Ejemplos ?
Bermúdez retrucó que él no era domador de gatos y no podía embozarle las uñas al suyo, como se hace con el hocico de un perro: pero si el gato se le saltó encima a Gancedo fue porque se había pegado un susto sin que nadie se metiese con él; que Gancedo no tenía por qué ni para qué andar a aquella hora ni a ninguna otra, por su barrio, si no era por puras ganas de armar camorra, como la armó; que el mismo Gancedo era un mal hombre, aprovechador y flojo, que se había valido de que él estaba solo y desarmado, únicamente en compañía de una débil mujer -¡óiganle al duro!- para madrugarlo y vengarse porque era público y notorio que se la tenía jurada...
«Licencia tendrá de Dios», murmuraba el marqués. Aquel gobernante no quería quemarse la sangre por nada ni armar camorra con nadie.
-¿Y en qué se funda vuestra señoría para desmentir con esa frescura a todo un Capitán del ejército, a un hombre honrado, a una persona mayor? -gritó con fingida vehemencia don Jorge, procurando meter la cosa a barato y armar camorra para salir de aquel mal negocio.
La cultura celta está formada por tradiciones transmitidas de forma oral, destacando las historias incluidas en el Ciclo del Ulster, como el "cuento del cerdo de Mac Datho", la batalla de los bueyes de Cualinge o Bricriu. Los autores griegos y romanos describen a los celtas como personajes jactanciosos y turbulentos, muy amigos de armar camorra.