arriero

arriero, a

s. AGRICULTURA Persona que conduce animales de carga de un sitio para otro.
NOTA: También se escribe: harriero

arriero

 
m. El que trajina con bestias de carga.

arriero, -ra

(a'rjeɾo, -ɾa)
sustantivo masculino-femenino
persona que transporta sus productos usando animales de carga El arriero vendía el café en las poblaciones alejadas.
Traducciones

arriero

mulattiere

arriero

SMmuleteer
Ejemplos ?
Por acabarse el distrito de la comisión, se marchaba poco a poco; no había comisario que nos limitase; el capitán era mozo, pero muy buen caballero y gran cristiano; el alférez no hacía muchos meses que había dejado la Corte y el tinelo; el sargento era matrero y sagaz y grande arriero de compañías, desde donde se levantan hasta el embarcadero.
Solamente el arriero costaba al pie de quince duros, aunque era de su obligación mantenernos a su costa durante el viaje; y la estancia anual en Salamanca no nos bajaba a cada uno, con ropa limpia y derechos de Universidad, de mil quinientos a dos mil reales.
Y, levantándose, Diego Cortado abrazó a Rincón y Rincón a él tierna y estrechamente, y luego se pusieron los dos a jugar a la veintiuna con los ya referidos naipes, limpios de polvo y de paja, mas no de grasa y malicia; y, a pocas manos, alzaba tan bien por el as Cortado como Rincón, su maestro. Salió en esto un arriero a refrescarse al portal, y pidió que quería hacer tercio.
De presto se zampó por una puerta muy anchona; y cuando menos acató, se topó en un salón muy grandote y muy altísimo que tenía hornos en todas las paredes, muy pegaos y muy junticos, como los roticos de las colmenas onde se meten las abejas. No había nadie en el salón; pero por allá en la mitá se veía un trapo colgao a moda de tolda di arriero.
He aquí de qué modo: Púseme un vestido de mujer, con largas y flotantes faldas, cubrí mi cabeza con una gorra de punto, me calcé con zapatos blancos y finos, como las damas, y disfrazado con femenil aspecto, me senté sobre un asno cargado de gavillas, y hui a través de los soldados que me perseguían. Éstos, creyéndome la mujer de un arriero, me dejaron pasar libremente.
-Yo -dijo él- soy Mahoma. Y decíaselo el tallecillo, la cuchillada y los dijes de arriero. -Tú eres -dije yo- el más mal hombre que ha habido en el mundo, y el que más almas ha traído acá.
Conforme a ella, el siniestro morador debía poseer las palabras que amansan al cerro, y que probablemente le había enseñado aquella vieja Donata de la vecina población puntana de Merlo, en cuyo rancho, según creencia general, pernoctaba a veces; pues sospechábanla bruja, a causa de sus conocimientos en hierbas y de sus ausencias inexplicables que un arriero aclaró sin querer...
Oye un secreto, hija -articuló bajando la voz, aun cuando el arriero, con la reata de mulas cargadas de fardos, caminaba muy adelante-.
Como fuese a salir, quiso detenerlo Fulgencita; pero no le fue dado al pobrecito quedarse, porque tenía que ir a la Plaza del Mercado a llevar una carta a un arriero, una carta muy interesante para Aguedita.
Y, creyendo el arriero que por ser muchachos no se lo defenderían, quiso quitalles el dinero; mas ellos, poniendo el uno mano a su media espada y el otro al de las cachas amarillas, le dieron tanto que hacer, que, a no salir sus compañeros, sin duda lo pasara mal.
A esta sazón, pasaron acaso por el camino una tropa de caminantes a caballo, que iban a sestear a la venta del Alcalde, que está media legua más adelante, los cuales, viendo la pendencia del arriero con los dos muchachos, los apaciguaron y les dijeron que si acaso iban a Sevilla, que se viniesen con ellos.
Y gracias a que saltaron la prima y la tercera, y a que no hay ni en la casa, ni en la del juez, ni en la del barbero, ni en la botica, ni en todo el pueblo cuerdas de guitarra, aunque se le han encargado ya al arriero, cesa la música súbitamente, con un gran sentimiento de todos, y pidiendo repetidos perdones al viajero, que está en sus glorias creyendo que este incidente dará fin al sarao y apresurará la llegada de la cena.