aserción


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aserción

(Del lat. assertio.)
s. f. Acción o resultado de afirmar o dar por cierta una cosa. aserto

aserción

 
f. Acción y efecto de afirmar (asegurar).
Proposición en que se afirma o da por cierta alguna cosa.

aserción

(aseɾˈθjon)
sustantivo femenino
1. acción de afirmar o dar por cierto Dio su aserción al alumno.
2. discurso, palabras que afirman o dan por cierto algo Su aserción nos sorprendió.
Sinónimos
Traducciones

aserción

assertion

aserción

assertion

aserción

Assertion

aserción

påstand

aserción

アサーション

aserción

SFassertion
Ejemplos ?
De aserción tal no te asombres: siempre en el derecho zurdos, la moral a estos absurdos hemos traído los hombres; y todo en contradicción anda en nuestra sociedad con la ley, con la verdad, y hasta con la religión.
Que del conjunto de esas crisis, dolorosas pero necesarias, ha resultado también, como por un programa que se desarrolla, el conjunto de nuestra plena emancipación y que es una aserción tan malévola como irracional, la de aquellos políticos de mala ley, que demasiado miopes o demasiado perversos, no quieren ver en esas guerras de progreso y de incesante evolución, otra cosa que aberraciones criminales o delirios inexplicables.
Allí, allí tuvo principio este vasto movimiento político, que ha restituido sus títulos de ingenuidad a tantas tazas esclavas; este movimiento, que se propaga en todos sentidos, acelerado continuamente por la prensa y por las letras; cuyas ondulaciones, aquí rápidas, allá lentas, en todas partes necesarias, fatales, allanarán por fin cuántas barreras se les opongan, y cubrirán la superficie del globo. Todas las verdades se tocan; y yo extiendo esta aserción al dogma religioso, a la verdad teológica.
Al oír esta palabra, aunque tomada de los labios mismo de Goethe, habrá algunos que me coloquen entre los partidarios de las reglas convencionales, que usurparon mucho tiempo ese nombre. Protesto solemnemente contra semejante aserción; y no creo que mis antecedentes la justifiquen.
Pues el Concilio Lateranense V, después de establecer que «toda aserción contraria a la verdad de la fe revelada es completamente falsa, porque la verdad jamás se opuso a la verdad» (15), manda a los Doctores de filosofía, que se ocupen diligentemente en resolver los engañosos argumentos, pues como testifica Agustino, «si se da una razón contra la autoridad de las Divinas Escrituras, por más aguda que sea, engañará con la semejanza de verdad, pero no puede ser verdadera» (16).
Era un axioma ya en todas partes: -Gómez es más correcto que Rodríguez. -Rodríguez toca, pero está anticuado. Esta era una aserción probable. Y también se decía: -Ese chico no adelanta.
En este proceso la mente obra de dos modos: primero, con un acto natural y espontáneo traduce las cosas en una aserción simple y vulgar; después, refleja y profundamente, o como dicen, elaborando el pensamiento, interpreta lo pensado con sentencias secundarias, derivadas de aquella primera fórmula tan sencilla, pero ya más limadas y más precisas.
Sobre cuya aserción no puede menos de llenarme de admiración cuando dicen que no son hermosos sino los sabios, y al mismo tiempo no puedo comprender con qué sentidos del cuerpo ven esta hermosura, y con qué ojos carnales advierten la forma y belleza de la sabiduría.
De la falsedad de la historia que atribuye muchos miles de años a los tiempos pasados Engáñanlos asimismo algunos mentirosos escritos, los cuales dicen que en la historia de los tiempos se contienen muchos millares de años; siendo así que de la Sagrada Escritura consta no haber transcurrido desde la creación del mundo hasta la actualidad más que seis mil años cumplidos; y, por no alegar aquí infinitos testimonios que demuestren cómo se conoce y comprueba la vanidad y falacia de aquellos escritos donde se refieren muchos más millares de años, sin embargo de no hallarse en ellas autoridad alguna idónea, mencionaré, para ratificar esta falsa aserción...
Porque habiendo dicho que sus antepasados, andando muy errados sobre la razón de los dioses incrédulos y sin advertir al culto y religión de los dioses, hallaron artificio para hacer dioses y «luego que le encontraron le aplicaron una virtud congruente y acomodada, tomándola de la naturaleza del mundo y mezclándola; y porque no podían crear almas invocaron las de los demonios o de los ángeles, las hicieron entrar dentro de las imágenes y en los divinos misterios, por las cuales los ídolos pudiesen tener poder y autoridad para hacer bien y mal»; después prosigue, como intentando comprobar esta aserción con ejemplos...
Ello piensa: pero que ese „ello“ fuera justamente aquello viejo famoso „Yo“, es, dicho con clemencia, solamente una presunción, una aserción, sobre todo ninguna „certeza inmediata“.
Estudiando ahora en esa dialéctica lo más importante que contiene, que es la forma de la aserción final, el sistema la hace constar de cinco miembros: la proposición, la razón, el esclarecimiento, la aplicación y la conclusión.