Ejemplos ?
como es de los que no pasan ni con jarabe, asín lo tiée usté, tan campante, es dicir, tan campante en argunas cosas, porque lo que es en otras...
¿Por qué te rascas el casco de la cabeza?...» Calle usté, señora, calle usté, que el día menos pensao me va a preguntar a mí mi José que por qué me parió mi madre. -¡Camará, pos yo a un hombre asín se lo mandaba a Prolongo pa embutidos!...
-Pos diga usté, compadre, que lo que se le ha metío a usté en el corazón es un tempora deshecho, y si es asín, nos que sea lo que quiera un divé, y a la parroquia, a aprovechar lo que le quea de cuerda al reló, que no será mucha, que han sío ya muchas las horas y muchos los cuartos que ha dao en este valle de lágrimas.
Y, como es natural, de cada palique con el señor Cristóbal salía Clotilde con el corazón más y más dolorido y más y más negro el pensamiento, lo que fue agriando de modo tal su carácter, que llegó un día en que su madre hubo de decirle con acento quejumbroso: -Mira, hija mía, yo te lo digo: esto no puée seguir asín; a ti te ha salío un zarzal en ca poro, y pa darte los güenos días va haciéndose necesario jasta ponerse careta.
-Pos tú te tiées la curpa; porque tú has sío el que dale que le da y jerre que jerre no has parao hasta conseguir que se crea que ésta es su casa, y es que tos los hombres, el más vivo está pidiendo a voces un aparejo reondo. -¡Y qué diba a pensar yo que mi compadre fuera asín!
-Eso creía yo tamién, pero es que yo no pueo seguir asín; es que esa paloma se ha creío que yo estoy jechito de gutapercha, y yo ya no pueo resistirla más, y no tengo más que dos caminos: jacer lo que ha jecho, u sea, agüecar el ala, o buscarme una esaborición y arrematar en la sala de autosias u en el Peñón de la Gomera.
Y asín diban corriendo los días, cuando una noche el Chiquito, al que por horas y a to vapor se le diba repudriendo la sangre al ver cómo la Picúa encomenzaba a dejar su querencia por la del otro, y ya cansao de nunca poer empitonar bien al del Altozano, se metió una noche en la posá del Tomillares y encomenzó a jugar, como el chaveíta lo sabía jacer, como si ca chusco de los que ponía fuese un güeso de aceituna.
-Y a mí tamién, amigo, a mí tamién se me agrian, porque yo creo que no debemos platicar más que lo preciso, tanto es asín que yo no platico más que cuando los hombres me son mu simpáticos y ya los he tratao una miaja.
-Na, lo que he dicho, aquí soy yo el que manda, asín es que no hay que platicar más de la cosa; con que a llevarle el mantón a la Rafaela, y mañana, como es domingo y la semana no ha sío maleja del tó, y como también yo quiero que Joseíto pague los malos ojos con que me miró aquel día, mañana sus espero a dambos, a las dos en punto, pa que nos vayamos los tres a tomar un bocao a cá del Quitapenas y...
-Eso es lo que sa menester, y asín no pasará lo que podría pasar, que no es el de los Espolones ni manco ni triste, y menos tratándose de ti, que eres pa él las alas de su corazón y la alegría de su pensamiento.
Vamos, compadre, que no sé cómo no meto mano a la chaira y le doy a usté más puñalás que veces tose un costipao. -Pero no se ponga usté asín; si eso no se lo digo yo a nadie sino viene a pelo u si no me lo pregunta.
Usté tiée una hija que es er delirio y yo tengo veinte y tres años, soy güérfano de padre y madre, no tengo oficio, pero si tengo un cortijo que me renta tres mil púas y la mar de codornices, y además jace cosa de dos meses tuve la desgracia o la fortuna de trompezarme en ca de la Llorona a su hija de usté, y desde punto y hora en que la vi se me aflojaron las coyunturas y me quedé tonto, pero que tonto der to, y como ya jace dos meses que no vivo, y como yo voy por la de en medio, pos esta mañana que me alevanté trempano me dije yo mirando hacia el suelo y rascándome el cogote: «Esto no puée seguir asín, Antoñuelo.