Ejemplos ?
Don (jefe de la familia) Sottocapo (subjefe, sustituye al Don en caso de que este esté incapacitado) Consigliere (consejero del Don, le asesora en decisiones importantes) Caporegime (es el superior al Capodecime) Capodecime (dirige a una decena de hombres) Soldato (son los conocidos sicarios de la mafia) Associati (son los aspirantes a soldato, aun no han sido admitidos en la familia) Durante el fascismo en Italia, Cesare Mori, prefecto de Palermo, usó los poderes especiales que le fueron otorgados para procesar a la mafia, forzando a muchos mafiosos a huir al extranjero o arriesgarse a ser encarcelados.
Cuando Napoleón invadió Rusia en 1812, Mijaíl Barclay de Tolly, entonces ministro de la guerra, eligió seguir el principio estratégico de la tierra quemada, y los ejércitos rusos se retiraron en lugar de arriesgarse en combate.
Los primeros videojuegos usaban a menudo una damisela en apuros secuestrada como motivo principal para que los héroes se dispusieran a arriesgarse y derrotar a los villanos.
Como Curio no deseaba arriesgarse a entablar batalla únicamente con su ejército, el rey planeó atacar el campamento romano a la caída de la noche.
Personalmente, Goebbels dudaba sobre si era prudente arriesgarse a una guerra prolongada contra Francia y el Reino Unido al atacar Polonia.
El temor era tal que la invasión espartana a Ática fue abandonada, puesto que las tropas no deseaban arriesgarse a contraer la enfermedad.
Viaje 2: La Isla Misteriosa (Journey 2: The Mysterious Island, 2012) Dwayne Johnson como Hank, y Josh Hutcherson como Sean Anderson, se adentran en una nueva aventura, al arriesgarse a entrar en un huracán dentro de un Helicoptero, apareciendo en las playas de una Isla que no se encuentra en ningún mapa, para hallarse finalmente en la Atlántida, donde se puede apreciar visualmente muchas de las descripciones realizadas al principio de este artículo.
Extremada tentación la de Mathilde. El principio “nada es imposible para quien quiere arriesgarse” tiene en el monje su máxima fuerza de convicción.
Se paró, al fin, cuando encontró evidencia de estar cerca de aquel mágico espacio; y no quiso seguir más adelante, por no arriesgarse a ser vista de Atlante.
Era llamado sistema competitivo aparentemente por ninguna otra razón que porque no había ni una pizca de auténtica competición en él, nada salvo la brutal y cobarde carnicería de los desarmados y superados por los matones con armadura; porque, aunque hemos comparado la lucha competitiva con una carrera pedestre, no era un deporte tan inofensivo como ésta, sino una lucha a muerte por la vida y la libertad, que, atención, los competidores ni siquiera podían elegir arriesgarse a ella, sino que eran obligados a emprenderla, no importa qué posibilidades tuviesen en ella.
-Y yo -añadió Gonzalo. Los demás guardaron silencio por lo que se juzgó que no querían arriesgarse en semejante plan. Participaron al regente su pensamiento y como el rey Marcial no tenía hijos se prometió solemnemente al que librase al monarca que sería su heredero.
Ellos me explicaban con mucha agitación (no sé cómo, pues lo poco que oía no estaba casi en disposición de entenderlo) que el bote salvavidas había intentado con valentía socorrerlos hacía una hora, pero que no pudo hacer nada; y como ningún hombre estaba tan desesperado como para arriesgarse a llegar nadando con una cuerda y establecer una comunicación con la playa, nada quedaba por intentar.