arrebatador

(redireccionado de arrebatadoras)

arrebatador, a

adj./ s. Que arrebata o cautiva es de una belleza arrebatadora. atractivo

arrebatador, -ra

(areβata'ðoɾ, -ɾa)
abreviación
que es capaz de seducir y conmover historia arrebatadora

arrebatador, -ra


sustantivo masculino-femenino
persona que le quita algo a otra con violencia La policía atrapó al arrebatador.
Traducciones

arrebatador

ravishing

arrebatador

scippatore

arrebatador

ADJ [belleza] → dazzling, breathtaking; [sonrisa] → winning, captivating
Ejemplos ?
Paréceme que en esto dijo a la fortuna, hiciese lo que quisiese, que ya no tenía que ver con él: huyóseme mi esclavo o, por mejor decir, fuese libre, pídenme de comer y vestir mis criados, siendo forzoso dar sustento a los estómagos de tantos voraces animales, siéndolo asimismo el vestirlos, y el vivir cuidadoso de sus arrebatadoras manos, siendo inexcusable el servirnos de quien siempre vive con llantos y quejas.
A pesar de la luz de las velas, las voces de las pasiones, de los vasos de oro y de plata, el vapor de los vinos, a pesar de la contemplación de las mujeres más arrebatadoras, quizá había aún, en el fondo de los corazones, un poco de vergüenza ante las cosas humanas y divinas, que lucha hasta que la orgía la ahoga en las últimas ondas de un vino espumoso.
¿Acaso no había para él una luz brillante tras el velo del porvenir? Sobre aquella tela, para unos de plomo, diáfana para él, jugaban como sombras las arrebatadoras delicias de la juventud.
En el jardín botánico de Cheekwood se pueden admirar diversos estilos de jardines, entrando por una avenida de Lagerstroemia indica se accede a: Robertson Ellis Color jardín donde las curvas arrebatadoras de coloridas flores confinan un césped que se realza con una hermosa vista de las distantes colinas.
La novela muestra una atmósfera particularmente violenta, enfermiza y sobrenaturalmente emotiva, y a unos personajes dominados por pasiones arrebatadoras.
Las críticas fueron arrebatadoras: “Colosal en los diferentes palos flamencos, abre nuevas vías de expansión al flamenco en una noche de gloria para la música española”, escribió el día del estreno Juan Ángel Vela del Campo, crítico de El País, para alabar más tarde “la fusión del quejío y su voz maravillosa, cálida y sombría, con la fusión electrónica y el canto operístico”.
Juan Chabás, con organización y palabras inaugurales de José Manuel Valdés Rodríguez, y 18 obras: cinco Temas, cuatro Estudios de Cabeza, cuatro Retratos, tres Desnudos y dos Bocetos; sus dos líneas se resumían en un retratismo de sus allegados, que incluiría los líderes revolucionarios que admiraría, y que demostraba que su antiacademicismo no es arbitrario y es capaz de reflejar los mejores valores de la academia; y la que llamó Temas, en que los bocetos alcanzan rango artístico (según Chabás y Valdés) y elabora su gran sentido plástico, el color “extraño y diferente”, sus formas “llenas de premura” que brotan de las entrañas humanas, vitales y elementales; anuncia sus “arrebatadoras escenas primigenias y cómicas...
Durante la de Romances, así como en Romance, Silvetti empleó su estilo de armadura a los acordes conocidos como «Silvetti Sound», que Leila Cobo de Billboard describió como «apoyado en melodías arrebatadoras, arreglos de cuerdas exuberantes, instrumentación acústica, y sobre todo, romanticismo desenfadado».
Sus arreglos se hicieron conocidos como «Silvetti Sound», que Cobo describió como «anclado en melodías arrebatadoras, arreglos de cuerdas exuberantes, instrumentación acústica, y sobre todo, romanticismo desenfadado».
Antes y mientras el electroclash, tech house se fue desarrollando, tradicionalmente las influencias más noticiables de tech house fueron el techno de Detroit, secuencias arrebatadoras y beats sacados de la 909, pero desarrollando un sonido más sucio a principios del siglo XXI, debido mayormente al renacimiento del acid house, véase arriba mostrado por artistas como David Duriez y el sello Brique Rouge.
En sus arrebatadoras fantasías, muchas de ellas ambientadas en la Guerra de Secesión americana, el terror pánico acecha siempre en las cercanías, y en el momento de desatarse parece decidido a devorar vivos literalmente a los personajes.
La mujer -aquí Rosa Carmina, tercera esposa de Juan Orol – despierta pasiones arrebatadoras entre todos los hombres que la rodean.