arqueólogo

arqueólogo, a

s. OFICIOS Y PROFESIONES, HISTORIA Persona dedicada al estudio de los restos de las civilizaciones o sociedades del pasado.

arqueólogo, -ga

 
m. f. Persona que se dedica a la arqueología.
Traducciones

arqueólogo

archéologue

arqueólogo

archeologo

arqueólogo

archeolog

arqueólogo

arkæolog

arqueólogo

Archäologe

arqueólogo

archaeologist

arqueólogo

arkeologi

arqueólogo

arheolog

arqueólogo

考古学者

arqueólogo

고고학자

arqueólogo

archeoloog

arqueólogo

arkeolog

arqueólogo

archeolog

arqueólogo

arqueólogo

arqueólogo

археолог

arqueólogo

arkeolog

arqueólogo

นักโบราณคดี

arqueólogo

arkeolog

arqueólogo

nhà khảo cổ

arqueólogo

考古学家

arqueólogo

考古學家

arqueólogo

/a SM/Farchaeologist, archeologist (EEUU)
Ejemplos ?
Su valor depende totalmente de cómo se emplee, y este uso es responsabilidad del artista y sólo de él. Hablamos al arqueólogo de materiales y al artista del método.
Figuraos la actitud de Rogron cuando escuchaba a un juez suplente llamado Desfondrilles, más arqueólogo que magistrado, que hablaba con el señor Martener padre, hombre instruido, y le decía, mostrándole el valle: -Explíqueme usted por qué los ociosos de Europa van a Spa mejor que a Provins, cuando las aguas de Provins tienen una superioridad reconocida por la medicina francesa, una acción y una fuerza ferruginosa digna de las cualidades medicinales de nuestras rosas.
-Pero ¿de dónde sale usted? -le contestaba el arqueólogo Desfondrilles. El juez suplente hería entonces con la contera de su bastón el suelo de la ciudad alta y decía: -¿Pero usted no sabe que toda esta parte de Provins está edificada sobre criptas?
J., filólogo, historiador y arqueólogo, del que Menéndez y Pelayo, en el prólogo a la segunda edición de los Heterodoxos españoles, dice que es, sin disputa, el español de su tiempo que ha publicado mayor número de documentos de la Edad Media.
Remigio Crespo Toral, en su discurso de presentación al sabio arqueólogo Max Uhle, afirma que, "En Sudamérica, después de la comarca del Cuzco, tal vez no se presentará un núcleo más extenso de vestigios prehistóricos que el de la antigua región Cañar-Tomebamba, desde Saraguro hasta Tiquizambi, y desde Macas y Zuma hasta Machala y Balao.
ya me había instalado ante una mesa bien servida y me había presentado a su mujer y a su hijo como un ilustre arqueólogo que iba a sacar al Rosellón del olvido en que se encontraba por culpa de la indiferencia de los sabios.
Usted quizá se burle de mi interpretación, porque he redactado un informe, sí, yo, un viejo arqueólogo de provincias, me he lanzado...
– Es terrible el latín con su precisión –observé, para evitar contradecir formalmente a mi arqueólogo, y retrocedí unos pasos para contemplar mejor la estatua.
– Usted es arqueólogo –siguió el novio en tono lastimoso–, conoce este tipo de estatuas, hay quizá algún resorte, alguna brujería que yo no conozco...
Sabía que hay que aprender a ver el universo en una gota de agua, que con un hueso constituye el paleontólogo el animal entero y con un asa de puchero toda una vieja civilización el arqueólogo, sin desconocer tampoco que no debe mirarse a las estrellas con microscopio y con telescopio a un infusorio, como los humoristas acostumbran hacer para ver turbio.
Sobre esto hablaría yo hasta por los codos para echarla de historiógrafo, arqueólogo y lingüista grave; pero da la pícara casualidad de que no se me puede tomar por lo serio más que como narrador de historias vulgares, y no me quiero meter en camisa de once varas cuando la necesito lo menos de veintidós para estar un poco holgado.
Pero examinando los arabescos y la forma de las ventanas, la cimbra de la puerta y el exterior de la casa, patinada por el tiempo, un arqueólogo ve que siempre formó parte del monumento magnífico al cual está unida.