armiño

armiño

(Del lat. mus armenius, rata de Armenia.)
1. s. m. ZOOLOGÍA Mamífero carnívoro de piel muy suave y delicada, parda en verano y blanquísima en invierno.
2. Piel de este animal, muy apreciada en peletería.
3. Pinta blanca junto al casco de las caballerías.
4. HERÁLDICA Forro heráldico representado por figuras de mota combinando un metal y un color.
NOTA: Nombre científico: (Mustela erminea.)

armiño

 
m. zool. Mamífero carnívoro de la familia mustélidos (Mustela erminea), de piel parda en verano y blanca en invierno, excepto el extremo de la cola, que es negra.
Traducciones

armiño

Hermelin

armiño

ermine, stoat

armiño

hermine

armiño

ermellino

armiño

hermelijn

armiño

arminho

armiño

SM
1. (Zool) → stoat
2. (= piel) → ermine
3. (Heráldica) → ermine
Ejemplos ?
¡Y esta toca me da enojos y me hace fea tal vez!... Si me lo dijo, ¡lisonja!, mas probemos; me la arranco: ¡Oh, como el armiño blanco mi pecho!...
Había terminado de bruñirse las uñas, y alzó los hombros, mientras ordenaba a la doncella: -Traiga usted el vestido vieux rose... ¡Ah! Y la estola de armiño... No calientan ese teatro Real, y se tirita...
-Soy tu reina, Loppi, y vas a ver a la maga, o mando que te corten la cabeza. -Voy, mi reina, voy.-Y se echó al brazo el manto de armiño, y salió corriendo por aquellos jardines, con su sombrero de plumas.
Con los ojos fijos en el cielo de su lecho y como si se hubiera hallado lejos del mundo y en las alturas del espacio, Ricardo vio abiertos ante sí firmamentos radiantes e iluminados por prismas de colores; presentándosele todo de una manera confusa y extraña, quedó absorto ante risueñas perspectivas cuyos paisajes cambiaban a cada instante; el niño se encontraba bajo las mismas impresiones que el hombre que, después de un día de borrasca en las soledades del mar contempla, al caer la tarde, los vivos matices, los informes dibujos, y el movimiento majestuoso de las nubes en la bóveda del occidente; misteriosas y divinas armonías llegaban a sus oídos; nubes de armiño...
Qué importaba que el Club y el sport lo absorbiesen, que pasara las noches fuera de casa, que recibiera cartas y fotografías parisienses, que sirenas plebeyas de acá lo hechizasen con su canto: ¡qué importaba, si ella sobre la coraza de su virtud llevaba aquel talismán, aquella pureza, aquel armiño del Cielo!
¡Alma blanca, mejillas sonrosadas, Cutis de níveo armiño, Cabellera de oro, Ojos vivos de plácidas miradas, Cuán bello hacéis al inocente niño!
Que esa derramada sangre que en arroyos fugitivos tiñe en púrpura la nieve, deshoja el jazmín el lirios, a lavar mis culpas corre, cuyo segundo bautismo hará que esta piel manchada venza el candor del armiño.
Nieve dondequiera, nieve hasta perderse de vista: inmovilidad y mutismo fúnebre, y la zarina, emparedada, bajo sus pieles de marta y armiño, tirita como si la envolviese el velo silencioso de la muerte.
Las dos traen unicornio por montura más cándido que es cándido el armiño; las dos son de tan única hermosura y tan rico es su hábito y su aliño, que aquel que ahora las viese en la llanura requiriera para hacer fiel escudriño ojos de dios; y el juicio al fin sería que una es Belleza y otra es Bizarría.
Tal vez lúbrico magnate Te inundó por un placer De oro y cariño, Y mientras su rey combate, Él te cobija, mujer, Bajo su armiño.
A la luz de las estrellas y a la mucho más viva de los millares de cirios de la Basílica iluminada de alto abajo, hecha un ascua de fuego, adornada como para una fiesta y con las puertas abiertas de par en par, por donde se desliza, apretándose, el gentío ansioso por contemplar al Pontífice, se ve, destacándose de la roja muceta orlada de armiño que flota sobre la nívea túnica, la cabeza hermosísima del Papa, el puro diseño de medalla de sus facciones, la forma artística de su blanco pelo, dispuesto como el de los bustos de rancio mármol que pueblan el Museo degli Anticchi.
Y se vino hacia mí la vaca blanca, una estrella en la frente y una cruz en el anca... Mi niño era de nieve; su ternera, de armiño; por su ternera, yo le di mi niño.