arremeter

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arremeter

1. v. intr. Acometer de forma violenta o impetuosa la policía arremetió contra los manifestantes. atacar
2. coloquial Producir una cosa un efecto discordante o inarmónico a la vista el color de las cortinas arremete. chocar

arremeter

 
tr. Hablando del caballo, hacerlo entrar o partir con furia.
intr. Arrojarse con presteza; abs., arremetía como un león.
fig.Chocar, ofender a la vista una cosa.

arremeter

(aremeˈteɾ)
verbo intransitivo
1. atacar, lanzar el cuerpo con fuerza contra alguien o algo El animal arremetió contra la víctima.
2. criticar a alguien, atacar con palabras o acciones El periodista arremetió contra el intendente.
3. hacer algo sin reflexionar, rápidamente Cuando le ofrecieron el trabajo, arremetió sin dudar.

arremeter


Participio Pasado: arremetido
Gerundio: arremetiendo

Presente Indicativo
yo arremeto
tú arremetes
Ud./él/ella arremete
nosotros, -as arremetemos
vosotros, -as arremetéis
Uds./ellos/ellas arremeten
Imperfecto
yo arremetía
tú arremetías
Ud./él/ella arremetía
nosotros, -as arremetíamos
vosotros, -as arremetíais
Uds./ellos/ellas arremetían
Futuro
yo arremeteré
tú arremeterás
Ud./él/ella arremeterá
nosotros, -as arremeteremos
vosotros, -as arremeteréis
Uds./ellos/ellas arremeterán
Pretérito
yo arremetí
tú arremetiste
Ud./él/ella arremetió
nosotros, -as arremetimos
vosotros, -as arremetisteis
Uds./ellos/ellas arremetieron
Condicional
yo arremetería
tú arremeterías
Ud./él/ella arremetería
nosotros, -as arremeteríamos
vosotros, -as arremeteríais
Uds./ellos/ellas arremeterían
Imperfecto de Subjuntivo
yo arremetiera
tú arremetieras
Ud./él/ella arremetiera
nosotros, -as arremetiéramos
vosotros, -as arremetierais
Uds./ellos/ellas arremetieran
yo arremetiese
tú arremetieses
Ud./él/ella arremetiese
nosotros, -as arremetiésemos
vosotros, -as arremetieseis
Uds./ellos/ellas arremetiesen
Presente de Subjuntivo
yo arremeta
tú arremetas
Ud./él/ella arremeta
nosotros, -as arremetamos
vosotros, -as arremetáis
Uds./ellos/ellas arremetan
Futuro de Subjuntivo
yo arremetiere
tú arremetieres
Ud./él/ella arremetiere
nosotros, -as arremetiéremos
vosotros, -as arremetiereis
Uds./ellos/ellas arremetieren
Imperativo
arremete (tú)
arremeta (Ud./él/ella)
arremeted (vosotros, -as)
arremetan (Uds./ellos/ellas)
Pretérito Pluscuamperfecto
yo había arremetido
tú habías arremetido
Ud./él/ella había arremetido
nosotros, -as habíamos arremetido
vosotros, -as habíais arremetido
Uds./ellos/ellas habían arremetido
Futuro Perfecto
yo habré arremetido
tú habrás arremetido
Ud./él/ella habrá arremetido
nosotros, -as habremos arremetido
vosotros, -as habréis arremetido
Uds./ellos/ellas habrán arremetido
Pretérito Perfecto
yo he arremetido
tú has arremetido
Ud./él/ella ha arremetido
nosotros, -as hemos arremetido
vosotros, -as habéis arremetido
Uds./ellos/ellas han arremetido
Condicional Anterior
yo habría arremetido
tú habrías arremetido
Ud./él/ella habría arremetido
nosotros, -as habríamos arremetido
vosotros, -as habríais arremetido
Uds./ellos/ellas habrían arremetido
Pretérito Anterior
yo hube arremetido
tú hubiste arremetido
Ud./él/ella hubo arremetido
nosotros, -as hubimos arremetido
vosotros, -as hubísteis arremetido
Uds./ellos/ellas hubieron arremetido
Pretérito Perfecto de Subjuntivo
yo haya arremetido
tú hayas arremetido
Ud./él/ella haya arremetido
nosotros, -as hayamos arremetido
vosotros, -as hayáis arremetido
Uds./ellos/ellas hayan arremetido
Pretérito Pluscuamperfecto de Subjuntivo
yo hubiera arremetido
tú hubieras arremetido
Ud./él/ella hubiera arremetido
nosotros, -as hubiéramos arremetido
vosotros, -as hubierais arremetido
Uds./ellos/ellas hubieran arremetido
Presente Continuo
yo estoy arremetiendo
tú estás arremetiendo
Ud./él/ella está arremetiendo
nosotros, -as estamos arremetiendo
vosotros, -as estáis arremetiendo
Uds./ellos/ellas están arremetiendo
Pretérito Continuo
yo estuve arremetiendo
tú estuviste arremetiendo
Ud./él/ella estuvo arremetiendo
nosotros, -as estuvimos arremetiendo
vosotros, -as estuvisteis arremetiendo
Uds./ellos/ellas estuvieron arremetiendo
Imperfecto Continuo
yo estaba arremetiendo
tú estabas arremetiendo
Ud./él/ella estaba arremetiendo
nosotros, -as estábamos arremetiendo
vosotros, -as estabais arremetiendo
Uds./ellos/ellas estaban arremetiendo
Futuro Continuo
yo estaré arremetiendo
tú estarás arremetiendo
Ud./él/ella estará arremetiendo
nosotros, -as estaremos arremetiendo
vosotros, -as estaréis arremetiendo
Uds./ellos/ellas estarán arremetiendo
Condicional Continuo
yo estaría arremetiendo
tú estarías arremetiendo
Ud./él/ella estaría arremetiendo
nosotros, -as estaríamos arremetiendo
vosotros, -as estaríais arremetiendo
Uds./ellos/ellas estarían arremetiendo
Sinónimos

arremeter

transitivo y pronominal
agredir, atacar, acometer*, embestir, asaltar, abalanzarse, arrojarse, lanzarse, precipitarse. detener, apartar, huir, defender, resistir.
Arremeter sugiere idea de rapidez en el ataque. Asaltar se refiere a una plaza o fortaleza, y acometer bruscamente en general; atacar lleva su complemento precedido de la preposición a cuando es animado, aunque a veces esta aparece cuando el complemento es inanimado (una plaga ataca a la vid); acometer y arremeter se usan contra alguien o algo; se utiliza embestir a o contra alguien, pero también embestir algo (los soldados embistieron nuestras tropas); abalanzarse se construye con las preposiciones a, hacia y sobre; solo en el último caso es intercambiable por el resto de sinónimos; con este valor, arrojarse, lanzarse y precipitarse se usan seguidos de sobre.
Traducciones

arremeter

charge, to attack

arremeter

élancer

arremeter

bastonare, sorgere

arremeter

A. VT [+ caballo] → to spur on, spur forward
B. VI
1. (= atacar) → to rush forward, attack
arremeter a o contra algnto attack sb, launch o.s. at sb
el coche arremetió contra la paredthe car smashed into the wall
2. (fig) (= chocar) → to offend good taste, shock the eye
Ejemplos ?
Creían que por ser más pequeño, más humilde y sencillo, menos se atrevería: -¡Prueba tú, NANAHUATZIN! Y en diciendo esto, sin pensar más ni detenerse un solo segundo, arremetió y se echó al fuego.
Curiosos hubo que se llegaron a hincarle alfileres por las carnes, desde la punta hasta la cabeza: ni por eso recordaba la dormilona, ni volvió en sí hasta las siete del día; y, como se sintió acribada de los alfileres, y mordida de los carcañares, y magullada del arrastramiento fuera de su aposento, y a vista de tantos ojos que la estaban mirando, creyó, y creyó la verdad, que yo había sido el autor de su deshonra; y así, arremetió a mí, y, echándome ambas manos a la garganta, procuraba ahogarme diciendo: ¡Oh bellaco, desagradecido, ignorante y malicioso!
Cuando TECUCIZTECATL vio que se había lanzado en el fuego y ardía, algo avergonzado ante la mirada furiosa de TEZCATLIPOCA que no ocultaba su disgusto, arremetió y echóse en la hoguera también.
Apeóse, en fin; pero con tan malas entrañas, que arremetió a su enemigo, y, asiéndole con ambas manos por la garganta, dio con él en el suelo; y tal golpe dio con la cabeza sobre una piedra, que se la abrió por dos partes, saliendo tanta sangre que pensó que le había muerto.
Oyendo esto la turbada señora, soltó los chapines, y desalada y corriendo salió a la sala adonde había dejado a Preciosa, y hallóla rodeada de sus doncellas y criadas, todavía llorando. Arremetió a ella, y, sin decirle nada, con gran priesa le desabrochó el pecho y miró si tenía debajo de la teta izquierda una señal pequeña, a modo de lunar blanco, con que había nacido, y hallóle ya grande, que con el tiempo se había dilatado.
Aquileo, con el corazón revestido de valor y dando horribles gritos, arremetió a los teucros, y empezó por matar al valeroso Ifitión Otrintida, caudillo de muchos hombres, a quien una ninfa náyade había tenido de Otrinteo, asolador de ciudades, en el opulento pueblo de Hida, al pie del nevado Tmolo: el divino Aquileo acertó a darle con la lanza en medio de la cabeza, cuando arremetía contra él, y se la dividió en dos partes.
Llamaron a la puerta días difíciles, días de prueba; arremetió la desgracia; a grandes oleadas irrumpió en aquella casa, otrora tan próspera.
¡Camará!, tú no sabes lo que nos tenía guardao; suponte tú que tos los que lo vieron dicen que en cuantito se repuso de la guantá, sin mirar lo que el otro tenía en la mano, arremetió contra él, le quitó el jierro, y na..., que se jartó a lo pavo con él; suponte tú si se jartaría, y si le habrá puesto al Berrinche desfigurao el perfil, que to el que ha visto después a Juan dice que Juan no es Juan, sino que debe ser alguno de sus hermanos o de sus primos hermanos.
Pusiéronse los pañizuelos en los rostros, y, desenvainadas las espadas, volvieron, y a pocos pasos alcanzaron a los que no habían acabado de dar gracias a Dios, que de las manos de aquellos atrevidos les había librado. Arremetió Rodolfo con Leocadia, y, cogiéndola en brazos, dio a huir con ella, la cual no tuvo fuerzas para defenderse, y el sobresalto le quitó la voz para quejarse, y aun la luz de los ojos, pues, desmayada y sin sentido, ni vio quién la llevaba, ni adónde la llevaban.
Blasillo no se hizo de rogar. Arremetió con la viuda, ya sin la menor timidez, le dio muchos más besos que los que el abuelo le recomendó que le diese, los recibió de ella en inmediato pago, y con el mismo brío y facilidad con que había levantado a la señá Nicolasa para subirla en el mulo, la levantó en el aire y la brincó y la chilló como preciada y queridísima prenda suya.
«Entré asimismo otra noche en casa de una señora principal, la cual tenía en los brazos una perrilla destas que llaman de falda, tan pequeña que la pudiera esconder en el seno; la cual, cuando me vio, saltó de los brazos de su señora y arremetió a mí ladrando, y con tan gran denuedo, que no paró hasta morderme de una pierna.
Paró el caballo don Juan en medio del camino, y estuvo con el rostro descubierto a que llegasen los caminantes; y, en llegando cerca, el talle, el brío, el poderoso caballo, la bizarría del vestido y las luces de los diamantes llevaron tras sí los ojos de cuantos allí venían: especialmente los del duque de Ferrara, que era uno dellos, el cual, como puso los ojos en el cintillo, luego se dio a entender que el que le traía era don Juan de Gamboa, el que le había librado en la pendencia; y tan de veras aprehendió esta verdad que, sin hacer otro discurso, arremetió su caballo hacia don Juan diciendo...