ascético

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ascético, a

1. adj. De los ascetas o la ascética no me convence la vida ascética.
2. FILOSOFÍA Se refiere a la persona que practica la ascética.
3. Muy austero o sobrio. espartano

ascético, -ca

(as'θetiko, -ka)
abreviación
1. vicioso que es propio de la persona que renuncia a los placeres mundanos para crecer espiritualmente Desde su separación se convirtió en un hombre ascético.
2. que corresponde a este estilo de vida ideal ascético
Traducciones

ascético

asketisch

ascético

ascetic

ascético

ascético

ascético

ascetico

ascético

ascétique

ascético

ADJascetic
Ejemplos ?
ará cosa de un siglo que cierta mañana de marzo, a eso de las once, el sol, tan alegre y amoroso en aquel tiempo como hoy que principia la primavera de 1868, y como lo verán nuestros biznietos dentro de otro siglo (si para entonces no se ha acabado el mundo), entraba por los balcones de la sala principal de una gran casa solariega, sita en la Carrera de Darro, de Granada, bañando de esplendorosa luz y grato calor aquel vasto y señorial aposento, animando las ascéticas pinturas que cubrían sus paredes, rejuveneciendo antiguos muebles y descoloridos tapices, y haciendo las veces del ya suprimido brasero para tres personas, a la sazón vivas e importantes, de quienes apenas queda hoy rastro ni memoria...
«Pero es, señora, que usted viene aquí a confesar sus pecados y no los de otros», le tuvo que decir alguna vez el padre Álvarez, a lo que ella contestó: «Y si ese chico es mi pecado ...» Cuando una vez creyó observar en el muchacho inclinaciones ascéticas, acaso místicas, acudió alarmada al padre Alvarez.
Estaba inspirada en la regla benedictina pero con añadido de normas propias, que la convertían en una de las más ascéticas de entre las reglas monásticas.
Es el caso del que se supone retrato de Margarita de Austria en el Museo Thyssen-Bornemisza, con La bajada de Cristo al Limbo según el Evangelio Apócrifo de Nicodemo, que se ha puesto en relación con obras ascéticas españolas, pero que se encuentra del mismo modo en los retratos de Abel van der Coulster y el de una dama desconocida de Berlín, con la Visión de Augusto y la sibila Tiburtina al fondo, o los retratos de un hombre joven de la Walker Art Gallery de Liverpool y de una mujer desconocida en el Rijksmuseum, ante paisajes en los que se representa la leyenda de san Huberto.
La eclosión de los ismos en el ámbito hispánico se anuncia ya en su novedoso tratamiento del lenguaje poético y, al mismo tiempo, la dualidad que preside su obra (el contraste entre las tradiciones del campo y la turbulencia de la ciudad, y su propio forcejeo angustiado entre las inclinaciones ascéticas y sensualidad pagana) tiene un claro carácter romántico-modernista.
En el habla popular, el nombre de beguina pasó a ser sinónimo de beata, y aplicado a cualquier persona con inclinaciones ascéticas.
Camino medio Noble camino óctuple Sermón de Benarés Cuatro nobles verdades Este es el primer discurso del Buda, ofrecido poco después de su Despertar al grupo de cinco monjes con los cuales había compartido antes las prácticas ascéticas en el bosque.
Este proceso es continuo hasta que el alma individual, Atman, está completamente evolucionada y se identifica o alcanza a Brahmá, el creador del mundo, en donde es salvado de la desgracia de la necesidad de más renacimientos. Esta identificación sucede mediante prácticas yóguicas y/o ascéticas.
Sus obras ascéticas fueron un gran éxito de ventas en toda Europa, también durante el siglo XVIII, y fueron traducidas a las lenguas más importantes.
A pesar de las raíces ascéticas de la dinastía Safávida y de las injerencias religiosas que restringían los placeres y sometían la ley a la fe, el arte de la época de Abbás denota una cierta relajación de las estructuras.
Entre sus obras ascéticas destaca especialmente Diferencia entre lo temporal y eterno (Madrid, 1640), obra escrita en una prosa admirable, que alcanzó 60 reimpresiones y numerosas traducciones y que inspiró a Jacinto Verdaguer su poema La Atlántida.
Implicado en el movimiento de los espirituales, en la línea de las extrañas especulaciones de Joaquín de Fiore, busca la salvación del mundo en sus lucubraciones escatológicas, en sus exigencias de reforma eclesiástica y en sus exhortaciones ascéticas.