arraigadas

arraigadas

s. f. pl. NÁUTICA Cabos o cadenas para la seguridad de las obencaduras de los masteleros.
Ejemplos ?
Han ganado un lugar en los anales municipales como Presidentes del Concejo, Celso Guerrero, Asdrubal Bustamante, y como Alcaldes del mismo tenemos a Angel Encalada, Enrique González, quien está ejerciendo hasta la actualidad tres periodos consecutivos. De las primeras familias nativas o emigradas, todas mantienen arraigadas raíces y han generado diversas ramas y mejores frutos.
Sin participar de la opinión de los que calumnian a nuestro siglo, suponiéndole más pervertido que todos los anteriores, y reconociendo por el contrario sus legítimos progresos, creemos, sin embargo, que produce funestos males el entibiamiento de la fe religiosa, relajando los vínculos morales, sin los cuales no pueden vivir y prosperar las familias y las naciones. No hay civilización verdadera sin creencias arraigadas y severos sentimientos morales.
¿Puedes perdonarnos, Julian, por aprovecharnos de ese modo de tu desconocimiento?" "Edith," dije, "en el siglo diecinueve había muchísimas costumbres arraigadas que tolerábamos porque no sabíamos como deshacernos de ellas, sin, no obstante, tener mejor opinión de ellas que la que tú tienes, y una de ellas era los vestidos por medio de los cuales nuestras mujeres solían disfrazarse e incapacitarse." "¡Estoy encantada!" exclamó Edith.
661.- Los frutos naturales se llaman pendientes mientras adhieren a la cosa que los produce, como las plantas que están arraigadas al suelo, o los productos de las plantas mientras no han sido separados de ellas.
En noviembre de 2001, el Presidente de la República declaró que había redes y mafias clandestinas arraigadas en el Ministerio de Gobernación y en otras instituciones del Estado.
Anidaba mi pecho esperanzas que ya en alas del viento volaron, y dolientes recuerdos dejaron que no pueden los siglos borrar: ¡ay! recuerdos que son para el alma penetrantes y duras espinas, que arraigadas en medio de ruinas nadie puede después arrancar.
Hay en el mensaje que hemos escuchado dos notas, dos acentos de profunda emotividad, que se funden en uno solo: la profesión de fe en la justicia social, que es adhesión hondamente sentida a la causa de los más débiles, de los pobres, de los que carecen de todo, de los que no tienen ni los medios elementales para hacerse escuchar; pero que son escuchados por el leal servidor de la nación, quien desde el Palacio Nacional vela por sus intereses, porque está unido a los pobres desde su origen y por sus convicciones más arraigadas; y el llamado apremiante, a todos los mexicanos, para que se unan en torno a los grandes intereses e ideales de la patria.
Si hay un terreno llamado a recibir las ideas libertarias, es indudablemente la América del Sur y de un modo singular el Perú; aquí no existen las arraigadas tradiciones que en las viejas sociedades oponen tanta resistencia a la germinación de todo lo nuevo; aquí la manía de pronunciamientos que agitó a nuestros padres y abuelos se ha trocado en espíritu de rebeldía contra todo poder y toda autoridad; aquí, habiéndose perdido la fe en los hombres públicos y en las instituciones políticas, no queda ni el freno de la religión, porque todas las creencias van desapareciendo con asombrosa rapidez.
Por nuestra parte, informamos a usted que el Congreso habrá de estudiar y aprobará iniciativas de Ley, de igual significación, que completarán el acervo jurídico del país, para que la Revolución Mexicana, se transforme, de una esperanza, en una serie de instituciones sólidas y perfectamente arraigadas, en la vida de México.
Las aficiones que ustedes me conocen al estudio de las razas humanas acaso las tenía entonces más arraigadas que ahora, a pesar de mis quince o veinte folletos y mis dos libros voluminosos publicados por el editor Alcan...
No es fácil despojarse en algunos días ni en algunos meses de preocupaciones arraigadas de larga fecha, y hay quien acepta la cosa sin aceptar la palabra; pero como la palabra no es más que un detalle, solo que importa sobre todo es la cosa, a los que se muestran dispuestos a aceptar la cosa, siempre que se les explique de manera que puedan comprenderla, conviene tenderles la mano y abrir los brazos para recibirlos, en vez de rechazarlos despreciativamente so pretexto de que vienen de un campo que no es el nuestro, o porque no conciben el ideal de la misma manera que nosotros le concebimos.
3.- Hubo que pensar desde luego, en la formación del primer Ministerio y, de acuerdo con lo esbozado en la carta de aceptación a los radicales y conforme a mis ideas arraigadas, debía ser aquel un gabinete exclusivamente nacional, sin sujeción a partidos políticos, para poder tratar así los problemas de verdadero interés nacional sin coacciones, ni órdenes ajenas a la voluntad patriótica de Presidente de la República.