Ejemplos ?
Reinos, ciudades, bienes, hijos, vidas quedan en pas y guerra aseguradas, asientan armas y letras en el suelo, como Cástor y Póllux en el cielo.
Hemos llegado hasta esta esquina donde alguna vez habitó Tenochtitlan –a esta esquina donde el Estado y la Iglesia se asientan sobre los basamentos de un pasado rico en enseñanzas y donde los caminos se encuentran y se bifurcan–; hemos llegado aquí para volver a hacer visibles las raíces de nuestra nación, para que su desnudez, que acompañan la desnudez de la palabra, que es el silencio, y la dolorosa desnudez de nuestros muertos, nos ayuden a alumbrar el camino.
También dicen de que al borde ha estado de perecer, y se quiere reponer porque ha perdido el engorde Pues no le asientan los pastos, y luego con la escasez que hay por ajuera, esta vez se ha fundido en hacer gastos.
Allá, en las cumbres de las sierras hoscas, allá, en las cimas de las sierras bravas; en la mansión de las quietudes grandes, en la región de las silbantes águilas, donde se borra del vivir la idea, donde se posa la absoluta calma, su nido asientan los silencios grandes, el tiempo pliega sus gigantes alas y el espíritu atento siente flotar en derredor la nada...; allá, en las crestas de los riscos negros, cerca del vientre de las nubes pardas, donde la mano que los rayos forja las detonantes tempestades fragua, allí vivía el montaraz cabrero su tenebrosa vida solitaria, melancólico Adán de un paraíso sin Eva y sin manzanas...
10 Mas cuando fueres convidado, ve, y siéntate en el postrer lugar; porque cuando viniere el que te llamó, te diga: Amigo, sube arriba: entonces tendrás gloria delante de los que juntamente se asientan á la mesa.
Edipo adivina los enigmas de la esfinge, y es reputado por el más sabio y el más prudente de los hombres; el pueblo judío adivina el enigma de la humanidad, oculto a todas las gentes, es decir, la unidad de Dios y la unidad del género humano, y es llamado por Jehová antorcha de todos los pueblos. Los dioses dan a Edipo la victoria sobre todos los competidores y le asientan en el trono de Tebas.
255 Los labios le besa, y que se le devuelve cree y le habla y la sostiene y está persuadido de que sus dedos se asientan en esos miembros por ellos tocados, y tiene miedo de que, oprimidos, no le venga lividez a sus miembros, y ora ternuras le dedica, ora, gratos a las niñas, presentes le lleva a ella de conchas y torneadas piedrecillas 260 y pequeñas aves y flores mil de colores, y lirios y pintadas pelotas y, de su árbol caídas, lágrimas de las Helíades; orna también con vestidos su cuerpo: da a sus dedos gemas, da largos colgantes a su cuello; en su oreja ligeras perlas, cordoncillos de su pecho cuelgan: 265 todo decoroso es; ni desnuda menos hermosa parece.
Tocado se ablanda el marfil y depuesto su rigor en él se asientan sus dedos y cede, como la del Himeto al sol, se reblandece la cera y manejada con el pulgar se torna 285 en muchas figuras y por su propio uso se hace usable.
30º Otrosí, dijeron que por cuanto algunos Oficiales asientan tienda en esta Ciudad para usar sus oficios en ella no siendo examinados ni conocidos, mandaron que de aquí (en) adelante ningún oficial herrador, sastre, ni calcetero, ni gorrero, ni bordador (pueda hacer su) asiente (con) tienda, ni use del dicho oficio sin licencias del dicho Cabildo o sin que ante todas cosas muestre carta de examen; y si no fuere examinado, los examine las personas que para ello fuere(n) nombrado(s) por el dicho Cabildo, y dé fianzas que pagará lo que dañare y le diere a hacer.
Con el enriquecimiento léxico, sintáctico, semántico, hermenéutico y pragmático, que nos permiten lograr las imágenes, la redacción o la lectura, tanto informativa como literaria, resultará de mayor claridad para el alumno, puesto que el lenguaje icónico les hizo comprender objetivamente las estructuras funcionales sobre las que se asientan.
Pero, las grandes empresas transnacionales no sólo atentan contra los intereses genuinos de los países en desarrollo, sino que su acción avasalladora e incontrolada se da también en los países industrializados, donde se asientan.
-Pues, de aquí adelante -respondió Monipodio-, quiero y es mi voluntad que vos, Rincón, os llaméis Rinconete, y vos, Cortado, Cortadillo, que son nombres que asientan como de molde a vuestra edad y a nuestras ordenanzas...