asno

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asno, a

(Del lat. asinus.)
1. s. ZOOLOGÍA Mamífero équido perisodáctilo doméstico, parecido al caballo, que se emplea como animal de carga. burro
2. adj./ s. coloquial Persona tosca, brusca y de corto entendimiento.
NOTA: Nombre científico: (Equus asinus.)

asno

 
m. zool. Mamífero perisodáctilo de la familia équidos (Equus asinus), más pequeño que el caballo pero con mayor tamaño relativo de la cabeza y orejas; se emplea esp. como bestia de carga.

asno, -na

(ˈasno, -na)
sustantivo masculino-femenino
1. zoología mamífero doméstico de la familia del caballo, de pelaje gris, orejas largas y complexión fuerte que se utiliza para llevar cargas Los asnos son más pequeños y fuertes que los caballos.
2. persona ruda y de poca educación ser un asno en la escuela
Sinónimos

asno

, asna
sustantivo masculino
1 burro, borrico, rucio, jumento, acémila, pollino.
Burro, borrico y asno son palabras más usuales que rucio y jumento.
Traducciones

asno

магаре

asno

Esel

asno

osioł

asno

asno

asno

aasi

asno

/a SM/F
1. (Zool) → donkey, ass
2. (= tosco) → ass, fathead
¡soy un asno!I'm an ass!
Ejemplos ?
21 Y destruyeron todo lo que en la ciudad había; hombres y mujeres, mozos y viejos, hasta los bueyes, y ovejas, y asnos, á filo de espada.
De pronto mi tía, reconociendo entre ellos al pequeño malhechor encargado de conducir los asnos, que era uno de sus enemigos más encarnizados, aunque apenas tenía trece años, se precipitó en el teatro del combate, le cogió y le arrastró al jardín, con la chaqueta por encima de la cabeza y los talones arañando el suelo.
Para no prolongar estos detalles, añadiré únicamente que mi tía me proveyó de todas las necesidades que podía tener y satisfacer en aquel mes de ensayo; que Steerforth, con gran desilusión nuestra, no apareció antes de su marcha; y que no la dejé hasta verla instalada y segura en la diligencia de Dover con Janet a su lado y gozando de antemano de las victorias que iba a obtener sobre los asnos errantes.
Yo sé de muchos, no sólo asnos indolentes, sino fogosos caballos, que a fuerza de entrar en celo se hacían dañosos e indomables, y con esta operación se han vuelto perfectamente tratables y mansos, dóciles para llevar la carga y aptos a todo trabajo.
Hoy día es al contrario: se reniega de él, se le desconoce, se le desprecia; y al revés del asno que cubrió su piel gris y pobre con la rica y dorada piel del león, nosotros, más asnos que aquél, en lugar de peinar y alisar la nuestra, la cubrimos de una piel inferior y extraña.
Pues si dijésemos que no debe darse crédito a semejantes sutilezas, no falta ahora quien diga que sucesos como éstos, o los ha oído por muy ciertos, o los ha visto por experiencia, pues aun nosotros, estando en Italia, hemos oído algunas cosas como éstas de una provincia de aquellas regiones, donde decían que las mesoneras, instruidas en tales artes malas, solían dar en el queso a los viajeros que querían o podían cierta virtud con que inmediatamente se convertían en asnos...
34 Entonces dijo: Yo soy criado de Abraham; 35 Y Jehová ha bendecido mucho á mi amo, y él se ha engrandecido: y le ha dado ovejas y vacas, plata y oro, siervos y siervas, camellos y asnos.
3 Pues como los de Israel habían sembrado, subían los Madianitas, y Amalecitas, y los orientales: subían contra ellos; 4 Y asentando campo contra ellos destruían los frutos de la tierra, hasta llegar á Gaza; y no dejaban qué comer en Israel, ni ovejas, ni bueyes, ni asnos.
24 Entonces Josué, y todo Israel con él, tomó á Achân hijo de Zera, y el dinero, y el manto, y el changote de oro, y sus hijos, y sus hijas, y sus bueyes, y sus asnos, y sus ovejas, y su tienda, y todo cuanto tenía, y lleváronlo todo al valle de Achôr; 25 Y dijo Josué: ¿Por qué nos has turbado?
Y al que escandalice a uno de estos pequeños que creen, mejor le es que le pongan al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y que le echen al mar.
Las expresiones de que reviste sus pensamientos son tan groseras como la piel de un impúdico sátiro; no os habla más que de asnos embastados, forjadores, zapateros y curtidores, y hace el efecto de que dice las mismas cosas en otros términos, de manera que no es de extrañar que al ignorante y al tonto le entren ganas de reír.
Digo, por ejemplo, amado Cebes, que los que han hecho del vientre su dios y que sólo han amado la intemperancia sin pudor y sin comedimiento, entrarán verosímilmente en el cuerpo de asnos o de otros animales semejantes.