arrugar

(redireccionado de arrugas)
También se encuentra en: Sinónimos.

arrugar

(Del lat. rugare.)
1. v. tr. y prnl. Hacer arrugas este vestido se arruga mucho; no me arrugues los papeles.
2. v. prnl. Acobardarse, perder el atrevimiento o la desenvoltura se arrugó al verla entrar. encogerse
NOTA: Se conjuga como: pagar

arrugar

 
tr.-prnl. Hacer arrugas.
prnl. Encogerse.
A. uno la frente, el ceño, o el entrecejo. Mostrar en el semblante ira o enojo.

arrugar

(aru'γaɾ)
verbo transitivo
producir pliegues en telas, piel o papel arrugar un vestido

arrugar


Participio Pasado: arrugado
Gerundio: arrugando

Presente Indicativo
yo arrugo
tú arrugas
Ud./él/ella arruga
nosotros, -as arrugamos
vosotros, -as arrugáis
Uds./ellos/ellas arrugan
Imperfecto
yo arrugaba
tú arrugabas
Ud./él/ella arrugaba
nosotros, -as arrugábamos
vosotros, -as arrugabais
Uds./ellos/ellas arrugaban
Futuro
yo arrugaré
tú arrugarás
Ud./él/ella arrugará
nosotros, -as arrugaremos
vosotros, -as arrugaréis
Uds./ellos/ellas arrugarán
Pretérito
yo arrugué
tú arrugaste
Ud./él/ella arrugó
nosotros, -as arrugamos
vosotros, -as arrugasteis
Uds./ellos/ellas arrugaron
Condicional
yo arrugaría
tú arrugarías
Ud./él/ella arrugaría
nosotros, -as arrugaríamos
vosotros, -as arrugaríais
Uds./ellos/ellas arrugarían
Imperfecto de Subjuntivo
yo arrugara
tú arrugaras
Ud./él/ella arrugara
nosotros, -as arrugáramos
vosotros, -as arrugarais
Uds./ellos/ellas arrugaran
yo arrugase
tú arrugases
Ud./él/ella arrugase
nosotros, -as arrugásemos
vosotros, -as arrugaseis
Uds./ellos/ellas arrugasen
Presente de Subjuntivo
yo arrugue
tú arrugues
Ud./él/ella arrugue
nosotros, -as arruguemos
vosotros, -as arruguéis
Uds./ellos/ellas arruguen
Futuro de Subjuntivo
yo arrugare
tú arrugares
Ud./él/ella arrugare
nosotros, -as arrugáremos
vosotros, -as arrugareis
Uds./ellos/ellas arrugaren
Imperativo
arruga (tú)
arrugue (Ud./él/ella)
arrugad (vosotros, -as)
arruguen (Uds./ellos/ellas)
Pretérito Pluscuamperfecto
yo había arrugado
tú habías arrugado
Ud./él/ella había arrugado
nosotros, -as habíamos arrugado
vosotros, -as habíais arrugado
Uds./ellos/ellas habían arrugado
Futuro Perfecto
yo habré arrugado
tú habrás arrugado
Ud./él/ella habrá arrugado
nosotros, -as habremos arrugado
vosotros, -as habréis arrugado
Uds./ellos/ellas habrán arrugado
Pretérito Perfecto
yo he arrugado
tú has arrugado
Ud./él/ella ha arrugado
nosotros, -as hemos arrugado
vosotros, -as habéis arrugado
Uds./ellos/ellas han arrugado
Condicional Anterior
yo habría arrugado
tú habrías arrugado
Ud./él/ella habría arrugado
nosotros, -as habríamos arrugado
vosotros, -as habríais arrugado
Uds./ellos/ellas habrían arrugado
Pretérito Anterior
yo hube arrugado
tú hubiste arrugado
Ud./él/ella hubo arrugado
nosotros, -as hubimos arrugado
vosotros, -as hubísteis arrugado
Uds./ellos/ellas hubieron arrugado
Pretérito Perfecto de Subjuntivo
yo haya arrugado
tú hayas arrugado
Ud./él/ella haya arrugado
nosotros, -as hayamos arrugado
vosotros, -as hayáis arrugado
Uds./ellos/ellas hayan arrugado
Pretérito Pluscuamperfecto de Subjuntivo
yo hubiera arrugado
tú hubieras arrugado
Ud./él/ella hubiera arrugado
nosotros, -as hubiéramos arrugado
vosotros, -as hubierais arrugado
Uds./ellos/ellas hubieran arrugado
Presente Continuo
yo estoy arrugando
tú estás arrugando
Ud./él/ella está arrugando
nosotros, -as estamos arrugando
vosotros, -as estáis arrugando
Uds./ellos/ellas están arrugando
Pretérito Continuo
yo estuve arrugando
tú estuviste arrugando
Ud./él/ella estuvo arrugando
nosotros, -as estuvimos arrugando
vosotros, -as estuvisteis arrugando
Uds./ellos/ellas estuvieron arrugando
Imperfecto Continuo
yo estaba arrugando
tú estabas arrugando
Ud./él/ella estaba arrugando
nosotros, -as estábamos arrugando
vosotros, -as estabais arrugando
Uds./ellos/ellas estaban arrugando
Futuro Continuo
yo estaré arrugando
tú estarás arrugando
Ud./él/ella estará arrugando
nosotros, -as estaremos arrugando
vosotros, -as estaréis arrugando
Uds./ellos/ellas estarán arrugando
Condicional Continuo
yo estaría arrugando
tú estarías arrugando
Ud./él/ella estaría arrugando
nosotros, -as estaríamos arrugando
vosotros, -as estaríais arrugando
Uds./ellos/ellas estarían arrugando
Sinónimos

arrugar

transitivo y pronominal
Traducciones

arrugar

froisser

arrugar

fnyse

arrugar

enrugar

arrugar

تجعد

arrugar

しわ

arrugar

주름

arrugar

A. VT [+ cara] → to wrinkle, line; [+ ceño] → to knit; [+ papel] → to crumple, screw up; [+ ropa] → to ruck up, crumple
arrugar la carato screw up one's face
arrugar el entrecejoto knit one's brow, frown
B. (arrugarse) VPR
1. [cara] → to wrinkle, wrinkle up, get wrinkled; [ropa] → to crease, get creased; [planta] → to shrivel up
2. (Méx) (= asustarse) → to get scared, get frightened

arrugar

vi. to wrinkle;
vr. to become wrinkled.

arrugar

vt, vr to wrinkle
Ejemplos ?
- Restad las arrugas y las barbas, y sumad los treinta años que manifiesta la pintura, y resultará que el maestro tenía razón cuando decía que ese religioso muerto era a un mismo tiempo retrato y obra de un religioso vivo.
Mi mujer traía el rostro pálido, compungido, pero la expresión del dolor parecía en él gesto de mal humor más que otra cosa. Aquellas arrugas y contorsiones de la pena parecían atadas con un cordel invisible.
Algo más pobladas las cejas, se contraían constantemente en arrugas nerviosas, y con esto y el titilar continuo de los ojillos amarillentos, el gesto que daba carácter al rostro de Aquiles era una especie de resol ideal esparcido por ojos y frente; parecía, en efecto, perpetuamente deslumbrado por una luz muy viva que le hería de cara, le lastimaba y le obligaba a inclinar la cabeza, cerrar los ojos convulsos y arrugar las cejas.
Su madre, mujer de cuarenta años, aunque las arrugas del rostro y la curva de sus espaldas la hacen representar sesenta, después de comerse media cuarta de hilo para hacerle punta y que pase por el ojo de la aguja, que apenas se ve entre sus callosos dedos, pone en orden a la susceptible costurera, se acerca al muchacho, le hace girar tres veces sobre sí mismo, le estira con fuerza la levita que lleva puesta y, después de contemplar un instante su obra, vuelve a sentarse, exclamando con acento de profunda convicción: -Que la pinte mejor un sastre.
Llegó a encontrar repetidas muestra de literatura cristiana, edificante; y allí se detuvo con ahínco y empezó a tomar en serio la lectura, porque comenzó a ver en ella algo útil y que servía para su estado; para su estado de mujer que fue hermosa, alegre, obsequiada, amada, feliz, y que empieza a ver en lontananza la vejez desgraciada, las arrugas, las canas y la melancólica muerte del sexo en su eficacia.
"eso... colorete"? ¿Y ésas... "eran arrugas"? ¿Arrugas en el rostro de Eugenia Lalande? ¡Oh, por Júpiter! ¿Qué..., qué había pasado con sus dientes?
Su aspecto pedía a voces el retrato: era seco como un huso, tenía la boca y los ojos rodeados de arrugas, largos dedos huesudos y cejas grises y erizadas.
La Madre Superiora calló poniendo atención a unos pasos lentos y cansados que se acercaban corredor adelante, y quedó esperando vueltos los ojos a la puerta, donde no tardó en asomar una monja llena de arrugas, con tocas muy almidonadas y un delantal azul: En la frente y en las manos tenía la blancura de las hostias: —Madrecica, esos caballeros venían tan cansados y arrecidos que les he llevado a la cocina para que se calienten unas migajicas.
– Habla, bribón –dijo el señor, con el mismo aspecto de su padre, ése tan especial que tenía cuando se enfadaba (parecía como si las arrugas de la frente formaran la misma aterradora herradura en el ceño)– ¡Habla!
Su cuerpo achaparrado, duro, lleno de ángulos y nudosidades asemejábale a una encina añosa, dotada por un capricho de la Naturaleza de la facultad de trasladarse; su rostro curtido por la intemperie, era del color de la tierra labrada; no parecía sino que un solo arado había hecho los surcos de la una y las arrugas del otro; como crece entre los surcos la cizaña, desigual, revuelta y salpicándolo a trechos, crecía la barba en la cara rugosa del viejo labrador; hasta su cabeza puntiaguda, coronada de cabellos blancos, recordaba los picos inaccesibles que se erguían sobre la montaña, cubiertos de nieves perpetuas.
Cuando, lleno de canas y arrugas, casi ciego, llegó a firmar la nómina, Aquiles aborrecía ya el oficio mecánico de sabio de Real orden.
Para que aquellas canas blanquearan sus sienes, para que las hondas arrugas de sufrimiento surcaran así su frente amarillenta de pensador, para que aquella indeleble expresión dolorosa le marcara así las facciones, debía él haber sufrido horriblemente, porque el vigor de su naturaleza se adivinaba en las líneas del cuerpo, moldeado por un vestido gris, de refinada elegancia y el perfil enérgico daba a pensar en un militar acostumbrado al mando y retirado del servicio.