Ejemplos ?
Allagoptera campestris fue descrita en el año 1881 por el botánico alemán Carl Friedrich Philipp von Martius bajo el nombre científico de Diplothemium campestre, y luego recombinada por el botánico alemán Carl Ernst Otto Kuntze en el año 1891.;Etimología El nombre genérico Allogoptera proviene de las antiguas palabras griegas: αλλαγή (allage) = "cambio de sentido", y πτερόν (pteron) que significa "ala", y se refiere al arremolinado patrón cambiante de las hojas.
En el fondo, casi fuera de escena, se aprecian dos figuras con sombrero que no se pueden distinguir con claridad. El cielo parece fluido y arremolinado, igual que el resto del fondo.
Los años pasaron y Obito se dedicó a su rehabilitación bajo el cuidado del Zetsu blanco y un clon de éste de aspecto arremolinado.
Adelante, a los costados, atrás, la eterna muralla lúgubre, en cuyo fondo el río arremolinado se precipita en incesantes borbollones de agua fangosa.
555 Muchos también este torrente, las nieves desde el monte liberadas, muchos cuerpos juveniles en su arremolinado abismo sumergió.
Entraron luego en la mansión de los elfos, donde se había reunido la flor y nata de la sociedad, aunque de manera tan precipitada, que se hubiera dicho que el viento los habla arremolinado; y para todos estaban las cosas primorosamente dispuestas.
El vigor de los dos labriegos cedió ante el nervioso desate de la energúmena, que rodó por tierra, de donde la recogió el tropel arremolinado de los compadecidos fieles.
Bajo la lluvia que unía en un solo hilo de agua su capa de goma y su caballo, Castelhum consideró largo rato el arroyo arremolinado.
Huía el humo arremolinado, semejando movible columna salomónica, por el techo horadado de aquella aristocrática gruta, excavada a cien pies de profundidad, en tanto que una inmensa galería, abierta enfrente de la chimenea, traía ráfagas de aire tibio y perfumado.
- ¡Ah, lo confiesas, canalla! -y seguía golpeando a la derribada. La gente se había arremolinado para ver aquella escena. Y se divertía.
Precedíanlo cuatro negros, vestidos con la librea de su casa solariega, llevando gruesos cirios en las manos. Arremolinado el pueblo, le abría calle y lo miraba pasar por la nave central de la iglesia con arrogantísimo aire, que por entonces era su señoría muy gallardo mozo, aunque con dientes grandes y torcidos colmillos.
Muchos líderes kurdos, como los gobernantes de Mokri, se habían arremolinado alrededor de Amir Kahn para recuperarse de levantamientos fallidos y ofrecerles su fuerza.