asombro


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asombro

1. s. m. Acción y efecto de asombrar o asombrarse. estupefacción
2. Persona o cosa que asombra. maravilla
3. no salir del asombro coloquial Indica que, a pesar de la evidencia, uno no termina de creerse o de admitir un suceso determinado.

asombro

 
m. Susto, espanto.
Gran admiración.
Persona o cosa asombrosa.

asombro

(aˈsombɾo)
sustantivo masculino
sensación de sorpresa positiva o negativa El pianista de siete años provocó gran asombro en el público. Con asombro, lo vi robar en la fiesta.
Sinónimos

asombro

sustantivo masculino
1 susto, espanto.
En esta acepción, asombro va quedando hoy en desuso.
Traducciones

asombro

verbazing

asombro

förvåning

asombro

SM
1. (= sorpresa) → amazement, astonishment
lo miró con asombrohe looked at it with amazement o astonishment
para asombro de todos; ante el asombro de todo el mundoto everyone's amazement o astonishment
tener cara o mirada de asombroto look amazed o astonished
no salgo de mi asombroI can't get over it
2. (frm) (= susto) → fear, fright
Ejemplos ?
-exclamó lleno de asombro...
Y cuando, ya en mi juicio, cogí un día la corneta... (¡qué asombro!), me encontré con que no sabía tocarla. ¿Me pediréis ahora que os haga són para bailar?
Poco o nada encontró que admirar el ilustre artista en aquel pobre y desmantelado templo, y ya se marchaba renegando, como solía, del mal gusto de los frailes de Castilla la Nueva, cuando reparó en cierto cuadro medio oculto en las sombras de feísima capilla; acercóse a él, y lanzó una exclamación de asombro.
Orso se desesperó, porque a su manera, adoraba a aquel último retoño de su raza; mas no hubo remedio; la voluntad de Lucía se impuso, y la niña entró en un monasterio de la Orden de Santo Domingo, en que había florecido Catalina, llamada Eufrosina, a quien el mundo venera hoy con el nombre de Santa Catalina de Siena. La tierna juventud, la cándida belleza y la ilustre cuna de la hija del tirano aumentaron el asombro de su penitencia.
Así dijo aquella buena moza; y no se había repuesto su madre del asombro, acompañado de sumisión moral o involuntario aplauso, que le produjo tan soberano arranque, cuando Angustias estaba ya cruzando impávidamente la calle de Preciados.
El desagrado que ella pueda causarme, sobre todo por ser aventurada e injusta, es superado por la sensación de malestar que me produce el pensar la cara de asombro y de incredulidad que habrán puesto los admiradores chilenos y extranjeros del señor Cruchaga Tocornal y que aún debe dominarlos.
Grande fue el asombro de Vilamorta -mayor que el causado por la boda aún- cuando notaron que don Fortunato, a quien tenían pronosticada a los ocho días la sepultura, daba indicios de mejorar, hasta de rejuvenecerse.
El niño lanzó una exclamación de asombro, dio media vuelta y escapó sin saber qué dirección tomaba, llamando a su madre con gritos inarticulados, llorando, tropezando, con su tierna piel cruelmente desgarrada por las zarzas, su corazoncito palpitando de terror, sin aliento, enceguecido por las lágrimas, perdido en el bosque.
Ante ese espectáculo, los ojos del niño se dilataron de asombro; por hospitalario que fuera su espíritu, no podía aceptar un fenómeno que implicara pareja vitalidad.
El hombre me decía que él diera los ojos de su cara por tenerte a la verita suya, pero que comprende que toa la razón la tiées tú manque él no te lo diga, porque le duele tener que dar su brazo a torcer; pero él comprende que tu madre jace bien en no querer dirse del lao de la sepurtura de su marío, tu padre, que de Dios haiga; y además dice que no jaces tú na demás, sino mu bien y mu requetebién, en no premitir en asepararte de la que te echó al mundo, porque la que no es güena hija no puée ser nunca ni güena mujer ni güena compañera. -¿Eso..., eso dijo? -exclamaron casi al unísono y con expresión de asombro las tres mujeres. -Eso dijo.
Pero lo que me llenó de asombro y perplejidad fue ver que no volvió únicamente la cabeza, sino que tomó de su cintura unos pequeños gemelos, los alzó, ajustó...
Y ahora, procure el lector formarse una idea de mi asombro, de mi fantástico asombro, de mi delirante arrebato del alma, cuando luego de mirar furtivamente en rededor, dejó ella que sus ojos resplandecientes se posaran en los míos, y con una sonrisa que descubría las blancas perlas de sus dientes, hizo dos claros aunque leves movimientos afirmativos con la cabeza.