asomada

asomada

1. s. f. Aparición o manifestación de algo o alguien por poco tiempo hice una asomada al balcón.
2. Sitio desde el que se puede contemplar una vista panorámica. mirador

asomada

 
f. Acción y efecto de manifestarse por poco tiempo.
Paraje desde el cual se empieza a ver algún lugar.
Traducciones

asomada

SF
1. (= aparición) → brief appearance
2. (= vislumbre) → glimpse, sudden view
Ejemplos ?
Una vieja solterona estaba asomada al exterior; acababa de adornar con prímulas la jaula donde un diminuto pardillo saltaba de uno a otro palo cantando tan alegremente, que su voz resonaba a gran distancia.
Y cuando acaso a escondidas, asomada a una ventana, vía la turba profana voluptuosa pasar; y al brazo de los mancebos, con el deleite más bellas, asidas muchas doncellas sonreír y platicar.
Una vez, pasando por una plaza, vio asomada a una ventana una joven cuya belleza le cautivó; a la mañana siguiente, que era un domingo, la esperó a la puerta de su casa para ir a la misma misa que ella.
Y después de subir unas cuantas escaleras me cuesta tanto trabajo recobrar la respiración como si hubiera sacado un cubo de agua de un pozo. Vamos, que si me viese usted asomada a una ventana creería que era una mujer hermosa ¿no?
En el gris del muro, cárcel y aposento, y en un paisaje futuro con sólo tu voz y el viento; en el nácar frío de tu zarcillo en mi boca, Guiomar, y en el calofrío de una amanecida loca; asomada al malecón que bate la mar de un sueño, y bajo el arco del ceño de mi vigilia a traición, ¡siempre tú!
Emplazada cerca de la mitad del eje longitudinal del país y asomada al extenso litoral marítimo patagónico, fue fundada respondiendo a una decisión geopolítica de la Corona Española, a fines del siglo XVIII.
De pronto reparó en su situación; y, como mujer fuerte que era, avergonzose de aquella debilidad, de aquel espionaje, de aquella asomada al cercado ajeno, de aquella envidia que empezaba a raerle el corazón y volvió la hoja.
Y tú, mi dulce amiga, cuyo hermoso corazón es el ara del amor conyugal y la ternura, que por seguir y consolar tu esposo, en tabla mal segura osaste hollar con varonil denuedo mares por sus naufragios tan famosas, y cortes más que mares procelosas; tú, que aun en medio del dolor serena, viste abrirse a tus pies la tumba oscura, ni asomada a su abismo te espantaste, y ansiedad, y amargura, en los pesares sólo, mal merecidos, de Risel mostraste, o cuando el tierno pecho te asaltaba dulce memoria de tu patria ausente; ¡oh!, entonces no sabías que al volver a tu patria y tus amigos en premio el cielo a tu virtud guardaba lo que negó a diez años de deseos, y que madre a tu madre abrazarías.
Doy una vuelta a la carrera de San Jerónimo, a la calle de Carretas, del Príncipe, y de la Montera, encuentro en un palmo de terreno a todos mis amigos que hacen otro tanto, me paro con todos ellos, compro cigarros en un café, saludo a alguna asomada, y me vuelvo a casa a vestir.
La cabecita de don Hermenegildo me pareció en este instante, sobresaliendo por encima de los acartonados cuellos de su camisa, la de una hiena asomada a la rendija de su madriguera.
Todavía no hacía una semana que estaba allí, cuando un día, viendo a la joven asomada a una ventana, tuvo un arrebato de celos; y queriendo saber a quién miraba, fue a ponerse a su lado.
Emma estaba asomada a la ventana (se asomaba a menudo: la ventana, en provincias, sustituye a los teatros y al paseo) y se entretenía en observar el barullo de los patanes, cuando vio a un señor vestido de levita de terciopelo verde.