aseado

(redireccionado de aseada)
También se encuentra en: Sinónimos.

aseado, a

adj. Se refiere a la persona que se preocupa por su aseo personal o el de sus cosas. limpio sucio

aseado, -da

 
adj. Limpio, curioso.

aseado, -da

(ase'aðo, -ða)
abreviación
1. objeto o lugar que está higiénico e impecable habitación aseada
2. individuo que está acicalado y limpio Los alumnos deben presentarse diariamente bien aseados y uniformados.

aseado, -da

(aseˈaðo, -ða)
abreviación
limpio y arreglado tener la casa aseada

aseado, -da

(ase'aðo, -ða)
abreviación
1. objeto o lugar que está higiénico e impecable habitación aseada
2. individuo que está acicalado y limpio Los alumnos deben presentarse diariamente bien aseados y uniformados.

aseado, -da

(aseˈaðo, -ða)
abreviación
limpio y arreglado tener la casa aseada
Sinónimos
Traducciones

aseado

pulito

aseado

ADJ (= limpio) → clean; (= arreglado) → neat, tidy

aseado-a

a. clean, tidy.
Ejemplos ?
-Sí, mamá. -Eso prueba que eres aseada, cualidad que nunca deben perder las niñas. -No sé, añadió Enriqueta, porque todos los niños no han de vestir trajes limpios como el mío.
Muerdo al fuego, y el bocado es daño y bien del mordido, no vierte sangre el herido aunque se ve acuchillado; mas si es profunda la herida por mano que no acierte, causa al herido la muerte y en la muerte está su vida. ¿Cuál es la dama pulida, aseada y bien compuesta, temerosa o atrevida, pudorosa o descompuesta, y gustosa o desabrida?
Tenía carita de loro; traje siempre lavado, con el corpiño abierto por detrás; pañuelo de yerbas en la cabeza, anudado bajo la barba a guisa de capota, y alpargatas en chancleta; toda la viejecita muy aseada y correcta, si cabe corrección en la miseria.
-No señor; si la digo, me quedo sin ella. La aseada de Jurguillos, que lavaba los huevos para freírlos. Esa es de las que echó Santa Ana del carro abajo (es decir, que es cuajona y pava).
Pasaba todo el día trabajando y algunas veces parte de la noche, pero con el dinero que ganaba nada faltaba a su hermanita, que iba muy aseada; y ella, aunque se veía privada de todas las distracciones de su edad, se daba por muy satisfecha cuando Conchita la recompensaba con sus caricias.
¡Voy a hablarle de Scilly Dancourt y va él a decirme dónde encontraré a Helena!, pensaba dentro de mí, sentado ya en un canapé de la pobre y aseada salita que precede el cuarto de estudio, y contemplando una escultura asiria, un cuerpo de león alado con cabeza humana de luenga y rizada barba, coronada por la tiara sacerdotal, que, frente a frente del Budha ventrudo, que sonríe sobre la pobre y negruzca chimenea, forma el único adorno de la estancia.
No sé si tú lo sabías, pero fueron tantas mis instancias, que al fin logré que se empezara a construir una casita, una pequeña choza, aunque aseada y cómoda, en el sitio que indiqué.
Trabajó Manuelita mucho para que su madre no tuviera que trabajar tanto. Tenía la casa muy aseada y cuidaba a su hermanita con cariño.
Conchita fue creciendo y casó con un sobrino del monarca; y también a mí me alcanzó la felicidad, pues la princesa quiso tenerme a su lado y me conservó el mismo cariño que cuando vivía en su aseada y pobre casita.
Nuestra casucha a orillas del Chili, aseada, fresca y sombreada de higueras y perales, tenía siempre un aire de fiesta; y en los ojos de mi madre brillaba una ternura tan ardiente, que yo equivocaba todo aquello con la felicidad.
(Con dignidad, MANOLO y su comparsa le hacen una profunda y expresiva reverencia.) TÍA CHIRIPA Y ésta, que es rama de la misma cepa, es su hija y tu esposa. REMILGADA ¡Yo fallezco! TÍA CHIRIPA Repárala qué aseada y qué compuesta. MANOLO Ya veo que lo está.
La casita, situada sobre la falda, era más cómoda que las chozas comunes de aquellos parajes: tenía una aseada salita con su pequeña alcoba, aparte de la diminuta cocina; además, un gallinero bien provisto, el patio muy limpio, adornado con dos o tres matitas de rosa a cuyo pie habían puesto largas guaduas hendidas y llenas de agua para que bebiesen los animales: varios pavos graves y orgullosamente satisfechos, barrían el suelo continuamente con las alas y marchaban por en medio de las prosaicas gallinas que no les hacían caso, o los miraban con cierto aire de burla; cinco o seis perros dormían todo el día cerca de la puerta de la casa y velaban toda la noche cuidando el haber de sus amos.