose Dafnis al oír este juramento y Astilo le alcanzó y le estrechó en sus brazos. Después acudió multitud de criados y de criadas, y, por último, llegaron el padre y la madre.
Con esto se le llevaron a la quinta y le dieron, para que se vistiese, un costoso vestido nuevo. Sentándose después con Astilo al lado de su padre, le oyó decir estas razones: 24.
Muy despecho mío lo hice. Y tú, Astilo, no aflijas de contar ahora sólo con parte cuando contabas con toda la herencia. El mayor bien para un hombre discreto es un buen hermano.
Llamando entonces Dafnis a algunos de los que servían a Astilo, se fue con ellos y con Gnatón a casa de Lampis con tal diligencia y prontitud, que le sorprendió cuando acababa de llegar con Cloe, y la sacó por fuerza de entre sus manos, dando de palos a los rústicos que habían concurrido al robo y queriendo llevar cautivo a Lampis, que logró fugarse.
Habiendo hallado Astilo propicio a su padre, le pidió que le dejase llevar a Dafnis a Mitilene, asegurando que era un gallardo mancebo, más propio para la ciudad que para el campo, y que pronto aprendería a servir bien y a tener modales urbanos.
Mientras ella hablaba así, y Dionisofanes besaba las prendas del reconocimiento, llorando de puro gozo, Astilo se enteró de que Dafnis era su hermano; se desembarazó de la capa y dio a correr por el huerto para ser el primero en abrazarle.